cuando conté los aportes de la teoría de la predación óptima a la generación de modelos que predigan las actividades de decisión sobre los cazadores recolectores humanos, enumeré dos modelos, el del parche y el de la ampliación de la dieta.
resulta que hay otra vertiente, la ecología nutricional, que dice que los animales más pequeños (es decir, los que se encuentran ranqueados más abajo) son incorporados a la dieta no por la escasez de los más grandes sino por otras propiedades que son intrínsecas a ellos. recuérdese que la tasa de incorporación de los animales menos ranqueados se encontraba relacionada no tanto por sus cualidades propias, sino por la presencia ausencia de los animales al tope del ranking.los nutricionistas dicen, en cambio, que los animales pequeños -como conejos, liebres, cururos, pescados y aves- fueron incorporados a la dieta porque aportan oligoelementos, minerales y vitaminas que los animales de mayor porte no pueden incorporar. por lo tanto, la inclusión de estos pequeños animales da a la dieta una variedad que de otra manera no se consigue. además, los pequeños animales tienen una ventaja, que trataré en otro post, porque es muy divertida.
otra de las posibles causas de la incorporación de los animales de menor retorno dentro del repertorio de los cazadores recolectores, puede deberse a la necesidad de variar el gusto. si bien este es un elemento subjetivo del análisis, todos sabemos que comer carne de vaca todos los días puede saturar al más bonito carnívoro. la incorporación de animales más grasosos y con otros gustos debe considerarse una necesidad entre los seres humanos. la variación y ampliación de la dieta permite una mejor capacidad para adaptarse a cambios en la composición natural de la dieta. entre los shelk'nam y los yámana dicen que la carne de oveja, si bien era consumida, no les caía muy bien.
entonces, para los nutricionistas, la incorporación de pequeños animales a la dieta puede no haber sido tanto un efecto de la decadencia de los animales mayores, sino también un mecanismo que permite la amortiguación de las comunidades humanas frente a las fluctuaciones naturales de la cantidad de animales disponibles en un ambiente.
por ende, hay muchas maneras de explicar cómo es que se incorporan diferentes animales a la dieta de los grupos humanos, por peso, por retorno, por disponibilidad, por gusto, por nutrientes, etc.
la elaboración de una explicación más contundente sobre esto, será producto del análisis de los datos disponibles.
por eso, a la hora de incorporar a la dieta a un elemento, ud debe pensar que lugar ocupa en su propio ranking. una vez establecido este, podrá responder si lo incorpora por: gusto, necesidad o disponibilidad. tenga en cuenta los gastos acarreados en la obtención se suman a los costos de procesamiento lo cual influye en el retorno neto de su presa. es decir, que nada le cueste más de lo que vale
Si les cuento que preparé el final de una materia hablando de este tema, ¿me creen?
9 comentarios:
Juaaaaaaaaa!!!!
Sácome el sombrero, taliten.
Es verdad, que nada cueste más de lo que vale y a ver si dejamos de pagar precios estrambóticos por cuentas de vidrio!
Cuántas veces olvidamos el "que nada le cueste más de lo que vale", y así nos va....
Muy bueno lo suyo, Talita.
Beso.
Y si una tiene con qué bancárselo, qué me importa si cuesta más de lo que vale.
Bien lo has dicho: hay muchas maneras de explicar...quizá muchas más que para entender.
Gabriela: sip, dejemos de pagar por lo que no lo vale.
saludos
Patricia: gracias, saludos!
Naifa: yo sé que ud tiene más aguante que yo, será que yo nací más vaga para soportar, no lo se. Lo único que sé es que ya medio que me cansé de ponerle el hombro a situaciones que no lo valen, aunque tenga el resto para hacerlo, se me acabó la paciencia. si no lo vale, no lo vale.
no voy a andar gastando pólvora en chimangos.
saludos admirados
Y por este motivo...Bocha de Merluza jajaja micronutrientes al fin...
Hace unos años leí un texto de Harris que hablaba de por qué las vacas se volvieron sagradas en la India y dejaron de ser consumidas. No es que tuvieran algo en especial, sino que su consumo costaba más caro para la sociedad porque, con el ordeñe y la producción de cereales, se podía alimentar a mucha más gente (la población había aumentado considerablemente).
Así que hay que tomar el consejo de los hindues: aquello cuyo consumo cueste más de lo que vale, hay que dejar de consumirlo. Pero tampoco hay que respetar a esos orientales al pie de la letra: que no sea consumido no significa que sea sagrado.
Pili: vos serías como un recurso pequeño, pero rankeado alto. bocha de merluza, querida siempre!
besos
Lesbien: excelente traer a harris y justo lo que dice viene al pelo de algo que yo pensaba postear mañana. la cuestión de la definición social del valor!
dejemos de consumir!
saludos
Ve lo que le digo, yo tendría que pasar a saludar, y nada más. Mis hábitos alimentarios serían la peor de las metáforas a emplear en relación a cualquier caso o cosa. Obviamente no tengo ni sombra de idea sobre recursos homo-alimentarios, su ecología y su política económica.
Gracias, talita, aguante la antropología erótica o la erótica de la antropología.
Naifa: yo digo que ud no tiene que pasar solo a saludar. yo digo que esta bueno que ud me discuta. y yo digo que la admiro por la fe, el coraje y el ansia e guapear que le quedan!
yo creo que ud come bien, por eso tiene resto.
saludos!
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