el año pasado decidí tatuarme cuatro palabras shelk'nam:
Haupt'in (la belleza perfecta)
Sho'on (el cielo)
Auhp'am (aquel que solo desea aquello que puede llevar consigo, que no practica la gula)
Tusaicilien (aquel de buen corazón)
las dos últimas palabras se encuentra en la base de mi espalda. elegí esa ubicación porque son los pilares de la ideología cazadora recolectora, pero también constituyen virtudes humanas.
Auhp'am es una cualidad sorprendente en estos tiempos de ambición desmedida. muchas veces, cuando tengo que explicar su campo semántico me cuesta referirme a ella porque mucha gente la relaciona con el conformismo, ya que la traducción literal sería: aquel que no desea más que lo que tiene. no hay ambición, no hay progreso, no se puede aspirar a más porque una cualidad de los cazadores recolectores nómades es que sólo pueden llevar lo que son capaces de cargar. la acumulación infinita de cosas como la practican los sedentarios es imposible. por eso, un cazador recolector debe elegir bien cuáles son las cosas imprescindibles para llevar y cuáles son prescindibles.
este tipo de reflexión llevó en el década del sesenta al antropólogo Marshall Sahlins a considerar a los cazadores recolectores como la sociedad opulenta primitiva. si bien pretendo explayarme en esto varios post, porque creo que hay bastante tela para cortar, empecemos por algo que no es menor.
Sahlins habla de sociedad opulenta primitiva en un contexto propio político y social muy particular: lo sesenta estaban estallando en EEUU, la decadencia por la guerra de Vietnam era inminente y se veía con decepción que el llamado sueño americano había conducido a la muerte a muchos jóvenes de la generación. Marshal, como cualquier cientísta social, miraba su contexto y este le influía en sus interpretaciones de otras realidades.
de repente los cazadores recolectores dejaron de ser esos marginales del mundo, aquellos que no habían alcanzado el progreso que llevaba a la domesticación de plantas y animales, a la sedentarización y a todas las buenas virtudes de la vida civilizada. ahora cobraban otra dimensión, como los monos de Brecht que no hablaban para que no les hiceran trabajar, los cazadores recolectores del mundo moderno habían logrado evitar las presiones del capitalismo y vivían en una sociedad en donde lo poco era abundante para vivir: la economía ZEN. si deseo poco, obtengo todo lo que deseo y por ende, soy opulento.
lejos de horarios, los cazadores recolectores comenzaron a ser vistos como el epítome de la sociedad armoniosa en donde una vez obtenido lo necesario para subsistir, los hombres se dedicaban al ocio y a cultivar las relaciones sociales mediante visitas. sacaron cuentas: trabajan 4 hs por día y el resto lo dedican a otras cosas. los agricultores incipientes dejaron esa paz y se transformaron en esclavos de la tierra y luego en esclavos de otros hombres.
sin embargo, el planteo de Marshall, aunque novedoso y fresco en una antropología que se anquilosaba, padecía de lo mismo que criticaba. estaba tan atada al contexto que era incapaz de ver sus propios límities.
de eso, bueno, de eso hablaremos el próximo post.