



hein bjerck se llama, vino de noruega en donde es conocido como uno de los mejores arqueólogos del mesolítico noruego (etapa posterior al Paleolítico superior cacaterizada por la aparición de especialización en la caza, la pesca y el arte).
llegó a imiwaia para trabajar en los procesos de formación de sitios. estos son todos los procesos que van desde que un lugar ocupado por un grupo es abandonado y, con suerte, es encontrado por los arqueólogos.
pues bien, hein llegó a imiwaia y desde el vamos se hizo querer. en la primera noche sacó de su mágica carpa el primer regalo que le valió el sobrenombre de Papa Noel (a el le decíamos Santa claus): un wisky escocés añejado 25 años. de lejos el mejor wisky que he probado.
hablaba un muy escaso castellano compuesto por las palabras: salud (usada para brindar), dulce de leche (su perdición) y permisou para fumar, que repetía luego de cada cena. el resto de su conversación era en inglés por lo que muchas veces terminabamos nosotros hablando un muy mal inglés para poder integrarlo a la charla, o le hacíamos traducción simultánea.
se convirtió en una de las mascotas de la campaña, junto con la tana.
su trabajo era realizar prospecciones en toda el area de la bahía de imiwaia. por lo que se levantaba temprano tomaba su pala, un cucharín, algo para almorzar y se iba a caminar. la prospección es la otra parte del trabajo arqueológico de campo. consiste en relevar sistemáticamente el terreno en busca de sitios o de posibles sitios, por lo que es, casi siempre, la fase previa a cualquier excavación. si me dan a elegir entre los dos trabajos, excavación o prospección, elijo prospección como mi favorita.
cada uno a su turno, a todos nos tocó acompañar a hein en una de sus excursiones.
para cuando llegó el mio, eran los últimos días de campaña y para mi, irme a caminar un rato era lo mejor que me podía pasar. días antes ernesto, el co-director, me había dicho que leyera del libro de lucas bridges el capítulo cambaceres, que había sucedido en la bahía en donde estabamos nosotros.
ese día iba a ir a caminar justo atras de la cabaña que en 1880 lucas había construído para vigilar a las vacas de la estancia harberton.
salimos a la mañana con hein. primero prospectamos la costa porque había unos sitios que marcar con el gps. después de recordarme el uso del gps y de testear mi habilidad de calcular a ojo las medidas de los sitios, nos fuimos para el bosque.
supuestamente, nos íbamos a quedar hasta el mediodía, pero cómo ninguno de los dos tenía hambre seguimos trabajando.
cuando paramos a descansar estabamos mirando el paisaje de la tercera foto. mientras nos pusimos a charlar acerca de las diferentes formas que tienen las sociedades de contar historias a través del paisaje y de esta manera inscribir en el paisaje su propio pasado para hacerlo poder actualizarlo y reactualizarlo en el cotidiano.
así fue como empezó a contarme de los mitos noruegos de los trolls. estos seres son los que se transforman en piedra si los toca la luz del sol (ver el señor de los anillos). hein me decía que las tradiciones en relación a los trolls se remontan hasta incluso la edad de bronce. son historias que cuentan la formación de las montañas y los pasos entre ellas. de esta manera, al inscribir un espacio en forma de un relato se realiza un cartografía que es a la vez territorial y social.
la primera historia que me contó fue la de un troll que quiso sacarle la hija (muy linda) a otro troll, que enterado de esto, persiguió al malvado. éste huía con un sombrero sobre un caballo, el padre lo perseguía sobre otro caballo y le apuntó con su arco y disparó la flecha, que atravesó el sombrero dejandole un agujero. en ese mismo instante el sol salió y convirtió a los dos trolls en dos montañas, una de ellas cuya silueta es igual a la de un hombre cabalgando con un sombrero con un agujero que le pasa de lado a lado.
la otra historia es la de una mujer que se estaba asomando para espiar si salía el sol que y no va que justo sale (parece que los trolls no controlaban muy bien el tema del amanecer) y la convierte en piedra, en este caso una montaña con la forma de la espalda y cabeza de una mujer en el acto de asomarse.
la última de las historias tiene que ver con una bruja troll que vivía en la costa. ella quería un pedazo de tierra más para su casa, por lo que pensó en acercar una pequeña isla hasta la costa y anexarla a su territorio. para hacer esto, tomo un cuerda se la ató al promontorio de la isla y empezó a tirar de ella para acarcarla. estaba de lo más entretenida y no va que ¡zaz! sale el sol. como resultado en la costa de noruega hay un pequeño islote de roca tiene una especie de cintura de roca más negra que se encuentra cerca de la roca, esa es la marca de la soga de la bruja troll.
nos quedamos charlando un rato más contándome sus experiencias con osos polares (ohhh siii osos polares que se comen a la gente). su manera de expresarse y la forma que tiene para contar las historias hacen que una no pueda dejar de prestarle atención.
luego seguimos caminando y prospectando.
a eso de las cinco de la tarde, cuando ya me había preguntado mil veces si tenía hambre y mil veces le había contestado que no, nos volvimos. los dos con ganas de seguir caminando.
mientras nos fumábamos el ultimo cigarrillo sentados al lado de la ruta, charlando de arqueología me mira y me dice por lo bajo: look. miro para atrás, un pequeño zorro gris, sin importarle nuestra presencia, se estaba rascando las orejas a 5 metros nuestro.
salutes