las epifanías son a
sí. al menos el sentimiento de comprensión suele llegarme de esa manera.
ayer mientras hablaba por teléfono con una beloved person estalló la compresión.
entendí, fui capaz de enunciar.
¿por qué escribo?
en el momento en que escribí -e incluso ahora, pero ahora es más difuso, supongo que se hará claro más tarde- escribía porque no era. escribía para ser.
esa escritura era la única posibilidad de articulación del no-ser que era en ese momento, con el ser que debía realizarme.
sin la escritura no se hubiera desplegado. jamás se hubiera realizado.
no fue -y anoche fue tan real, tan palpable que me llenó los ojos de lagrimas- claro que ella no lo supo, pues no se lo dije.
la transición, mi no-ser en ese mundo, desplegaba su potencial mediante una escritura grotesca e incomprensible para mi y para otros.
me dí cuenta de que escribo mal -con errores, con fatigas, con vicios, con repeticiones- porque mi escritura es la manera en que mi no-ser se afirma en la potencialidad del ser. la escritura es mi ámbito de perfectibilidad, en donde el ser intenta afirmarse por un territorio tan vano como el de las palabras escritas por aqui.
¿será entonces que cuando no escribo es porque soy? ¿será que el ser se contrapone con la escritura de mi?
no se, anoche sólo pude vislumbrar la compresión de que en ese momento, cuando escribía años atras, escribía porque no-era. escribía desde el dolor que representaba ese no-ser. y escribía como manera de encontrar el resurgimiento de mi ser. será cuestión de afirmarse y desplegarse en un no-ser, que por primera vez se parece más a un ser timidamente esbozado, que a la tristeza del no-ser que hizo que anoche, se inundaran los ojos de lágrimas.
lo cierto es que no dejo de escribir, puedo saltearme, pero no dejo de escribir. escribo, pues porque aun no soy lo que quiero, aunque en este momento sea lo que quiero. escribo de maneras caóticas, desesperadas casi febriles. escribo desde un lugar que no es este nunca. escribo porque quiero, porque no puedo no-escribir. escribo desaforadamente, estúpidamente. escribo porque no tengo conciencia de mi, para tenerla. escribo desde las palabras de otros desde aquello que no es mio y nunca lo será. escribo para ser y no parecer. escribo porque no puedo evitarlo, entonces es inevitable. escribo porque es necesario escribir, para escribir. escribo porque no tengo otra manera, porque no la encuentro, porque no la he buscado jamás. escribo desde el dolor, desde la alegría, desde una profundidad oscura y llena de luz. escribo porque es mi deber escribir, mio y de nadie más. escribo porque son estas palabras, las mías y las de otros, las que me llenan. escribo para cantar, porque no sé cantar. escribo para la música, porque no la entiendo. escribo desde que tengo memoria, aunque no escribiera. escribo porque estas palabras no existen, más en la existencia de su enunciación. escribo para crear, crearme, creerme. escribo para ser, porque nunca soy cuando escribo.
y, pese a que ella no se dió cuenta de las lágrimas, las lágrimas existen ahora que las escribo.
gracias por la epifanía beloved person
sí. al menos el sentimiento de comprensión suele llegarme de esa manera.ayer mientras hablaba por teléfono con una beloved person estalló la compresión.
entendí, fui capaz de enunciar.
¿por qué escribo?
en el momento en que escribí -e incluso ahora, pero ahora es más difuso, supongo que se hará claro más tarde- escribía porque no era. escribía para ser.
esa escritura era la única posibilidad de articulación del no-ser que era en ese momento, con el ser que debía realizarme.

sin la escritura no se hubiera desplegado. jamás se hubiera realizado.
no fue -y anoche fue tan real, tan palpable que me llenó los ojos de lagrimas- claro que ella no lo supo, pues no se lo dije.
la transición, mi no-ser en ese mundo, desplegaba su potencial mediante una escritura grotesca e incomprensible para mi y para otros.
me dí cuenta de que escribo mal -con errores, con fatigas, con vicios, con repeticiones- porque mi escritura es la manera en que mi no-ser se afirma en la potencialidad del ser. la escritura es mi ámbito de perfectibilidad, en donde el ser intenta afirmarse por un territorio tan vano como el de las palabras escritas por aqui.
¿será entonces que cuando no escribo es porque soy? ¿será que el ser se contrapone con la escritura de mi?
no se, anoche sólo pude vislumbrar la compresión de que en ese momento, cuando escribía años atras, escribía porque no-era. escribía desde el dolor que representaba ese no-ser. y escribía como manera de encontrar el resurgimiento de mi ser. será cuestión de afirmarse y desplegarse en un no-ser, que por primera vez se parece más a un ser timidamente esbozado, que a la tristeza del no-ser que hizo que anoche, se inundaran los ojos de lágrimas.
lo cierto es que no dejo de escribir, puedo saltearme, pero no dejo de escribir. escribo, pues porque aun no soy lo que quiero, aunque en este momento sea lo que quiero. escribo de maneras caóticas, desesperadas casi febriles. escribo desde un lugar que no es este nunca. escribo porque quiero, porque no puedo no-escribir. escribo desaforadamente, estúpidamente. escribo porque no tengo conciencia de mi, para tenerla. escribo desde las palabras de otros desde aquello que no es mio y nunca lo será. escribo para ser y no parecer. escribo porque no puedo evitarlo, entonces es inevitable. escribo porque es necesario escribir, para escribir. escribo porque no tengo otra manera, porque no la encuentro, porque no la he buscado jamás. escribo desde el dolor, desde la alegría, desde una profundidad oscura y llena de luz. escribo porque es mi deber escribir, mio y de nadie más. escribo porque son estas palabras, las mías y las de otros, las que me llenan. escribo para cantar, porque no sé cantar. escribo para la música, porque no la entiendo. escribo desde que tengo memoria, aunque no escribiera. escribo porque estas palabras no existen, más en la existencia de su enunciación. escribo para crear, crearme, creerme. escribo para ser, porque nunca soy cuando escribo.
y, pese a que ella no se dió cuenta de las lágrimas, las lágrimas existen ahora que las escribo.
gracias por la epifanía beloved person
