quien no, durante su educación escolar, escuchó hablar numerosas veces sobre el hecho de que los indígenas americanos entregaron su oro y su plata a cambio de espejitos de colores que les dieron los europeos.
este ejemplo se usó muchas veces para describir la estupidez galopante y la falta de conocimiento que habrían tenido los pueblos originarios, que no supieron ver el gran valor del oro que le entregaban los codiciosos españoles que tan solo les daban a cambio, algunas baratijas. bien constados estuvieron, parece decir la moraleja, así aprendían el valor de oro y de la plata en el mundo moderno.
sin embargo, se suele esconder un hecho muy importante: las baratijas, esos espejitos de colores, la cuentas de vidrio para collares o las telas de color rojo que solían ser las elegidas por la mayoría de los indígenas que se acercaban a intercambiar con los europeos, eran carísimas. si, como ud lo oye. El color azul de muchas cuentas y el color rojo de muchas telas eran extraídos de minerales que eran escasos de conseguir y, como todo bien escaso, muy caro. claro que esos minerales eran más baratos que el oro en europa, así que valía la pena intercambiar esas "baratijas" por oro.
en este relato donde la voz principal suele tener un acento castizo o criollo oligárquico, también se olvida de manera piadosa para sus padres, abuelos o ascendientes, que el oro para los americanos nativos era también una "baratija". y la razón era porque, para terrible pena de ellos mismos, muy abundante. no solo abundante, sino que las minas de oro y plata no tenían acceso restringido (en algunos casos si, pero no era tan restringido). los artesanos orfebres y metalúrgicos especializados existían solo en los grandes imperios (incas y aztecas) pero las comunidades del NOA y de gran parte de américa sabían como trabajar la metalurgía o al menos los metales nobles. no había razón para considerar al oro más valioso que el maiz, la papa o la quinoa, pero si había más razón de considerarlo menos valioso. al fin y al cabo, en una economía muy poco mercantilizada y en donde no existía la moneda, el oro no tenía valor de cambio ni de atesoramiento. la riqueza y prosperidad de los Incas se medía en su capacidad para atesorar maíz y quínoa para los momentos de escasez del reino y, por lo tanto, su riqueza eran sus campos de cultivo y sus qolcas de almacenamiento.
en méxico cuentan que si había algo parecido a una moneda y eran los frutos del chocolate. sin embargo, en el corazón de centro américa, todo giraba en torno a la agricultura de maiz y zapallo, las grandes obras de sillería y construcción, los acueductos y la posibilidad de medir y calcular astronómicamente las diferentes estaciones.
la idea de los espejitos de colores tiene un tono degradante para los pueblos originarios. ¿qué sentido tiene si no la contamos en su extensión? ¿acaso los materiales exóticos y novedosos no serían valiosos en contextos sociales con una gran división social y jerarquías marcadas? ¿acaso no nos venden celulares por fortunas que compramos solo para asegurarnos una cierta mirada social?
el oro lo es. sin duda alguna, tal vez hoy no ocupe un lugar preponderante en el display visual de la fortuna, pero ha sido siempre un estandarte asociado al poder, aun entre los pueblos americanos.
sin embargo, aquí estoy leyendo sobre la cantidad de cuentas de colores que se entregaban a los indígenas a cambio de sus arcos, flechas, arpones y boleadoras. productos que ellos manufacturaban más rápidamente que lo que los europeos podían volver a sus mercados a por más cuentas.
para los pueblos originarios, los espejitos de colores tuvieron otro significado más asociado a la presentación material de la belleza o del poder que a sentirse robados por aquellos que les cambiaban esas maravillas por sus mundanos arcos y astiles y que, vaya el colmo, no tenían ni idea cuando esos pillines desnudos les daban piezas de dudosa efectividad confeccionadas tan solo para el intercambio.
hay veces que me los imagino, mirando las barcas retirarse de las costas, saludando y gritando, como solían hacerlo y pienso si entre ellos no se hubieran mirado y entre carcajadas se preguntarían que chapuza les habían dado a cambio de obtener un precioso cuchillo de hierro. claro, de esas chapuzas no podemos leer, porque ellos no pudieron escribirlas.
pd: unoalseis, prometo ir pronto a por su sugerencia.
viernes, 26 de octubre de 2012
miércoles, 10 de octubre de 2012
el fin de un mito el mito de un fin
se acuerdan de allá lejos y hace tiempo cuando les conté la historia de cómo yaoloxtarnuxipa había ayudados a sus hermanos yoalox a conseguir una chica que saciara sus deseos carnales más profundos? ¿se acuerdan que les conté que la chica en cuestión Macuxipa se había endulzado con el menor de los yaolox y le había dicho cosas al oído que el yoalox mayor había oído y no le habían gustado mucho porque eran peyorativas para su hombría? si se acuerdan y quieren saber lo que pasó luego, les paso a contar.
Resulta que el Yoalox mayor se indignó por loque dijo la bella Macuxipa y decidió mostrarle cuán equivocada estaba al hablar así de su membrum, en palabras textuales le dijo: "ya te haré sentir que tamen membrum meum magnum atque tumidum esse", que en buen criollo significa "ya te voy a mostrar cuantos pares son tres botas".
El Yoalox mayor se acercó al lecho donde ambos yacían y mientras el menor se apartaba, tomo entre sus brazos a Macuxipa y la comenzó a acariciar y el relato continúa asi: "postea muilieri incubit et immisit membrum suum in vagina ejus. Membrum suum inta intumuit, ut laceratret mulieris vaginam. Satim copia sanguinis sat magna effluxit. Yaolox eam interrogavit: ¿Desiderasne ultrum membrum meum adhuc succrescat, necne? ¿Satisfacta es?" A lo que Makuxipa no dijo ni mu (en latín: silencio).
A continuación el Yoalox le explicó que de ahora en más ese sangrado le pasaría cada ciclo lunar y que debería hacer cierta limpieza personal a la par de dejar de ser chismosa y no hablar de más con ninguna mujer ni hombre.
Así es que por boca floja (siempre la culpa es nuestra) nos castigaron con la menstruación. Pero lo que el Yoalox mayor no sabía (porque como vimos es medio bruto -bruto del todo- y corto de entendederas) y el Yoalox menor no le dijo porque no quiso o no supo, es que este castigo para la mujer sería de ahora en más también un castigo para ellos mismos: la cruel venganza de Macuxipa incluyó un diabólico SPM y el tan famoso pero siempre temido: "hoy no, me duele la cabeza". Es decir, tanto tontos como para pedirles a la hermana que les consiga una minita para el garche y no va que por venganza, porque la mina le dijo al hermanito menor que la tenía más grande, van y se privan de tenerla dispuesta todos los días. Y si, ya sé, un payasito no se le niega a nadie, pero creo que el castigo fue peor que la humillación y se les vino en contra a los hermanos.
No hay castigo que no se vuelva en contra de su verdugo, ni castigado que no pueda ofrecer resistencia.
Resulta que el Yoalox mayor se indignó por loque dijo la bella Macuxipa y decidió mostrarle cuán equivocada estaba al hablar así de su membrum, en palabras textuales le dijo: "ya te haré sentir que tamen membrum meum magnum atque tumidum esse", que en buen criollo significa "ya te voy a mostrar cuantos pares son tres botas".
El Yoalox mayor se acercó al lecho donde ambos yacían y mientras el menor se apartaba, tomo entre sus brazos a Macuxipa y la comenzó a acariciar y el relato continúa asi: "postea muilieri incubit et immisit membrum suum in vagina ejus. Membrum suum inta intumuit, ut laceratret mulieris vaginam. Satim copia sanguinis sat magna effluxit. Yaolox eam interrogavit: ¿Desiderasne ultrum membrum meum adhuc succrescat, necne? ¿Satisfacta es?" A lo que Makuxipa no dijo ni mu (en latín: silencio).
A continuación el Yoalox le explicó que de ahora en más ese sangrado le pasaría cada ciclo lunar y que debería hacer cierta limpieza personal a la par de dejar de ser chismosa y no hablar de más con ninguna mujer ni hombre.
Así es que por boca floja (siempre la culpa es nuestra) nos castigaron con la menstruación. Pero lo que el Yoalox mayor no sabía (porque como vimos es medio bruto -bruto del todo- y corto de entendederas) y el Yoalox menor no le dijo porque no quiso o no supo, es que este castigo para la mujer sería de ahora en más también un castigo para ellos mismos: la cruel venganza de Macuxipa incluyó un diabólico SPM y el tan famoso pero siempre temido: "hoy no, me duele la cabeza". Es decir, tanto tontos como para pedirles a la hermana que les consiga una minita para el garche y no va que por venganza, porque la mina le dijo al hermanito menor que la tenía más grande, van y se privan de tenerla dispuesta todos los días. Y si, ya sé, un payasito no se le niega a nadie, pero creo que el castigo fue peor que la humillación y se les vino en contra a los hermanos.
No hay castigo que no se vuelva en contra de su verdugo, ni castigado que no pueda ofrecer resistencia.
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