lunes, 23 de julio de 2012
diálogo
vos te acordas, no? si, lo sé porque el otro día me lo dijiste mientras nos moríamos de frio en un bar de cerrito y nos contabamos cosas de los efluentes, las clausuras, los finales y las tesis.
y las dos decíamos que el punto de ruptura, el clivaje (aunque clivaje me haga acordar a escote) había sido esa marcha de filmus en diagonal norte. sí, ahi fue. para las dos eso fue un punto de no retorno. el comienzo de tu larga salida y el final anunciado de la mía.
las cosas, mi querida, han florecido para nosotras. no sin ciertas dudas o temores, hemos salido favorecidas con el cambio o al menos eso es lo que me decía una buena amiga. no paro de acordarme de lo que dice un arqueólogo yanqui sobre los cambios y que ya he repetido hasta el hartazgo por estos lares: el cambio no es bueno ni malo, es costoso (evolutivamente hablando). y si, costoso o no, ambas con muy poquita diferencia hicimos un cambio y las dos florecimos tras un invierno digno de la familia Stark, crudo, largo y oscuro, que precedió a una muy linda primavera y exuberante verano.
y este debe ser el punto que ya comprendían los que vinieron antes, que las cosas son cíclicas, que los años empiezan para nosotros con un verano, siguen un otoño, se internan en un invierno que anuncia el florecimiento de la primavera y luego el verano. quizás sea más comprensible para los norteños, del hemisferio, me refiero- que tienen el inicio del año en invierno y se hace más comprensible que el inicio de ese año conicida con el comienzo de los días más largos de la pronta plenitud de la naturaleza. lo dijo el indio y antes que él lo dijo alguien más, cuando la noche es más oscura se hace el día en tu corazón.
me sorprendo porque aun recuerdo tus palabras tras la despedida la estación lima del subte A: "avisame si te animas, por ahi me das valor y me animo yo".
al final, no nos animamos ninguna de las dos, pero no importó porque ya estaban empezando los días más largos y cálidos. porque ya se estaba anunciando la primavera.
escrito un viernes 20 de julio en la Biblioteca Nacional.
lunes, 16 de julio de 2012
13 años después un viernes 13
trece años después de conocernos, de que yo me enamorara terrible y adolescentemente de ella, trece años después de que ella no se enamorara de mi y pasara a ser una de mis mujeres imposibles. trece años después, cuando ya doy gracias a los cielos porque ella no se haya enamorado de mi, que la quiero con el alma y cuya amistad y hermanad me han regalado dos hermanas preciosas y ni que hablar de dos sobrinos desquiciados. trece años después, cuando una ya ni pensaba en el tema, cuando ya las cosas no son lo que eran y todas estamos más grandes.
trece años después me manda un mensaje "quiero contarte algo" y en el trajín diario me preocupo y le pido que me llame porque no puedo comunicarme con ella.
trece años después cuando mi segunda opción era un chascarrillo que mi mente me jugaba como posible opción frente a otras que me asustaban más. trece años después de eso, me llama y mientras le pregunto si estaba embarazada y me dice que no, trece años después cuando le pregunto si se iba a casar y me vuelve a decir que no, trece años son mucho tiempo.
trece años después, cuando al fin coordinamos desayunar y antes de cortar por teléfono le suelto un: ¿estas saliendo con una chica? descreído. trece años después ella me suelta un tímido si.
trece años después me río con todas las ganas y me alegro por ella, porque tal vez si no hubieran sido trece años, no me hubiera alegrado así. trece años después esta chica de la cual estuve tan enamorada y era tan heterosexual (aunque en el último tiempo no lo afirmara así), me dice tímidamente con una especie de verguenza que me inspira la más profunda de las ternuras y amores, que sale con una chica.
amen to that, pienso.
trece años después, pido audiencia con ALMA (Asociación de Lesbianas Misioneras Argentinas) para que me reconozcan el millaje por detección precoz y pueda comprarme el plasma.
trece años antes, yo ya lo sabía.
feliz por ti. ahora, agarrensé mis tortas queridas, no saben quien ha llegado a la ciudad.
miércoles, 11 de julio de 2012
tres lunares
no he encontrado nada sobre lunares en todas las fuentes que he leído en este tiempo. los lunares parece que no han sido característicos de las pieles indígenas, o al menos, no han sido registrados por los cronistas. no hay leyendas que conozca sobre por qué algunas personas los tienen y otras no.
durante mi infancia mi padre hizo circular la leyenda de que mi piel manchada era producto de que un día me habían dejado en el bebesit y que todos mis lunares eran "cagaditas de moscas". claro que a mi me indignaba semejante aserto, sobre todo cuando venía del hombre que me había dado en la mitad de sus genes, las indudables marcas en mi piel.
tengo muchos, a decir verdad, en mi espalda forman constelaciones y en mi panza tengo el cinturón de orión y dos simpáticos que hacen carita con mi ombligo.
desde hace unos años a esta parte debo regularmente, revisarlos con un estudio, para determinar que ninguno de ellos se vuelva maligno. este año, el técnico que revisó el estudio diagnosticó que era necesario remover "tres lesiones" (menuda ostia le daría, ma que lesiones ni lesiones, son lu-na-res). tras moverme durante 7 meses en la burocracia y la lentitud de una prepaga, finalmente el Dr me los removió quirúrgicamente.
tres manchas menos, tres lunares que me acompañaban desde mi nacimiento que no serán parte de mi fenotipo cuando me vaya de aquí. ¿qué le hacen tres manchas menos al tigre?, se reían mis amigos. pues nada. no le hacen nada.
pero son mis manchas, son lo que me hacen un poco yo. pienso en mi espalda sin lunares o en mi cara o en mi panza o mis piernas. no, claro. no sería yo. nada de lo que he hecho sería posible si yo no fuera yo. y al mismo tiempo, lo que he hecho me ha hecho a mi. mis lunares son parte de mi personalidad, no han hecho nada por sí mismos. pero quizás sean esas pequeñas marcas, imperceptibles a nuestro entender, las que nos hacen ser exactamente como somos. los pasos buenos, los pasos en falso, los caminos en zig-zag. todo eso, ni más ni menos. y es terrible, porque aunque una deseara no haber cometido ciertas equivocaciones en la vida, se tiene que rendir frente a al evidencia de que "esas equivocaciones también somos nosotros". lo mismo con los aciertos. tengo mis arrepentimientos. no muchos, por cierto, y para mejor. y sin arrepentirme de otras tantas cosas que estuvieron mal, hubiera deseado haber actuado de otra manera. supongo que son mis lunares. otras marcas imperceptibles que hacen que sea como soy.
de esta experiencia también saco otra conclusión: mi piel sana rápido. mi cicatrización ha sido excelente (con los cuidados más que amorosos, claro está). sin embargo, esto de que la piel sane rápido también es algo que viene con el fenotipo. una buena alimentación y un buen cuidado, sumado a unos genes adecuados para ese tipo de lesiones y listo. pocas cicatrices y rápida curación. en un punto, como en otros tantos, soy resiliente. más de lo que inicialmente una quiera admitir. y el punto quizás pase por que tal vez esos lunares, esas manchas que hemos generado en el proceso de vivir, nos han dado una piel resistente a los embates. una piel curtida.
esto es extraño, puesto que mi piel no se clasifica dentro de las pieles gruesas o duras, sino que es muy suave. quizás, y solo propongo un quizás porque no hay nada concluyente al respecto en las revistas especializadas, la resiliencia y la rápida curación de mi piel se deba precisamente a que es una piel flexible, adaptable y no quebradiza. siempre he dicho que la evolución generalmente favorece a los diseños más generalizados y flexibles que a los más especializados y fijos. los primeros se pueden adaptar casi a cualquier cosa; mientras que los segundos, frente a un cambio de condiciones tienen menos facilidades para adaptarse.
dicen las fuentes que los indígenas (y también en tiempos actuales) el cuero de los animales se curtía siguiendo estos pasos:
a) descarne con un raspador.
b) estiramiento en un bastidor y secado.
c) nuevo raspado para sacarle los restos de grasa y carne.
d) ablandado mediante masticación y restregándolo.
e) finalmente, cosido y pintado y embadurnado con grasa para hacerlo duradero.
es decir, que para que los mejores y más duraderos cueros son aquellos que son dútiles, pero que para que un cuero sea flexible, tiene que pasar por un proceso muy duro y largo de raspado, estiramiento, secado, vuelta a raspar y mordido. tal vez la resiliencia de mi cuero provenga de un curtido que ha llevado largo tiempo, pero que ha dado por resultado algo que es resistente, duradero y flexible.
en fin, quizás sea eso, quizás las manchas que se nos agregan y las que se nos quitan tengan que ver con no hacernos más rígidos, sino para que seamos más exaptativos, más flexibles, más maleables y más suavecitos.
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