casi siempre que me pongo a clasificar, lo que sucede la mayor parte del tiempo pues me la paso tratando de hacer encajar hechos con categorías previamente delimitadas, me quedo con la extraña sensación de que algo ha quedado por fuera.
me convenzo pensando que es inevitable que sea así. lo mismo que la fotografía, la clasificación humana y la generación de categorías analíticas o prácticas, seleccionan determinadas características de un objeto, hecho o lo que sea y consideran que tales atributos son los más significativos para definirlos. ese el punto más fuerte y el talón de aquiles de cualquier tipología.
sin embargo, aquí estamos clasificando todo y a todos.
dije en un post anterior que me sentía mucho más cómoda con la etiqueta chongo. la razón de esto, pues que me parece una categoría inclusiva, a diferencia de la categoría fem, que me parece exclusiva.
fem: dícese de aquellas mujeres que siendo lesbianas mantienen una apariencia femenina (y heterosexual).
esto es más o menos lo que se dice cuando se tiene que explicar semejante término. el problema de esa definición es que asume que una lesbiana no es femenina. es decir, que asume que una lesbiana debe tener un componente masculino, pues siendo una mujer que gusta de acotarse con mujeres, entonces debe tener exacerbada alguna cualidad masculina. por eso, lo "natural" de toda torta es ser más o menos chongo, de responder a cualidades consideradas más o menos masculinas.
yo no creo que esto sea así. creo que una lesbiana es eso, una lesbiana. y ella, como cualquier persona, podrá elegir entre el repertorio de actitudes que más le gusten. lo clasificado como femenino entra dentro de las clasificaciones heteronormativas. entonces una lesbiana fem es casi casi considerada una heterosexual: "no se le nota". se salva del estigma de ser visualizada como torta.
creo que ese es el problema que me causa semejante etiqueta. creo que una mujer que elige acostarse con mujeres y que lo prefiere y que elige vestirse con ropas consideradas culturalmente como propias de una mujer no se está invisibilizando, todo lo contrario. esa mujer recurrirá a otras armas para visualizarse. definirla como fem es sacarme a mi -chongo, por ejemplo- la cualidad de que mi comportamiento sea femenino. tal y como yo concibo lo femenino.
creo que un vestido largo puede sentarle muy bien a cualquier mujer, pero simplemente no lo elijo como atuendo. sin embargo, eso no me hace menos femenina.
lo que me hace femenina es mi percepción desarrollada dentro de mi género.
es decir, yo soy, puedo ser o elijo ser chongo, pero no por eso dejo de ser femenina. la categoría chongo es inclusiva por eso. pero la categoría fem es exclusiva y heteronormativa.
creo que hoy por hoy las mujeres somos mucho más que las etiquetas que nos quieren colocar. he conocido muchas lesbianas que elegían y se sentían mejor vistiéndose de tacos y faldas y no eran menos lesbianas que yo. incluso algunas lo eran más (si eso pudiera ser posible). pero por sobre todo, eran mujeres que elegían visibilizarse a través de otras cosas que no implicaban la ropa. y juro, que eran muy visibles como lesbianas. las miradas, los gestos y las atenciones destacaban que su deseo estaba puesto en otras mujeres.
el punto aqui, y que me disgusta, es que se asocie tradicionalmente eso de ser fem o más femenina con valores vinculados a la percepción social de la mujer como débil. creo que lo femenino se puede construir desde otro lugar.
cuando era chica, tenía 16 años más o menos, fui abordada por un pariente que me cuestionaba mi forma de vestir (en ese entonces, yo estaba rapada y me vestía con ropa bastante ancha, un chongo de aquellos, pero que en un pueblo destacaba). me dijo que porque no me ponia ropa ajustada, que era más femenino y porque no me maquillaba. me acuerdo que le conteste que para mi ser mujer pasaba por otro lugar que no era la ropa, y que cuando quisiera salir a un boliche a levantarme a un tipo sabía exactamente que ropa tenía que usar, mientras, saldría con la ropa que me resultaba más cómoda para divertirme. yo aun no había salido del placard pero aun asi, tenía en claro que lo asociado con lo femenino, de manera más tradicional, no era mi patrimonio.
para mi lo femenino siempre pasó por otro lado. por un costado más perceptivo, más vivencial. la experiencia femenina es performativa y sufrir la norma (como mi caso) fue también la experiencia de lo femenino en torno a una sola cosa: la seducción de lo masculino. como si ser femenina implicara una via directa a un solo deseo, el otro masculino.
hoy ya han pasado muchos años de todo esto y creo que me reconcilié mucho también con mi mirada y mi percepción de lo que era femenino en mi. ese reecontrarme con mi lado más salvaje, más femenino y revelde fue lo que me liberó en muchos aspectos.
resulta que de la asimiliación de la norma lo femenino esta tan opuesto a lo masculino que se convierte en un sinónimo de debilidad. por suerte, puede deshacerme de eso, y comenzar a percibirme desde mi lado femenino más fuerte, más presencialmente mujer y eso fue, lo que en ultima instancia, me hizo una mejor lesbiana.
si soy chongo porque me gusta arreglar cosas, porque sé manejarme en un entorno mecánico. ok, ¿les gusta eso? no tengo problema. hay muchas mujeres con los tacos bien plantados que te pueden hacer un fratacho de primera mano.
y si, tal vez me sienta más cómoda con otra etiqueta: soy un chongo-fem y a mucha honra.
muchas veces la mejor clasificación es aquella de los animales del emperador y aquellos no inlcuidos en esta clasificación.