es interesante ver como, cuando una se adentra en los mitos que construyen a las sociedades cazadoras recolectoras, se encuentra un lugar en común, ese lugar, es el de un matriarcado mítico en donde las mujeres tenían el poder sobre los hombres y los obligaban a trabajar mientras se dedicaban a vivir la buena vida.
los hombres, gracias a algún antepasado tomaban conocimiento del engaño, mataban a todas las mujeres, menos a las muy pequeñas para recordar y tomaban el control. este mito es repetido una y otra vez en las sociedades cazadoras recolectoras y funciona como ideología al justificar el dominio masculino y el status quo de la sociedad.
a medida que las sociedades adquieren nuevos medios de producción los mitos se modifican pero en escencia existe un denominador común: un pasado mítico en donde las cosas fueron distintas y por responsabilidad de algunos de los actores sociales ese engaño fue descubierto.
esta ideología no vive en el aire sino que es responsable de la justificación de la división sexual del trabajo y por ende de las relaciones sociales de producción. no hay nada natural en el hombre cazador y la mujer recolectora, sino que son constructos sociales que justifican un orden existente a la vez que lo reproducen.
en los shelk'nam el Hain oficiaba de momento en que los niños pasaban a ser hombres y tomaban conocimiento del mito así como de la necesidad de mantenerlo en secreto para que las mujeres no tomaran conciencia de la sujeción en la que se encontraban.
pero me llama la atención la existencia permanente de ese matriarcado mítico en donde todo era al revés. todo menos una sola cosa: el símbolo masculino por excelencia, la caza, jamás fue una propiedad de las mujeres, sino que siempre fue una condición masculina. en el ideario social, ahy cosas que no se entregan jamás.
hay muchas teorías sobre cómo es que este entramado ideológico se conformó a un nivel casi universal y comulgo con algunas de ellas, sobre todo la que expresa que ese matriarcado mítico encierra el poder, nunca enunciado, que tiene la mujer de ser la gestora y productora del único bien social que el hombre no puede crear por sí mismo: la herencia paterna.
las mujeres son propietarias de los medios de producción de los seres humanos, si los hombres aportan el "capital" las mujeres son las obreras y a la vez las dueñas de las fábricas que producen humanos. la única manera en que un hombre se constituye en propietario de ese medio de producción, es tomando posesión del cuerpo de una mujer. apropíandose de ese poder, del matriarcado simbólico y al mismo tiempo, denostándolo.
el hombre aporta la carne, la caza, es el dueño y señor de la casa, la mujer solo gesta a los hijos y los cría. un asunto menor. pero la que lleva la línea de herencia, la real, la que no puede ser falsificada, es la mujer, el hombre sólo puede acceder a ella mediante la apropiación de ese cuerpo.
hace poco hubo un debate sobre el despido del periodista Juan Terranoba de la revista El Guardián por haber emitido una sentencia desastrosa sobre una militante de una ONG extranjera que busca penalizar el violencia verbal hacia las mujeres. el periodista escritor, dijo que si se encontrara a la activista le gustaría invitarla a tomar un champange y romperle el argumento a pijazos. en su blog, JT puso culo.
JT argumento censura cuando fue denunciado por la ONG y por dos de las anunciantes de la revista y tuvo que renunciar. entre la gente que comenté este asunto hubo voces dispares. muchas, con las que estoy de acuerdo, fue que el despido fue innecesario. un exceso. otras, se limitaron a señalar que el tipo es un pelotudo, con lo que también acuerdo. que tal vez la mejor respuesta al periodista hubiera sido: vos me queres romper el argumento a pijazos, porque evidentemente, es el único organo de tu cuerpo que puede romper un arguemento, pero no es el idóneo. lo real sería que invalidaras mi acción con tu cerebro y con otros argumentos contundentes.
la agresión de JT, con la adhesión de hombre y mujeres que consideraban que su despido era un epítome de lo políticamente correcto en un país en donde el pirópo es parte del floklore nacional.
la responsabilidad de que los hombres no puedan decir y/o levantarse a una chica en la calle de buenas maneras (conozco historias inverosímiles de amor, de personas que se vieron en subtes y el señor la invitó a tomar un cafe) es responsabilidad de los hombres, no de las mujeres. ni las mujeres como agentes del machismo, ni de la sociedad que consensúa esos comportamientos.
son los hombres los que al no censurar los comportamientos obsenos de sus propios hombres los que avalan que la violencia de género verbal siga existiendo.
las obsenidades, los pijazos y demás cosas que se pueden escuchar en las calles, son parte de la ideología que justifica la propiedad del cuerpo de una mujer por cualquier hombre que NO sea su padre. cualquier hombre en la calle tiene el derecho de decirle cualquier cosa a cualquier mujer (siempre y cuando NO se ni su hija, ni su hermana, ni su madre: tabú del incesto.
la apropiación discursiva del cuerpo de la mujer hace que la actitud inversa (igualmente desagradable) en las mujeres sea sancionada socialmente. la mujer que se comporta de esa manera es una puta, una sinverguenza y una buscona. los hombres la acusan de atrevida y las mujeres la sacionaran de la misma manera.
pero los responsables de esto son los hombres. no las mujeres que buscan defenderse.
los hombres son los que deben dejar de lado el secreto y decir la verdad: no existió ningún matriarcado mítico, ninguna eva, ni ninguna situación que justifique la propiedad del medio de producción humana por excelencia.