hace dos semanas ya que me vengo enontrando con notas de opinión del señor Rolando Hanglin en el diario la LaNaciónonline. lo vengo siguiendo desde la nota sobre la cuestión mapuche y esperaba la respuesta al comunicado de prensa emitido por la Facultad de Filosofía y Letras. la respuesta siguió de
esta manera. ahora bien, el estimado ha tenido la gentileza de hablar también sobre el matrimonio para los homsexuales en
esta nota de opinión.
de alguna manera, el buen rolo ha querido hacer uso de la ironía, pero se ha quedado con las ganas. pues el suyo ha sido un buen ejemplo de cómo no ser irónico.
aclaro que la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA es la sede de la Carrera de Antropología, por lo cual le compete tomar cartas en el asunto. hoy varios docentes e investigadores hicieron uso del derecho a réplica y publicaron
esta nota de opinión en el diario Página 12.
la pregunta que sigue es ¿en qué se parece la crítica a la modificación de la ley de matrimonio para que incluya a las personas del mismo sexo y la denuncia sobre "la cuestión mapuche"?.
a primera vista en nada, o en mucho.
no voy a discutir aca la preexistencia de los pueblos originarios. ese es un hecho, les guste o no. ellos estaban en este territorio antes de la llegada de los europeos.
ahora bien, cuando hablamos de derecho, en un estado-nación moderno, hablamos de uno fundamental: el derecho a la propiedad. sobre ese derecho se reclama, de manera permanente, en cualquier sociedad moderna.
en lo que se parecen ambas cuestiones es que lo que se proclama como derecho universal "la propiedad privada" para todos, les fue negado de hecho a estas poblaciones. para fines del siglo XIX los numerosos conflictos bélicos en europa tomaban en cuenta la toma de territorios de una nación y los anexaban a un estado. se asumía que esas personas que habitaban los territorios obtenían la nacionalidad de la potencia invasora. pero se reconocía un estado de conflicto, de guerra y de soberanía. los imperios poseían esos territorios.
cuando se realiza la conquista al desierto se le niega (nominalmente y de hecho) la existencia de los pueblos que habitaban esos territorios. si el naciente estado nación argentino hubiera jugado con las cartas que defendían la propiedad privada de la tierra, los terrenos no debían ser conquistados, sino comprados a los indios. es decir, si nos vamos a regir por un estado pleno de derecho, el derecho se aplica a todos, por lo tanto la anexión de patagonia se debería haber hecho en términos comerciales. pero vamos, sabemos que para los personajes de la elite argentina los indios no eran ciudadanos, casi que ni eran seres humanos. ¿por qué comprar lo que puedo tomar por la fuerza? ¿qué pasa si ellos no me lo quieren vender?.
no pretendo decir que ésta es la lógica que debió haber imperado, lo que digo, es que si el derecho se aplica SIEMPRE, eso significa que para todo estado nación honorable, eso significa SIEMPRE y no A VECES.
con el matrimonio homosexual pasa lo mismo. el derecho es y debe ser aplicado a todos los ciudadanos, no importa la condición de los mismos. eso es lo que convierte en derecho a una ley aplicable en un territorio determinado. cuando el derecho no puede ser aplicado a algunos de los ciudadanos, cuando la ley no protege o castiga a alguno de los ciudadanos, bueno ahí la ley tiene un problema, problema que se suele dirimir por jurisprudencia, muchas veces.
la cuestión es que nosotros no podemos hacer uso del derecho al matrimonio por las mismas razones que los pueblos originiarios no pueden hacer uso de su reclamo sobre ciertas partes del territorio (que SI pueden ser vendidas a ciudadanos extrangeros), porque nosotros somos parias, marginados, excluidos de la historia.
la Ley y el derecho, tal y como lo conciben muchas de las personas que escriben en estos diarios, deben hacer valer el derecho a la propiedad privada de los que YA tienen propiedad privada con la que hacer valer los derechos. el ejercicio de los derechos sólo es posible por alguien que ya adquirió el derecho a ejercerlos. ¿y cómo se adquiere ese derecho?, pues bueno, por la sangre.
el matrimonio esta relacionado directamente con la herencia y con la propiedad de la tierra y las posesiones. otorgarle el matrimonio a quienes nunca han tenido ese derecho abre una brecha: "y si después quieren casarse con un menor o con un koala... ¿lo vamos a permitir?" ese y otros comentarios son los que se pueden leer. y si, el problema con estas cosas es que una vez que se salen de su cauce, nunca más pueden volver a ser los mismos.
dirimir un asunto de la importancia de los reclamos de comunidades originarias sobre determinadas porciones de terreno o sobre si es lícito que dos personas del mismo sexo puedan hacer uso de los derechos civiles y legales que el matrimonio otorga a los heterosexuales y la crítica de Hanglin a los mismos parte de una misma lógica:
en el caso de lo pueblos originarios en vez de buscar una salida que atienda los reclamos tanto de ellos como comunidad y de los posibles afectados por la expropiación de tierras, que contemple posibles soluciones que impliquen el otorgamiento de tierras con permiso de usufructo o la compra a precios reales de los territorios, se cae en una lógica maniquea: o ellos o nosotros. o los indios o los "30 millones de blancos" que viven en la argentina (me vengo a enterar que los indios no viven en Argentina).
en el caso del matrimonio homosexual la lógica maniquea funciona de la misma forma: parece que con la irrupción de la posibilidad de que dos personas del mismo sexo se casen, se le sacaría la posibilidad a los heterosexuales de que se casen. nuevamente: o ellos o nosotros. (pa mi, entre nos, eso responde a la fantasía heterosexual en la que un/a persona gay los desea secretamente). como si ambas posibilidades fueran excluyentes o se anularan mutuamente.
maravillosamente expresada por RH, esta es la lógica que permea el discurso mediático (privado y oficial) desde que yo tengo uso de la memoria.
forjada, según veo, el los campos de la patagonia, esta idiosincracia de opuestos no complementarios y excluyentes harían las delicias de un Levi Strauss o un Leroi Gourham. suerte que las estructuras no bajan a las calles, que si no...
pd: entre los aonikenk y lo tehuelches del norte, los varones homosexuales eran elegidos para ser chamanes, ya que se los consideraba seres con capacidades especiales para comunicarse con los espíritus. chupate esa sensibilidad.