"Las niñas son frecuentemente prometidas en matrimonio a hombres mayores cuando sólo son niñas, pero a veces, los padres acuerdan uniones entre muchachos y muchachas. Antes de ser entregada definitivamente a quien le está destinado como marido, una muchacha suele ser enviada una y otra vez a vivir con él por corto tiempo, tras lo cual retorna a sus padres; tan pronto llega a la edad de casarse es entregada definitvamente, pues se considera desgraciado para el padre que conserve a su hija después de ese momento.
Con frecuencia ocurre que en la muchacha exista una insuperable aversión hacia su marido. Si lo deja e insiste en detestarlo, entonces es entregada a quien ella elija. Un tratamiento cruel con frecuencia aparta a una mujer de su joven marido, aunque tenga hijos; estos son tomados a veces por el padre, si así lo desea, y de lo contrario por la madre."
Bridges, Thomas "Customs and manners of the firelanders"
Estas son las costumbres matrimoniales de los yámana. Quien las relata es Thomas Bridges, el clérigo anglicano que se asentó en 1863 en Ushuaia. Un detalle no menor es que él no repara en cómo esa costumbre se parece tanto a la británica y victoriana manera en que él conoció a su propia esposa.
Es cierto, nuestros padres no se preocupan por buscarnos una marido (algunos si, pero no es costumbre), por lo que nosotras contamos con nuestras bienamadas amistades. Ellas/os actúan de padres ofertores de nuestra soltería ya que no esta bien visto que haya una muchacha en edad de merecer sola entre en grupo en donde todos estan en pareja. Si tiene suerte, algunas/os de sus amigas/os le conocerán el gusto y le presentarán personas adecuadas. Otros, bajo el lema "a las tortas les gustan todas las mujeres" le presentarán mujeres sin ton ni son, sin atender mínimamente a los gustos de la soltera en cuestión. De tal forma que ésta se encontrará en citas a ciegas con gente con la que no es compatible en lo más mínimo, salvo -y con suerte- que a ambas les gustan otras mujeres.
Estos pequeños celestinos -amateurs a mi gusto- nos prometerán en matrimonio a cuanta torta se le cruce por el camino. Sin embargo, esto no quita que no podamos tener alguna aventura con alguna de ellas. La propuesta de que tu "padre" te mande a vivir por cortos intervalos a la casa del tu prometida, es interesante y se podría asimilar a nuestras costumbres de dormir alternativamente en casa de una como en casa de otra (asumiendo claro, que ambas tienen casas o espacios propios). Creo que esto es una sana costumbre que debería ser retomada. Sobre todo, en los casos en los que luego de una corta convivencia, alguna de las dos no puede superar la aversión a su pareja y deba huir de su compañia. En caso de que la unión haya dado frutos (gatos y/o perros) se deberá tener cuidado quién es la que más derechos tiene sobre los pobres animalitos.
Cuando escribí sobre la costumbre shelk'nam hice notar que la mayoría de las veces las mujeres se obtenían por rapto. En este caso, la mujer tiene un gran poder de decisión sobre quién va a ser su marido, puesto que si no le gusta, con un gran número de berrinches y alegando que fue golpeada puede volver a buscar a un marido de su antojo.
La poligamia masculina era una práctica común y se le recomendaba al muchacho tomar una mujer vieja como primera mujer dado que las jóvenes no eran confiables. La mujer vieja sabría como pescar y luego, cuando ella necesitara ayuda, él podría tomar una nueva esposa, más jovén y ella le enseñaría.
No recomiendo la poligamia, creo que no debe ser muy aceptada por nuestras costumbres y a más de una le debe haber dejado un ojo negro. Pero sí es altamente recomendable tomar por primera mujer, a una experiementada señorita que nos enseñe el camino por las lides del mundo lésbico. Una chica capáz de coser, bordar y abrir la puerta para ir a jugar.
salutes
Es cierto, nuestros padres no se preocupan por buscarnos una marido (algunos si, pero no es costumbre), por lo que nosotras contamos con nuestras bienamadas amistades. Ellas/os actúan de padres ofertores de nuestra soltería ya que no esta bien visto que haya una muchacha en edad de merecer sola entre en grupo en donde todos estan en pareja. Si tiene suerte, algunas/os de sus amigas/os le conocerán el gusto y le presentarán personas adecuadas. Otros, bajo el lema "a las tortas les gustan todas las mujeres" le presentarán mujeres sin ton ni son, sin atender mínimamente a los gustos de la soltera en cuestión. De tal forma que ésta se encontrará en citas a ciegas con gente con la que no es compatible en lo más mínimo, salvo -y con suerte- que a ambas les gustan otras mujeres.
Estos pequeños celestinos -amateurs a mi gusto- nos prometerán en matrimonio a cuanta torta se le cruce por el camino. Sin embargo, esto no quita que no podamos tener alguna aventura con alguna de ellas. La propuesta de que tu "padre" te mande a vivir por cortos intervalos a la casa del tu prometida, es interesante y se podría asimilar a nuestras costumbres de dormir alternativamente en casa de una como en casa de otra (asumiendo claro, que ambas tienen casas o espacios propios). Creo que esto es una sana costumbre que debería ser retomada. Sobre todo, en los casos en los que luego de una corta convivencia, alguna de las dos no puede superar la aversión a su pareja y deba huir de su compañia. En caso de que la unión haya dado frutos (gatos y/o perros) se deberá tener cuidado quién es la que más derechos tiene sobre los pobres animalitos.
Cuando escribí sobre la costumbre shelk'nam hice notar que la mayoría de las veces las mujeres se obtenían por rapto. En este caso, la mujer tiene un gran poder de decisión sobre quién va a ser su marido, puesto que si no le gusta, con un gran número de berrinches y alegando que fue golpeada puede volver a buscar a un marido de su antojo.
La poligamia masculina era una práctica común y se le recomendaba al muchacho tomar una mujer vieja como primera mujer dado que las jóvenes no eran confiables. La mujer vieja sabría como pescar y luego, cuando ella necesitara ayuda, él podría tomar una nueva esposa, más jovén y ella le enseñaría.
No recomiendo la poligamia, creo que no debe ser muy aceptada por nuestras costumbres y a más de una le debe haber dejado un ojo negro. Pero sí es altamente recomendable tomar por primera mujer, a una experiementada señorita que nos enseñe el camino por las lides del mundo lésbico. Una chica capáz de coser, bordar y abrir la puerta para ir a jugar.
salutes
9 comentarios:
Jaja. En principio el texto me sacó una sonrisa. Vamos por partes.
1) Le parece que las mujeres tienen un gran poder de decisión? Comparada con los shelk'nam seguramente pero, si tenía que hacer tanto para sacarse al sr de encima (no literalmente hablando) mucho poder no tenía que digamos.
2) "...ésta se encontrará en citas a ciegas con gente con la que no es compatible en lo más mínimo..."
Por eso le huyo a las citas a ciegas y sólo conozco a quien me interesa conocer.
3) "...se le recomendaba al muchacho tomar una mujer vieja... dado que las jóvenes no eran confiables". Lo descontextualicé solo para sentirme bien.
Saludos monogámicos
Caro: ja! es cierto la comparación era con lo shelk'nam, no con la sociedad actual. incluso se podria decir que la comparacion es con la sociedad victotiana del siglo XIX.
yo tambien le huyo como de la peste a las citas a ciegas. solo tuve una y fue terribleeee. pero mis amigos se empecinan en presentarme gente con la que no tengo nada que ver... todas las he buscado yo solita...
por la tercera parte en cuestión, deberé decir que es un punto a favor de los yamanas, las mujeres viejas sabian hacer todo, y era conveniente que un hombre tomara una mujer mayor para que se encargase mejor de sus destrezas en la pesca. además, sad but tru, la mujeres viejas se las agarraban los hombres grandes!!!!
salutes!
Bien por el riesgo de la comparación cultural, si me permite decirlo así.
Pero disiento con el último párrafo. Es decir, usted y todos podemos recomendar o dejar de recomendar lo que nos parezca, pero la poligamia me aventuro a decir que ni es mejor ni peor, ni más ni menos cierta entre nuestras costumbres.
Sobre la edad o la experiencia de la primer mujer para otra mujer, yo recomiendo repetir la experiencia con la segunda y todavía, un par de veces más.
Kuakuá.
naifa: tiene razón la poligamia no es ni buena ni mala, per se. pero en nuestra cultura no está muy bien vista que digamos... pero que pasa, pasa.
sobre lo otro sin palabras, es que yo no he seguido ese consejo.
salutes
Sanas costumbres (?)
Verónica: muy sanas efectivamente (?). salutes
Por andar preparando un examen de oposiciòn me he perdido de unos lindos post por acà, es cierto la monogamia es mil veces mejor, asì el corazoncito no sufre tanto! y eso de la experiencia... mmm... creo que es discutible, ya que muchas veces es delicioso ir conociendo a la par :) saludos!
merly: son experiencias, supongo que ambas muy distintas pero por demás disfrutables.
salutes
estoy total y absolutamente de acuerdo!!
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