el episodio fue más o menos asi.
efe: tengo algo para que leas
yo: en serio? qué es?
efe: es un librito, chiquito, para que leas en el cole de vuelta a Mercedes, se lee rápido. es muy simpático.
diciendo eso, me entregó una fotocopia. sí, el libro en cuestión estaba fotocopiado.
lo recibí, debo confesar, con cierto recelo. un libro fotocopiado no me llenaba los huecos fetichistas que tengo como lectora, interpretese abrir un libro, oler sus hojas, leer la contratapa y la breve biografía del autor.
lo tomé y lo guarde en la mochila.
ese viaje a mercedes no lo leí.
volví a ir a capital y como no llevaba la compu, decidí tomar el libro y guardarlo en la mochila. en el camino de ida me qudé dormida, a si que no lo lei.
a la vuelta lo comencé a leer hasta que el conductor apago la luz.
al principio no me llamó la atención, sobre todo porque la dueña de la fotocopia había subrayado muchas partes y otras tenían dibujitos (!!!).
sin embargo, para cuando el chofer apagó la luz, yo ya estaba absolutamente metida en ese libro.
llegue a casa a la una de la mañana y me quedé leyendo hasta las dos.
al día siguiente, a la vuelta del trabajo, mientras esperaba que el agua se calentara, me lei un trecho de un tirón.
después de bañarme, con un fernet en la mano, me acomodé en la cama con legui (no es la caña, es mi gato) al lado. leí hasta casi el final. como me sucede cada vez que me gusta un libro, terminé por llevarmelo al trabajo al dia siguiente para leerlo y poder terminarlo.
lloré.
hay, creo, una palabra que lo describe con exactitud: es suave.
es dulce.
me encargué de recomendarlo a todas las personas.
entendí la razón de la fotocopia. el libro estaba agotado.
recientemente, salió una nueva edición.
lo recomiendo. es de lo mejor que he leído en muchos años. casi, casi que está cerquita de rayuela en mi corazón.
se llama Océano-mar es de Alessandro Baricco.
aca copio.
En las tierras de Carewall no pararían nunca de contar esta historia. Si sólo la conocieran. No pararían nunca. Cada uno a su manera, pero todos seguirían contando de aquellas dos personas y de una noche entera que pasaron devolviéndose la vida, el uno a la otra; con los labios y con las manos, una jovencita que no ha visto nada y un hombre que ha visto demasiado, el uno dentro de la otra… cada palmo de piel es un viaje, de descubrimiento, de regreso… en la boca de Adams para sentir el sabor del mundo, sobre el seno de Elisewin para olvidarlo… en el regazo de aquella noche trastornada, negra tempestad, centellas de espuma en las tinieblas, olas como fragorosos derrumbes, ruido ráfagas sonoras, con su furia de sonido y velocidad, lanzadas a la superficie del mar, a los nervios del mundo, océano mar, coloso chorreante, trastornado… suspiros a cada nuevo paso en aquel mundo que supera montañas nunca vistas y lagos de formas impensables… sobre el vientre de Adams el peso blanco de aquella jovencita que mece músicas mudas… quien habría dicho que besando los ojos de un hombre se pudiera ver tan lejos… acariciando las piernas de una jovencita se pudiera correr tan rápido y huir… huir de todo… ver lejos… venían desde los dos más remotos extremos de la vida, esto es sorprendente, como para pensar que nunca llegarían a tocarse, a menos que cruzaran el universo de cabo a cabo, y en cambio ni siquiera habían tenido que buscarse, esto es increíble, fue solo cuestión de reconocerse, reconocerse, cuestión de un instante, la primera mirada y ya lo sabían, esto es maravilloso… esto seguirán contando, para siempre, en las tierras de Carewall, para que nadie pudiera olvidar que nunca estamos demasiado distantes como para encontrarnos, nunca… demasiado distantes… para encontrarnos… o estaban, ellos dos, distantes más que cualquier otro y ahora… grita la voz de Elisewin, por los ríos de historias que violentan su alma, y llora Adams, sintiéndolas deslizar fuera de si, aquellas historias, al fin, finalmente terminadas… tal vez el mundo es una herida y alguien la está cosiendo en aquellos dos cuerpos que se mezclan… y ni siquiera es amor… esto es sorprendente, que es manos, y piel, labios estupor, sexo, sabor… tristeza, quizá… incluso tristeza… deseo… cuando lo cuenten no dirán la palabra amor, dirán mil palabras, callarán amor… todo calla, alrededor cuando de improviso Elisewin siente que la espalda se le parte y su mente palidece, aprieta aquel hombre dentro de sí, aferra sus manos y piensa: moriré. Siente que la espalda se le parte y su mente palidece, aprieta aquel hombre dentro de sí, aferras sus manos y, ves, no morirá.
…
…
¿Cómo se hace? Cómo se lo dices, a una mujer así, lo que tienes que decirle, con sus manos sobre tu cuerpo y su piel, la piel, no se le puede hablar de muerte justamente a ella, cómo se lo dices a una jovencita así, lo que ella ya sabe y que sin embargo tendrá que escuchar, las palabras, una tras otra, aunque las sepa las tiene que escuchar, tarde o temprano alguien tiene que decirlas y tu escucharlas, ella escucharlas, aquella jovencita que dice
-Tienes unos ojos que nunca te he visto
Y luego
-Si solamente tú lo quisieras, podrías salvarte
Cómo se lo dices, a una mujer así, que tu quisieras salvarte, y más aún quisieras salvarla a ella contigo, y no hacer otra cosa que salvarla, y salvarte, toda una vida, pero no se puede, cada uno tiene que hacer su viaje y en los brazos de una mujer uno termina por andar caminos torcidos, que ni siquiera tú entiendes mucho, y en el momento justo no los puedes contar, no tienes las palabras para hacerlo,. palabras que convengan, allí, entre aquellos besos y sobre la piel, palabras justas, no existen, aunque las busques en lo que eres y en lo que has oído, no las encuentras, siempre tienen una música equivocada, es la música que les falta, allí, entre aquellos besos y sobre la piel, es una cuestión de música. De manera que al fin dices algo, pero es una miseria.
-Elisewin, yo nunca volveré a ser salvo
Cómo se lo dices, a un hombre así, que ahora soy yo quien quiere enseñarle algo y entre sus caricias quiero hacerle entender que el destino no es una cadena sino un vuelo, y que si solamente él tuviese de verdad el deseo de mí podría tener otras mil noches como esta en vez de aquella única, horrible, a la cual se está acercando, sólo porque ella lo espera, esa noche horrenda, y hace años que lo llama. Cómo se lo dices, a un hombre así, que volverse un asesino no servirá de nada y de nada servirán aquella sangre y aquel dolor, es sólo una manera de correr a más no poder hacía el fin, mientras que el tiempo y el mundo, para que nada termine, está aquí esperándolos y llamándolos, si sólo supiéramos escucharlos, si sólo él pudiese, de verdad, escucharme…
…
Es la música que es difícil, esta es la verdad, es la música que es difícil de encontrar, para decirse las cosas allí, tan cerca, la música y los gestos, para disolver la pena, cuando ya no hay nada más que hacer, la música justa para que sea una danza, de alguna manera, y no un desgarro aquel irse de allí, aquél deslizarse lejos, hacia la vida y lejos de la vida, extraño péndulo del alma, salvífico y asesino, si fuéramos capaces de danzarlo dolería menos, por eso los amantes, todos, buscan aquella música, en aquel momento, dentro de las palabras, en el polvo de los gestos, y saben que, si tuvieran el valor, solamente el silencio sería música, música exacta, un amplio silencio amoroso, un claro de despedida y un lago cansado que finalmente se vierte en el palmo de una pequeña melodía, aprendida desde siempre, para cantarla en voz baja.
Alessandro Baricco Océano Mar
post sriptum: efe me pidió que cambie la f por efe, asi lo hago.
7 comentarios:
Coincido con con tu fetichismo de lectora, pero peor que leer una fotocopia, ¡es leer un libro en la pc!
Parece interesante, lo voy a tener en cuenta.
Besos
como me dijo una amiga hace un tiempo
¡yo de pc no te leo nada!!!!!
digo yo mientras leo un paper de la pc
ohh triste siglo XXI
gracias por haberme agregado a su lista de blogs, es por demás un honor.
jajajaja seee no sabés la cantidad de libros que tengo en la pc, pero me destruye los ojos...por no hablar de la espalda! Es la vejez, antes no me pasaba nada de esto, aunque igual prefería el libro en papel, me reconozco adicta a la lectura sin intención de curarme.
De nada, Sra.
Lo voy a buscar. ¿Leíste "Seda" ? Creo que te interesaría.
Un beso
estimada Miss Fiamma:
gracias por la recomendación.
extrañamente seda me fue también recomendado por mi psicologa (???) cuando le mencioné que había leido oceano mar.
fue imposible conseguirlo por estar agotado, eso que patee calle corrientes y librerias de la ciudad de mercedes. espero que a la nueva edición de oceano le acompañe la de seda. sino, se lo pediré a mi psicologa (??!)
creo que a ud. le gustará este libro.
saludos y gracias por la recomendación
eme.:
acá va el libro (quizás ya lo tengas), para completar el círculo de tiza:
http://almacendelibros.wordpress.com/2008/01/25/seda-alessandro-baricco/
salud, mujer.
efe.
Bueno, lo he terminado. Y tengo que decirte que a partir de ahora te cuento entre las personas a quienes les voy a hacer caso cuando me recomienden un libro. ¡Me enamoré de el!
Coincido, es dulce y suave, pero algo triste también.
Mi parte preferida es:
"Deja la pluma, dobla la hoja, la mete en un sobre. Se levanta, coge de su baúl una caja de caoba, levanta la tapa, deja caer la carta en su interior, abierta y sin señas. En la caja hay centenares de sobres iguales. Abiertos y sin señas.
Bartleboom tiene 38 años. Él cree que en alguna parte, por el mundo, encontrará algún día a una mujer que, desde siempre, es "su" mujer. De vez en cuando lamenta que el destino se obstine en hacerle esperar con obstinación tan descortés, pero con el tiempo ha aprendido a pensar en el asunto con gran serenidad. Casi cada día, desde hace ya años, toma la pluma y le escribe. No tiene nombre y no tiene seña para poner en los sobres, pero tiene una vida que contar. Y ¿a quién si no a ella? Él cree que cuando se encuentren será hermoso depositar una caja de caoba repleta de cartas y decirle:
- Te esperaba.
..."
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