cuando entré a la carrera de antropología, yo quería ser arqueóloga.
en la UBA para ser arqueóloga, una primero debe pasar por el rito de ser antropóloga.
debo confesar que al principio no entendí porque debía estudiar a Comte, Spencer, Durkheim, su sobrinito Marcel (Darwin me sona mejor, ni que habalr del viejo Claude) y las demás cosas. hasta que llego Carlos y las cosas me empezaron a gustar un poco más.
pero desde el principio -y ahi es cuando pienso que hay cosas que estan destinadas a ser- me di cuenta que la antropología me había cautivado por otros motivos.
el sujeto de estudio de la antropología ha sido, desde sus comienzos como disciplina colonial, el otro cultural. aquellas sociedades que no eran occidentales y que estaban siendo descubiertas a los ojos de los europeos en el mismo acto colonial. la antropología se fundó así como una ciencia al servicio de la corona. bajo el lema de que el conocimiento es poder, se fomaron las diferentes escuelas antropológicas desde las metrópolis europeas (inglaterra, francia) y en los eeuu.
y una de las cosas que fascinaba a estos primeros antropólogos era la diversidad de comportamientos sociales que habían en el mundo.
descubrieron que las familias no eran todas como la presentada por la estructura familiar europea. las había matriliniales y patrilocales; matrilocales y patrilineales; matrilocales y matrilineales; patrilocales y patrilineales.
tambiés estudiaron los lazos de parentesco como un tipo de lazo que definía las relaciones económicas y roles de género.
encontraron que no todas las sociedades eran estratificadas, que había sociedades en donde, aparentemente, no había jefes.
que la lógica de acumulación de riqueza que primaba en el capitalísmo no se aplicaba a algunas de ellas, en donde lo que importaba para ser poderoso, era el saber dar, la reciprocidad. que ser buen jefe significaba ser el más generoso.
claro que cada una de estas categorías no era más que un reflejo distorsionado de las propias categorias con las que los antropólogos conocían a los nuevos pueblos.
al mirarlos, se miraban a ellos.
pero esta acción constituye en sí un acto subversivo.
un antropólogo ya de nuestro siglo, Marshall Sahlins escribió que las categorías culturales se ponen en continuo riesgo cuando se las contrasta con las condiciones objetivas que impone la existencia, el contínuo devenir histórico. pero a la vez constituyen las únicas herramientas con las que contamos para conocer lo nuevo, lo desconocido.
así es como concemos los humanos: mediante el uso de las categorias culturales y así interpretar a los acontecimientos inesperados.
esto viene a colación de algo que ví el otro día.
en un documental de nat geo (estoy muy peleada con NG porque distorsiona mucha información, pero esto me interesó) que se llama tabu, mostraban las diferentes reacciones culturales frente a lo que, en ese programa, se llamaba tercer género: travestis y transexuales. gente que no vide de acuerdo al sexo biológico con el que nació sino que elige propio género.
el documental hacía mucho incapié en algo que ya ha trabajado Foucault hasta el cansancio: desafiar la heterosexualidad en nuestra sociedad y en la mayoria de las sociedades, es desafiar una de las categorías culturales de clasificación y de conocimiento mas fuerte. porque pone en cuestión una clasigficación que consideramos natural, pero que de ninguna manera lo es: el género.
lo que me llamó la atención no fué la reflexión sobre los casos en eeuu de transexuales y travestis. lo que me llamó la atención fue que me hizo recordar porque me gusta tanto la antropología, más alla de todas las críticas que uno le pueda y deba hacer.
en samoa, una isla del pacífico, existen las fa fafini.
las fa fafini son hombres que desde niños son elegidos dentro de su familia para comportarse como mujeres. de hecho la palabra fa fafini quiere decir hombre con las maneras de una mujer.
muchas fa fafini lo son mientras son niños y luego dejan de serlo. sin embargo, la gran mayoría de las fa fafini continúan siéndolo el resto de su vida.
no se hacen operaciones de cambio de sexo por lo que dentro de nuestras categorías occidentales serían considerados travestis. los fa fafini hacen shows eróticos en donde son mucho más explosivos sexualmente que las mujeres samoanas, cuyo comportamiento sexual es mucho más recatado.
ser fa fafini en samoa no esta mal visto. es más, el sexo de un hombre con una fa fafini no se considera que rompe el tabú homosexual -sexo de un hombre con otro hombre- puesto que una fa fafini es una mujer, ya que actua como mujer.
más aún, los fa fafini son electos como miembros de los concejos comunales y actúan en la vida política de sus comunidades.
son valiosos para las familias ya que ayudan con las tareas y economías familiares.
pero la razón para que los fa fafini no sean discriminados por la sociedad (como sucede en muchas sociedades no occidentales, en donde el género puede ser incluso comprado) es que es la propia cultura quien los produce y los sanciona. al legalizar su producción como sujetos, los incluye en el dominio de lo cognocible y por lo tanto no entran en contradicción las categorías duales de hombre y mujer. en samoa hay hombres, mujeres y fa fafini. es decir, no hay dos generos, hay tres.
lo que me atrapó tanto de la antropología, lo que me hizo pensar en que para ser una buena arqueóloga una tiene que ser primero una buena atropóloga, es el hecho, simple y sencillo, de que subvierte todas nuestras categorías de conocimiento, las pone en riesgo.
debe ser por eso que el la dictadura la prohibió después de 1976.
pero que la antropología sea una disciplina que subvierta, no convierte al antropólogo en subversivo, lamentablemente.
salutes
PD: tengo que chequear esta info con mejores fuentes que las de NG, por lo tanto este post debe considerarse un relato para no perderlo de la memoria
5 comentarios:
Ma fascinó el relato, espero ansiosa el nuevo post.
Besos!
gracias erica!
Bueno, por acá no voy a molestar. Espero que siga encontrando en la arqueología la misma fascinación que ha encontrado por la antropología en estos años de cursada. Tenía entendido que unos cuántos arqueólogos consideran a los antrop. algo “chantas” porque se “exceden” en sus interpretaciones, pero tal vez sean algunos exageradamente positivistas... no se, me alegra que ud. disfrute de ambas.
Desde ya coincido en que, mas allá de que surgió para dominar a ese “otro cultural”, al refregarnos en la cara tanta diversidad, ha servido para que (por lo menos algunos) cuestionen los pilares de nuestra sociedad.
Creo que ya lo dije, me encantan estos relatos, y sé que cuento con su amiga Erica para presionar por más!
PD: creo que los post los fui leyendo en orden, pero en su momento no me dio por comentar nada, así que ahora está librado al azar. Lamento el hacerla volver a post antiguos, pero conocí el blog hace poquito.
IF: es cierto los antropologos se "exceden" a veces con sus interpretaciones. pero los que a mi me gustan no, por lo menos. no esta mal tomar ciertos datos para dar un fondo coherente a lo que uno interpreta. las interpretaciones de algunos arqueologos son tambien excesivas y "chantas" y son absulutamente positivistas. el tema no esta en el dato o en lo positivo del dato. el tema es como se usa.
creo que no se puede ser un buen arqueologo sin ser un muy buen antropologo, sino se corre el riesgo de caer en un disciplina técnica que lo unico que quiere es estudiar la cultura material sin entender que ella representa parte de un pasado, que es el verdadero objetivo. al fin y al cabo, todos interpretamos. solo que alguna de las interpretaciones son más plausibles que otras ;).
buenop, estoy de vacaciones
asi que esta respuesta es muy de parcial. jajaj
salutes if y claro que no me molesta que escriba desde lo antiguo
Bueno, tiene la capacidad de escribir lo que una quiere leer*. No puedo estar más de acuerdo. Pero creo que efectivamente muchos arqueólogos caen en ese riesgo de convertir la disciplina en algo técnico y sumamente árido, olvidándose por completo que detrás de esos “restos materiales” sobre los que vienen presentando informes cada año, congresos y demás... hay una población sobre la que deberían tratar de decir algo.
Como verá, me encanta la arq. pero hay también cierto desencanto. Será cuestión de ponerle las fichas a las nuevas generaciones
* (será parte de sus nuevos superpoderes? auch)
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