lunes, 10 de noviembre de 2008

chichilos


no siempre trabajé en lo que trabajo ahora.
antes tuve otro trabajo hermoso: crié chichilos.
mucho tiempo atras me encontre con que odiaba el trabajo en el que estaba desde hacía siete años. lo había llevado bastante bien duerante ese tiempo, pero, como decía sartre, cuando la certeza de la opresión se hace evidente, es cuando se convierte en intolerable.
estaba harta, realmente harta, había llegado hasta el umbral de lo inhumanamente soportable. esos son los momentos en los que una toma las decisiones que tendría que haber tomado años atras.
asi que sin darme cuenta hice los movimientos que me llevaron a mandar el bendito telegrama de renuncia y dedicarme a aprender de cero un nuevo trabajo:
me fui a trabajar a un criadero de cerdos.
si, de la nada esta chica que se había criado en un pueblo y vivido casi 10 años en la ciudad se iba a la ciudad de mercedes dos veces por semana a trabajar criando cerdos.
en principio, se suponía que yo no tenía que hacer ninguna de las cosas que implicaban el trabajo directo con los cerdos. mi trabajo consistía en ser una especie de administradora. me encargaba de que los chanchitos tuvieran su el tipo de comida de acuerdo a su edad, anotaba celos, servicios, preñeces y partos.
pero como soy de las personas que creen que para hacer bien su trabajo, primero debes saber cómo se hace, empecé a hacer todo lo que la gente del criadero hacía.
aprendí muchisimo de los chanchos, producción porcina, algo de veterinaria y muy poco de otros animales.
pero lo que más me gustaba era que mi trabajo consistía en estar todo el día al aire libre. nada de ciudad, nada de ruidos.
mi trabajo fue haciéndose cada vez más pesado. me encargaba de señalar a los chanchitos destetados (hacerles la marca de la propiedad en la oreja), capar a los machos y tatuar a las que serían futuras madres.
las chanchas son mamás son muy celosas de su prole, por lo que, pasado el pánico inicial a que semejantes bestias me comieran, empecé a desarrollar técnicas para sacarles los lechones y asi poder vacunarlos.
a los treinta dias los chichilos (si, si, son lechones, pero para mi fueron siempre chichilos) se destetan y se acomodan en camadas según su tamaño. esa era mi etapa favorita.
después de separlos, les daba su comida y me quedaba un rato con ellos, asi no se asustaban tanto. los chanchos son animales muy curiosos y muy mordedores, asi que si te metes en sus jaulas terminas con los cordones desatados, el pantalon babeado.
a mi me gustaba que me mordieran las manos, con mucho cuidado porque tienen unos colmillos filosos.
los machos, los berracos, son impresionantes. son gigantescos y pueden ser muy jodidos. pero en el criadero había uno que le encantaba que le acariciaras detras de la oreja y cada vez que pasaban por la box en donde estaba sacaba la cabeza y le tenías que hacer unos mimos. otro era adicto al cigarrillo y te perseguía si olía el humo.
hay días que extraño mucho a mis chichilos. extraño trabajar y escuchar a los animales. o cuando se hacía la tardecita salir un rato a andar a caballo.
el trabajo en el campo es muy duro, cualquiera que haya trabajado en el campo lo sabe. también está muy mal pago.
dos años después tuve que renunciar porque empecé a trabajar de lo mio. el dia que me fui, el ultimo dia de trabajo, lloré. me despedí de mis chichilos. de mis chanchas favoritas, de los lechones que había ayudado a parir esa semana.
dejé todo en febrero y me fui. viví hasta junio en mercedes sin trabajar en el criadero.
yo creo que ese trabajo lo extraño porque fue en uno de los pocos trabajos en los que el trabajador no se encuentra alienado de todo el proceso de producción.
en la crianza de animales, una detecta los celos, sirve a las hembras (yo no!! el berraco!!!), detecta la preñez y sigue todo el embarazo. después lleva a las chanchas a las parideras (las chanchas con panzas enormes que se mueven de un lado al otro con mucha gracia, parece que lo hicieran en puntas de pies). la chancha entra en parto, atendés a los chichilos, los saludas al mundo, los secas, atás los cordones, los ponés calentitos a mamar (les enseñás a mamar, a veces). a los siete dias los señalás, capás, vacunás y les ponés hierro. a los 30 dias los destetás y los llevas a que coman comida solida y asi los vas siguiendo hasta que a los seis meses llegan a los 100 kilos y los mandas a la "universidad" (este fue un pacto conmigo misma, mis chichilos no iban a frigorifico, iban a la universidad). a la madre en ese interin ya la serviste de nuevo, y así sigue el ciclo.
uno puede ver el fruto de su trabajo. no es solo un tuerca en el engranaje (aunque objetivamente lo sea).
ese trabajo fue un momento de mucha felicidad que, como todos los trabajos, tuvo sus altibajos, pero que lo disfrute muchisimo y aprendí mucho más.
mi homenaje a los chichilos, a esos bichos que son tan lindos, tan buenos, tan tercos y tan ricos.
salutes
pd. cuando renuncié realmente lo único que extrañé fue el contacto con los animales y el paisaje del campo.
pd. el chancho no es un animal sucio, pero yo si, asi que todos los dias me iba a mi casa con muuuucho olor a chancho, que uno no se siente, por otro lado.

3 comentarios:

Erica dijo...

jajaja ¡¿un chancho adicto al cigarrillo?! es la primera vez que lo escucho!
Lo de la universidad me mató!

Besos

La Oveja dijo...

son tan lindos de pequeños... yo no podría trabajar ahí, me encariñaría con alguno seguro y zaz! dp lo encuentro en un chorizo... paso =P

talita dijo...

erica: le juro que si!!! le tirabas el humo en el hocico y se volvía loco!!! y de alguna manera tenía que enmascarar que lo que yo estaba haciendo era una matanza colectiva. mi propia falsa conciencia.
salutes

oveja. son hermosos de pequeños, ni le cuento si una se pone a darles mamadera y esas cosas. pero el yeite para olvidarlo se dá entre los tres y seis meses, en los que los chanchos ya no son tan identificables y son mas grandes y no tan adorables. sin embargo algunos consrvan esa cara de atorrantes!!!.
en el campo aprendi a comer animales con los que me había encariñado y la verdad es que solo evadía el momento de la matanza. ahora cada vez que compro jamon crudo del frigorifico al que le vendían los chanchos, los saludos a mis chichilos. je
salutes