lejos quedaron las batallas verbales iniciadas en 2008 y continuadas durante el 2009 y el 2010. lejos quedaron aquellos que con sorna te miraban diciendo: "no van a volver a ganar". lejos, aunque siempre cerca, quedan aquellos que mandan a supuestos vagos a trabajar. menos son los que critican una AUH que iguala a los niños hijos de trabajadores en negro con los de trabajadores en blanco.
fueron batallas y son batallas. momentos en los que, por pudor, por no iniciar una discusión, opté por un silencio incómodo y una mirada que decía todo.
recuerdo un día allá por 2009 que nos juntamos en una casa y nos pusimos a hablar de política y de repente, una que se había sentido tan sola, tan cercada por las opiniones de los medios y de los otros, encuentra un apoyo, un grupo de referencia. y en ese camino, estuvimos muchos. porque fuimos muchos los que creíamos ser menos, los que no decíamos que nos gustaban los K o Cristina o Néstor. no sé porque, porque eramos muchos, pero nadie decía nada.
y esa noche nos despedimos todas diciendo "que lindo es encontrar personas con las que se pueda hablar". y ahi me di cuenta, mucho tiempo después, que una de las grandes victorias de los medios es pensar que una está sola. lejos de todos, es un individuo a su libre albedrío, sin solidaridad. vivir sola, morir sola.
y después fueron repuntando, los asados, la ley de matrimonio, el agua, las charlas, el vino, el cariño y la pequeña sensación de que éramos un poco más. si, parecía que nos contaban con una palma de la mano y resultó que llenamos calles. y aparecimos. todos en el discurso y en la práctica. y de repente, eso pareció más real. Cristina podía ganar en el 2011. y lo vimos y no lo decíamos en voz alta. que había aciertos, muchos, que había muchas cosas por cambiar, también. pero que la oposición es responsable en gran parte de esto, es cierto.
y se murió Nestor y ahi se me cayó la ficha. y a muchos. y nos dimos cuenta que mucho de lo que habíamos logrado podia desaparecer. y salimos, como hormigas, catapultadas de nuestras casas, cómodas casas en donde podíamos verlo por tv y nos fuimos a llorar a una plaza en silencio, con los amigos, con los chistes negros. y vimos que los que eran pocos eran ellos. y hubo aplausos y se gritó Fuerza Cristina.
y los de marketing que pueden ser muy inteligentes, pero también muy tontos, retomaron eso que el pueblo le dijo a Cristina y lo dieron vuelta discursivamente. y entonces, ese Fuerza Cristina, fue la fuerza de todos, la fuerza de cada uno de nosotros. porque apelaron a interpelarnos. yo lloraba cada vez que veía el spot de la fuerza de la igualdad.
y fue Cristina la que construyó un estilo propio y se hizo más ella o menos la otra. y se puso a bailar y hacer chistes malos y a dar discursos buenísimos, hermosos, aunque siempre lo haya hecho, aunque me viniera seduciendo desde el 2008 en donde paraba todo lo que tenía que hacer para escucharla a ella, algo que no me pasaba desde Alfonsín el bueno. y la mina me seducía pero aun en ese conflicto yo la veía con poca cintura. después calentó motores y dió con el clavo.
he vuelto a votar. no lo hacía desde el 2000 y la Alianza. es nuestra tarea honrar el voto. el
voto es representativo, pero las tareas son de todos lo días. [no muchos países pueden decir eso]
y ahora me quedo con esto:
que linda presidenta que tenemos. cuatro años más.