miércoles, 17 de agosto de 2011

funebrias

entre los shelk'nam de Tierra del Fuego se tenía la costumbre de que cuando un miembro del grupo moría, sea de muerte natural o por algún tipo de incidente violento, se lo inhumaba de la siguiente manera:
se lo arropaba con su capa de piel de guanaco, se hacía una camilla con ramas y se lo ataba fuertemente a ella. no era común incinerarlo, pero si el terreno no era apto para entierros, si se lo hacía. sino, se llavaba el cuerpo hasta la falda de un monte, morrena o montaña y se cavaba un pozo para meterlo adentro. luego se lo tapaba con tierra y piedras y los hombres que habían realizado la tarea volvían al campamento sin decir en donde habían depositado el cuerpo. para entonces, su familia ya había empezado el proceso de duelo. los hombres se hacían, con valvas de mejillón, una tonsura en el pelo a modo de monje capuchino, para demostrar su pena. las mujeres de la familia se realizaban pequeños cortes en las piernas y en los brazos que dejaban sangrar, mientras lloraban. las pinturas rojas eran cambiadas por las negras y blancas, con motivos específicos relativos al proceso de duelo.
los hombres mantenían la tonsura en el cabello al menos por un año. el nombre del difunto no se volvía a pronunciar y no quedaba rastro del lugar de entierro. todas sus pertenencias eran quemadas: el arco, las flechas y todas las herramientas asociadas a la manufactura de elementos masculinos. los perros eran los únicos que se salvaban, ya que quedaban para la mujer.
la mujer pronto se volvía a casar o era libre de volver a su territorio parteno.

en el NOA, los que hayan ido, pueden ver algo diferente. si han prestado atención, los cementerios allí son muy coloridos. hay flores de plástico en las tumbas y adornando las cruces. este es el resultado del sincretismo entre el catolicismo y lo que se ha dado en llamar el ethos del antiplano. resulta que para los pueblos originarios de la región, la muerte no fue nunca un motivo de olvido. los muertos eran respetados como ancestros y cada uno de los ellos era depositado en los cerros. cada cierto tiempo, los cuerpos, sus restos o sus momias eran sacadas a pasear, como un homenaje. los muertos eran las huacas, la parte de la tierra a la que se vuelve. no son la pachamama, pero son parte del espacio. lo significan. no hay olvido, hay vivencia, hay recuerdo y hay creación de memoria constante en el espacio y en el tiempo. cuando los Incas ocuparon el espacio del NOA en un movimiento de mucha inteligencia, lo que hicieron fue sacar a los antepasados de las huacas y los cerros y se los llevaron a la Qoricancha, al templo del Cuzco para honrarlas en el centro del mundo. pero ese movimiento que otorgaba status al antepasado era también un secuestro. las momias de los antepasados ya no estaban en el espacio territorial sino en una carcel, cerca del sol, pero lejos de quienes los veneraban.

son dos concepciones totalmente diferentes sobre la muerte que a la vez responden a dos concepciones diferentes sobre el espacio. los primeros son cazadores recolectores, los segundos son agricultores y pastores. son dos concepciones sobre el olvido y la memoria.

confieso que debo ser cazadora recolectora. quizás en el principio. aunque luego, me convierta a la mentalidad andina y saque algún día a pasear mis huacas por ahí. quizás el dismantle sea también una forma de memoria. quizás las huacas no deban estar en los cerros, sino en pequeñas oquedades dentro de la cabeza.

dedicado a mi perra etelvina, que se fue hace una semana, después de acompañarnos 18 años. chau querida, no te voy a extrañar, te voy a recordar.

8 comentarios:

Cons Oroza dijo...

Me encantan tus posts antropologicos; son re interesantes :D

talita dijo...

Coterránea: gracias, me alegra que le gusten!
saludos!

Anónimo dijo...

Que buen post!
Una vez más me voy de acá con algunas preguntas sencillitas y fáciles: qué hacemos con nuestros muertos?, qué hacemos con lo que nuestros muertos guardan en nosotros?, qué harán con nosotros cuándo estemos muertos?, muertos de quiénes seremos?
Eh, eh, eh????*
Saludos.
*acompañar con gesto "montoncito de dedos".

talita dijo...

unoalseis: no tengo respuestas. creo que nosotros no somos tan festivos con los muertos. los mexicanos sí. nosostros los dejamos en ese lugar de olvido, que es siempre memoria. cuando hablé con mi madre y le pregunté en donde habían enterrado a etelvina me contestó: en el patio, con las otras dos, esas perras se quedan aca, en esta casa.
no sé que harán de mi cuando muera, sé que guardo de mis muertos, que no son muchos, por cierto. guardo recuerdos, la sonrisa de una de mis abuelas, sus cagadas a pedo, los tallarines de otra, su mirada.
sobre la última pregrunta, la verdad no lo sé. nunca me lo pregunté. no sé de quien seré muerta, espero que de nadie.
saludos!

Anónimo dijo...

No pretendía que respondas, eran más bien preguntas que me hacía. Se valora la siembra de interpelaciones.
No sabés como agradezco que te tomes el tiempo para responder y compartir tus ideas.
Saludos.
PS: Sonaste…ya estoy armando un listados de preguntas del tipo “de dónde venimos y pa dónde vamos”.

talita dijo...

unoalseis: jajaja no lo se!!!! no lo se!!!!! ni idea.
un beso!

xavi dijo...

se fue etelvina!
pobre... ya estaba viejita.

talita dijo...

xavi: se fue. pobre! si la habrás zamarreado.
te mando un beso!