martes por la noche. me encuentro con una de mis mejores amigas, de viaje de trabajo en buenos aires. trabaja para famoso monopolio. paso a buscarla por el hotel. un 4 estrellas de San Telmo. nos vamos a comer por ahí nomás y resulta que ella elige el mismo bar en el que ya estuve almorzando en mi última parada por San Telmo. tres jarras de cerveza después, agotadas de tanto charlar, feliz yo por saberla nuevamente en pos de enamorarse, nos disponemos a marcharnos.
-borracha así no te vas a tu casa, quedate en el hotel.
dormimos en una queen, ergo era como dormir sola. ducha alucinante en la mañana que me sorprendió con insomnio nuevamente. al trabajo.
frase de la noche: miedo al amor, respeto a todos.
gracias mi querida por quererme.
esta noche, para no ser menos y dedicarme a los embrollos de la vida, ceno en casa de su ex. claro, su ex de secundaria me cocina unos tallarines caseros con una salsa de mariscos. yo llevo el vino.
de maneras muy extraña la vida nos depara estas historias. en una semana en donde me he juntado a almorzar con efe y a tomar una cerveza con otro amigo querido un miércoles que parecía primaveral.
si bien las cosas pueden no estar tomando el rumbo esperado y ciertos dolores tarden en sanar, una debe tener la capacidad de agradecer ciertos detalles.
ver felices a mis amigos, es una gracia, un don.
ah, el ex de mi amiga, es varón. por las dudas...
2 comentarios:
Y sí, los amigos siempre están ahí (es genial que estén) para ayudar a curar un poco las heridas.
Y mejor es verlos felices, no?
Qué lindo que te mimen así.
Un beso,
Buen finde!
Pao
Pao: amigos que hace rato que andaban un poco tristes. verlos bien es tan lindo. hace bien al coure.
gracias, espremos que sea un lindo fin de semana!
otro beso
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