
el lunes fue un día super estresante. terrible. no hubo almuerzo, ni merienda. solo dos hamlet de desayuno. nada más. un F5 que se apretaba constantemente, una página que no cargaba y la cabeza a mil revoluciones en un cuerpo que ya lleva un par de semanas de mucho mucho estres.
no voy a renegar, porque es mi trabajo y tengo semanas así, por lo que quejarme es de llena.
termino el día muy tarde en el trabajo, 22:30. la llamo a mi amiga y le cuento. me invita a cenar. me voy a su casa. llego agotada. sedienta, tomo una botella de agua directo desde la heladera. me baja de golpe toda la adrenalina de estos días. me quedo sentada en la silla de la cocina mientras ella va y vine preparando la cena.
-¿le vas a poner brócoli?- le digo
-claro, querida ¿no te gustan?- me mira desafiante
-y... no, no me gustan-
-ahora te van a gustar te vas a chupar los dedos.- responde ella no dándole la mínima importancia al hecho de que siempre me pareció raro eso de comer "arbolitos".
me siento mal, terrible, no puedo ni comer, nada. vamos al living sin que pruebe bocado. charlamos un rato y me acomodo para irme a dormir. preparamos el sillón y mientras me saco la ropa para meterme en la cama me percato de algo: no traje una bombacha de repuesto.
no es grave, tampoco nadie se ha muerto por eso, pero en mi neurosis obsesiva me molesta. me meto en la cama y leo un rato mientras ella se queda con la computadora.
antes esto no me pasaba, no hablo de no cenar o sentirme mal luego de un periodo prolongado de estress sino el de no tener una bombacha de repuesto en la mochila. esunescandalo!
eran otras épocas en donde en el bolsillo exterior de mi mochila reposaba siempre un cepillo de dientes, un dentífrico, un par de toallitas (iba a escribir apósitos protectores, pero eso es una mariconeada) y una bombacha por si la suerte llamaba a mi puerta.
tiempos que parecen eternos, antediluvianos, en donde no había nada certero y fijo. la bombacha en la mochila respondía tanto a noches en casas de amigas como noches en casa de "amigas con colores".
me siento en el sillón y la miro:
-¿estamos viejas o qué? ¿en donde está mi bombacha de chica despreocupada? ehhh!!!!!
-jajaja, interesante nuestra conversación de soltería (1), pasó mucha agua bajo el puente yo no lo puedo creer, el tiempo que pasó y la velocidad con que lo hizo. sigo trabajando che, no hay vuelta que darle.
me vuelvo a meter en la cama, lo leo a josé pablo mientras sigo pensando en que hubo un momento durante el año pasado en donde decidí que esa bombacha en la mochila pesaba demasiado, que ya no era necesaria, que estaba bien si la sacaba.
¿ahora soy una sanscullote? ¿me habré vuelto una revolucionaria sanguinaria y abusadora de la guillotina?, peor aún ¿estaré perdiendo imagen?
mmm lo dudo, estoy ganando en otras cosas. muchas más de las que vale tener una bombacha limpia para la mañana siguiente de quedarte a dormir en la casa de tu amiga.
(1) habíamos tenido antes una conversación sobre las aventuras de soltería de ambas. los actos de arrojo de y por las mujeres. nobleza obliga, convengamos que ella ha sido receptora de varias locuras que han hecho las interesadas en su escote. yo, en mi timidez, he tenido pocos actos de arrojo. menos aún, las mujeres los han tenido por mi, contando en estas aventuras, las pocas veces que alguna de ellas cometió la notable insensatez de enamorarse de mi. una imprudencia, sin duda, pero adorable para mi.
no voy a renegar, porque es mi trabajo y tengo semanas así, por lo que quejarme es de llena.
termino el día muy tarde en el trabajo, 22:30. la llamo a mi amiga y le cuento. me invita a cenar. me voy a su casa. llego agotada. sedienta, tomo una botella de agua directo desde la heladera. me baja de golpe toda la adrenalina de estos días. me quedo sentada en la silla de la cocina mientras ella va y vine preparando la cena.
-¿le vas a poner brócoli?- le digo
-claro, querida ¿no te gustan?- me mira desafiante
-y... no, no me gustan-
-ahora te van a gustar te vas a chupar los dedos.- responde ella no dándole la mínima importancia al hecho de que siempre me pareció raro eso de comer "arbolitos".
me siento mal, terrible, no puedo ni comer, nada. vamos al living sin que pruebe bocado. charlamos un rato y me acomodo para irme a dormir. preparamos el sillón y mientras me saco la ropa para meterme en la cama me percato de algo: no traje una bombacha de repuesto.
no es grave, tampoco nadie se ha muerto por eso, pero en mi neurosis obsesiva me molesta. me meto en la cama y leo un rato mientras ella se queda con la computadora.
antes esto no me pasaba, no hablo de no cenar o sentirme mal luego de un periodo prolongado de estress sino el de no tener una bombacha de repuesto en la mochila. esunescandalo!
eran otras épocas en donde en el bolsillo exterior de mi mochila reposaba siempre un cepillo de dientes, un dentífrico, un par de toallitas (iba a escribir apósitos protectores, pero eso es una mariconeada) y una bombacha por si la suerte llamaba a mi puerta.
tiempos que parecen eternos, antediluvianos, en donde no había nada certero y fijo. la bombacha en la mochila respondía tanto a noches en casas de amigas como noches en casa de "amigas con colores".
me siento en el sillón y la miro:
-¿estamos viejas o qué? ¿en donde está mi bombacha de chica despreocupada? ehhh!!!!!
-jajaja, interesante nuestra conversación de soltería (1), pasó mucha agua bajo el puente yo no lo puedo creer, el tiempo que pasó y la velocidad con que lo hizo. sigo trabajando che, no hay vuelta que darle.
me vuelvo a meter en la cama, lo leo a josé pablo mientras sigo pensando en que hubo un momento durante el año pasado en donde decidí que esa bombacha en la mochila pesaba demasiado, que ya no era necesaria, que estaba bien si la sacaba.
¿ahora soy una sanscullote? ¿me habré vuelto una revolucionaria sanguinaria y abusadora de la guillotina?, peor aún ¿estaré perdiendo imagen?
mmm lo dudo, estoy ganando en otras cosas. muchas más de las que vale tener una bombacha limpia para la mañana siguiente de quedarte a dormir en la casa de tu amiga.
(1) habíamos tenido antes una conversación sobre las aventuras de soltería de ambas. los actos de arrojo de y por las mujeres. nobleza obliga, convengamos que ella ha sido receptora de varias locuras que han hecho las interesadas en su escote. yo, en mi timidez, he tenido pocos actos de arrojo. menos aún, las mujeres los han tenido por mi, contando en estas aventuras, las pocas veces que alguna de ellas cometió la notable insensatez de enamorarse de mi. una imprudencia, sin duda, pero adorable para mi.
4 comentarios:
Una imprudencia adorable! Que linda definicion de enamorarse! Punto y aparte, mi prevencion de la mochila se refiere simpemente a un adheremte que suele pasar meses ahi hasta q lo veo y l ocambio porq me da asco y un libro.
Un beso :)
Pajaro Susuki: sin duda es una improdencia, lo peor es que me vengo a desayunar ahora!
si, el libro va. hojas y anotadores.
Beso!
Morí de risa con lo de sanscullote!!
Ay las locuras de juventud...(menos mal que ya pasaron) :P
SLH: jajaja, me encantaría decir que fueron de juventus, pero la que escribe estaba bastante creicidita!!!!
jajajaj
saludos!
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