hace semanas ya que me estoy acordando de mi abuela materna, Maria.
la abuela maría, la antigua dueña de mi tapado azul, y de la cual ya he hablado en otro post que no pienso buscar, tenía muy mal caracter.
mi madre, desde chica, dijo que yo había heredado el temperamento de la abuela maría y que sería tan gruñona como ella si no moderaba mi caracter.
es que yo de chica me agarraba unas rabietas, era mandona y quería que las cosas se hicieran como yo deseaba, ni menos ni más.
con el tiempo, pude moderar un poco ese mal caracter, atemperar mi furia.
sin embargo, en momentos de mucha tensión, de mucho trabajo, de presión excesiva, mi mal caracter sale a la luz. son los momentos en los que trato de pasar tiempo a solas porque cualquier comentario puede sacarme de mis casillas. y fuera de mis casillas puedo ser muy desagradable.
no me pone feliz ser así, pero también siento que si no saco esa furia, ese enojo, después esa energía se va a ir a lugares en donde no deben estar. me lo permito, diría una frase yoguistica.
no me gusta mi mal caracter, no me gusta tener esos arrebatos.
trato de manejarlos, pero sé que eso implica canalizarlos por el lado correcto. de ninguna manera, significa no enojarse, sino enojarse apropiadamente.
hoy estoy cansada, agotada por una semana que me forzó mental, física y emocionalmente.
una semana que no ha sido de las mejores.
pero, y volviendo a mi abuela, recuerdo que muchas veces, ella se enojaba, se brotaba, pero luego, luego de ese enojo, mi abuela volvía a su caracter de siempre.
a cuatro años de su muerte hay muchas cosas que recuerdo de ella, su risa, cuando algo la divertía, era la risa de quien no ha tenido muchos motivos para reir en su vida y sabe cuando aprovecharlos. el pollo al horno con papas. nadie a podido superarlo. la mesa que hoy adorna mi cocina.
me heredó su mal caracter, en mi está la posibilidad de superarlo. aun cuando esta semana haya sido una de esas semanas tan sorroches de mi vida.
la abuela maría, la antigua dueña de mi tapado azul, y de la cual ya he hablado en otro post que no pienso buscar, tenía muy mal caracter.
mi madre, desde chica, dijo que yo había heredado el temperamento de la abuela maría y que sería tan gruñona como ella si no moderaba mi caracter.
es que yo de chica me agarraba unas rabietas, era mandona y quería que las cosas se hicieran como yo deseaba, ni menos ni más.
con el tiempo, pude moderar un poco ese mal caracter, atemperar mi furia.
sin embargo, en momentos de mucha tensión, de mucho trabajo, de presión excesiva, mi mal caracter sale a la luz. son los momentos en los que trato de pasar tiempo a solas porque cualquier comentario puede sacarme de mis casillas. y fuera de mis casillas puedo ser muy desagradable.
no me pone feliz ser así, pero también siento que si no saco esa furia, ese enojo, después esa energía se va a ir a lugares en donde no deben estar. me lo permito, diría una frase yoguistica.
no me gusta mi mal caracter, no me gusta tener esos arrebatos.
trato de manejarlos, pero sé que eso implica canalizarlos por el lado correcto. de ninguna manera, significa no enojarse, sino enojarse apropiadamente.
hoy estoy cansada, agotada por una semana que me forzó mental, física y emocionalmente.
una semana que no ha sido de las mejores.
pero, y volviendo a mi abuela, recuerdo que muchas veces, ella se enojaba, se brotaba, pero luego, luego de ese enojo, mi abuela volvía a su caracter de siempre.
a cuatro años de su muerte hay muchas cosas que recuerdo de ella, su risa, cuando algo la divertía, era la risa de quien no ha tenido muchos motivos para reir en su vida y sabe cuando aprovecharlos. el pollo al horno con papas. nadie a podido superarlo. la mesa que hoy adorna mi cocina.
me heredó su mal caracter, en mi está la posibilidad de superarlo. aun cuando esta semana haya sido una de esas semanas tan sorroches de mi vida.
9 comentarios:
"Ereis la piel de judas" !!!
xavi: jajajajaja sin duda!!!! "so pendón"
besos querido!
Talita! Cuando tenemos esos momentos, esta bueno como vos decís, eso de poder canalizar la bronca enojándose apropiadamente, pero como a mí eso no me sale, busqué un recurso que no me falla. Agarro la mountain bike y me voy hasta un dique que queda a unos cuantos kilómetros de mi casa...vuelvo tan, pero tan cansada, que no me quedan energías ni para seguir enojada...entonces me siento en el pasto mirando al sol y puedo empezar a pensar de otro modo. Si tenés la posibilidad probá con la actividad física es muy reparadora, a mí me resulta mejor que cualquier otra cosa, incluso que el té de tilo!
Que mejore tu semana! un saludo
Maia
Yo agarro la guitarra y me pongo a cantar música en voz bastante alta, y me olvido de cómo me halle en lo emocional. Voy siguiendo la emoción del tema que toque, que a veces sigue mi estado de ánimo y a veces toma otros caminos. Para mí eso es bastante efectivo. Si tenés un instrumento, una flauta o lo que sea, a hacer ruido y descargarse!
También tomar un baño bien caliente y cantar en la ducha es genial.
Pongo una cita de mi querido Aristóteles: “Todos podemos enojarnos, eso es fácil. Pero enojarnos con la persona correcta, en la medida justa, en el momento adecuado, por la razón pertinente y del modo apropiado – eso no es fácil”.
Saludos
Ivonne
Maia: en mi caso salgo a caminar o andar en bici. pero esta vez la tensión fue muy grande. hace años que no vivía un periodo de tensión tan grande.
gracias por el consejo!!
Ivonne: si ducha de agua caliente. no sirvo para cantar ni tocar la guitarra.
y si, Aristóteles tiene razón. nunca me sale hacer eso!
saludos
...y yo que no tuve mejor idea que llamarte.
¿pasó?
efe: pasó. si. perdón pero estaba en un mal momento.
gracias querido, no vemos pronto!
Mirá qué loco. Yo solamente me quedé con el recuerdo de tu abuela.
¡Che! Mirá el lado positivo: aunque no parezca, comienza una nueva semana....
Ok, no sirvo para estas cosas. Andáte a un spa cuando puedas y al carajo (hay codos que se rompen en momentos muy inoportunos).
Condesa: si si, justo se quiebra el codo, y yo sin masajes!!! SPA??? mmm no se, por mi me haría a nuevo...
saludos!
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