
Dice P. Bourdieu sobre el contra-don
"Hace desaparecer, en la misma operación, las condiciones de posibilidad del desconocimiento instucionalemente organizado y garantizado, que se halla en el principio de intercambio de dones y, tal vez, de todo el trabajo simbólico que apunta a trasmutar, por la sincera ficción de un intercambio desinteresado, las relaciones inevitables e inevitablemente interesadas que imponen el parentesco, la vecindad o el trabajo, en relaciones electivas de reciprocidad y, de manera más profunda, a transformar las relaciones arbitrarias de explotación (del a mujer por el hombre, del menor por el mayor o de los jóvenes por los ancianos) en relaciones duraderas en tanto fundadas en la naturaleza."
Entre los shelk'nam se consideraba de muy mala educación y falta de honor esperar de otro algo, mostrar alegría o emoción frente a un regalo o desconocer la posibilidad de tener que dar todo sin quedarse con nada.
Los hombres shelk'nam jamás alardeaban de su fuerza o su capacidad para la caza o persecución del guanaco. Si alguien tenía la habilidad no se encargaba de pregonarla a los cuatro vientos, sino que eran sus amigos, sus parientes y su grupo el que se encargaba del proselitismo.
Pero también, se sentían ofuscados por la exesiva alabanza a la que respondían con un terminante Yi shwaken shi ma (Usted fastidiarme quizás a mi).
El cazador de un guanaco se reservaba para sí y su familia la parte del pecho. El resto de la presa lo repartía entre los otros hombres del grupo, aun cuando estos no hubieran participado. Los demás hombres recibían su parte, pero se mostraban desinteresados, como indiferentes, hasta que alguien les refería que un trozo de carne le había sido dado. Los jóvenes debían dar parte de su producto de caza a los ancianos como una forma de reciprocidad de retorno diferido. Se aseguraban así que, cuando ellos fueran ancianos, los jóvenes les proveyeran de carne cuando ellos no pudieran salir a cazar.
Sin embargo, que la indiferencia fuera fingida -tal y como menciona Bourdie- no significa que no se esperaba nada. Al contrario, el deber ser de la reciprocidad es tal que se debe dar siempre lo justo y necesario que se espera recibir. Ni más ni menos. Los shelk'nam se sentían muy ofendidos si se les daba por menos de lo que ellos esperaban, pero no lo hacían saber hasta que, llegada otra oportunidad, se les requería en un favor. Simplemente no lo hacían.
Es que las relaciones fundadas en principios propiamente económicos -o puramente, debería decir- no lo son nunca. Existen diferentes tipos de capitales que se juegan en cada acto social. Todas las prácticas requieren un nivel de exigencia económica, política e ideológica.
El contra-don parece a simple vista una operación económica, pero no lo és. El contra don es una operación en donde se hace circular mucho más capital simbólico que económico. Y por lo tanto, las relaciones que establece exigen una inversión económica mucho mayor que la fetichizada por el pensamiento económico racional. Y esto es así, porque en el acto de dar y de recibir se juegan "mercancías" (dios, en donde me estoy metiendo) mucho más valiosas que lo puramente económico. No es el intercambio de una moneda normalizada.
Requiere la puesta en acción de las categorías sociales que juzgan lo que es apropiado dar y lo que es apropiado recibir. No es un acto económico puro.
Dar una prestación no monetaria exige un cuidadoso análisis de qué es lo que se está dando, a quién y porqué. El que lo recibe debe poner en juego sus mismas categorías y juzgar si lo que está recibiendo es apropiado, justo y no desmedido. En el contra-don las categorias de justo son absolutamente imprescindibles. No dar de más, no recibir de más. Sin embargo, no se evalúa el costo-racional de lo que se da-recibe. Se evalúa el costo simbólico del dar y recibir.
Pienso esto mientras me acuerdo (y se me dibuja mi típica media sonrisa) en el Prologo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj, de Julio Cortazar.
Bourdieu, P El sentido práctico.
"Hace desaparecer, en la misma operación, las condiciones de posibilidad del desconocimiento instucionalemente organizado y garantizado, que se halla en el principio de intercambio de dones y, tal vez, de todo el trabajo simbólico que apunta a trasmutar, por la sincera ficción de un intercambio desinteresado, las relaciones inevitables e inevitablemente interesadas que imponen el parentesco, la vecindad o el trabajo, en relaciones electivas de reciprocidad y, de manera más profunda, a transformar las relaciones arbitrarias de explotación (del a mujer por el hombre, del menor por el mayor o de los jóvenes por los ancianos) en relaciones duraderas en tanto fundadas en la naturaleza."
Entre los shelk'nam se consideraba de muy mala educación y falta de honor esperar de otro algo, mostrar alegría o emoción frente a un regalo o desconocer la posibilidad de tener que dar todo sin quedarse con nada.
Los hombres shelk'nam jamás alardeaban de su fuerza o su capacidad para la caza o persecución del guanaco. Si alguien tenía la habilidad no se encargaba de pregonarla a los cuatro vientos, sino que eran sus amigos, sus parientes y su grupo el que se encargaba del proselitismo.
Pero también, se sentían ofuscados por la exesiva alabanza a la que respondían con un terminante Yi shwaken shi ma (Usted fastidiarme quizás a mi).
El cazador de un guanaco se reservaba para sí y su familia la parte del pecho. El resto de la presa lo repartía entre los otros hombres del grupo, aun cuando estos no hubieran participado. Los demás hombres recibían su parte, pero se mostraban desinteresados, como indiferentes, hasta que alguien les refería que un trozo de carne le había sido dado. Los jóvenes debían dar parte de su producto de caza a los ancianos como una forma de reciprocidad de retorno diferido. Se aseguraban así que, cuando ellos fueran ancianos, los jóvenes les proveyeran de carne cuando ellos no pudieran salir a cazar.
Sin embargo, que la indiferencia fuera fingida -tal y como menciona Bourdie- no significa que no se esperaba nada. Al contrario, el deber ser de la reciprocidad es tal que se debe dar siempre lo justo y necesario que se espera recibir. Ni más ni menos. Los shelk'nam se sentían muy ofendidos si se les daba por menos de lo que ellos esperaban, pero no lo hacían saber hasta que, llegada otra oportunidad, se les requería en un favor. Simplemente no lo hacían.
Es que las relaciones fundadas en principios propiamente económicos -o puramente, debería decir- no lo son nunca. Existen diferentes tipos de capitales que se juegan en cada acto social. Todas las prácticas requieren un nivel de exigencia económica, política e ideológica.
El contra-don parece a simple vista una operación económica, pero no lo és. El contra don es una operación en donde se hace circular mucho más capital simbólico que económico. Y por lo tanto, las relaciones que establece exigen una inversión económica mucho mayor que la fetichizada por el pensamiento económico racional. Y esto es así, porque en el acto de dar y de recibir se juegan "mercancías" (dios, en donde me estoy metiendo) mucho más valiosas que lo puramente económico. No es el intercambio de una moneda normalizada.
Requiere la puesta en acción de las categorías sociales que juzgan lo que es apropiado dar y lo que es apropiado recibir. No es un acto económico puro.
Dar una prestación no monetaria exige un cuidadoso análisis de qué es lo que se está dando, a quién y porqué. El que lo recibe debe poner en juego sus mismas categorías y juzgar si lo que está recibiendo es apropiado, justo y no desmedido. En el contra-don las categorias de justo son absolutamente imprescindibles. No dar de más, no recibir de más. Sin embargo, no se evalúa el costo-racional de lo que se da-recibe. Se evalúa el costo simbólico del dar y recibir.
Pienso esto mientras me acuerdo (y se me dibuja mi típica media sonrisa) en el Prologo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj, de Julio Cortazar.
Bourdieu, P El sentido práctico.
12 comentarios:
Excelente post como siempre... Me detuve en esa obra de Dalí con la que acompañó su escrito, que me encanta...
Ud. también tiene esa media sonrisa que caracteriza a algunas personas? Yo hasta ahora he conocido a una sola, con esa media sonrisa se adivinaba lo que pensaba... No sé si será su caso.
Salut!
Ana: poseo esa media sonrisa que adivina mis pensamientos.
salutes
Y sí... hay regalos que se las traen...
Valor de uso, valor de cambio...
Categorias personales, categorías sociales promedio ¿no?.
A veces coinciden, a veces no.
Igual me impactó una frase...
"Sin embargo, que la indiferencia fuera fingida -tal y como menciona Bourdie- no significa que no se esperaba nada."
Ya sé que no es el core del post... pero me impactó... se puede aplicar a tantas cosas...
una vez más, muy bueno el post.
Beso
Yo también pienso muchas veces "
Yi shwaken shi ma".
Creo q' comenzaré a formar una tribu nueva, los neo-shelk'nam. Se podrá salir a buscar esposas, se intercambiarán valores y/u oficios, según la capacidad de c/u. Más adelante veré q' otras cosas incorporo.
Talita, cree Ud q' podré lograrlo?
NOTA= se obviará la iniciación de los jovenes. Esa parte no me complementa, lo siento... Tampoco saldremos a cazar guanacos, a lo sumo se criarán.
Saúdos
Las relaciones sociales no se dejan atrapar por las metáforas mecánicas, fisiológicas, biológicas, atómicas; no digamos ya por el etcétera.
No digamos ya las relaciones de las almas.
Pero qué remedio.
Lo único que voy a decir es Potlach y Mauss. No lo podia dejar pasar.
Viva el Kula Carajo.
Saludos.
Neptuno: no es el core del post, pero si. muchas gracias.
Artus: sepa que soy materialista dialéctica y marxista, yo creo y concibo que el la estructura condiciona las relaciones sociales de producción y determina las condiciones objetivas. Por lo tanto, si ud va a comportarse como cazador, no pueder ser pastor, son dos relaciones totalmente diferentes, piénselo
salutes (después le aso el nombre del especialista)
Fer: ni las relaciones sociales, ni las relaciones de las almas, pero que remedio, es la única manera en que las podemos pensar y pensar es, muchas veces, la manera de aprhender.
Pili: dia peronista si nos espera. viva el kula doña, la espero con la pulserita de valvas (para no mandarla a decir groserías)
salutes a todos
El valor simbólico no tiene una existencia real. Son esquemas de percepción y de valoración. Y sólo existe en la medida que es percibido ("consenso social mediante") por los otros como un valor.
Bourdieu tb hablaba de la violencia simbólica. Entiendo que podríamos encontrar claros ejemplos de esta teoría entre los Shelk'nam.
Saludos.
Caro: yo sí creo que el valor simbólico tiene una existencia real. toma formas y adquiere consistencia en ese intercambio. Por lo demás, lo de violencia simbólica tiene un ejemplo clarísimo entre los shelk'nam. Le ha dado ud en el clavo! y obvio, pienso hablar de ello. salutes pre eleccionarios
Hey, un post que hablaba del don y contra don fue de los primeros que leí en tu blog... Mirá que me pongo nostálgica y me vas a hacer piantar un lagrimón por esas épocas (en las que dejaba comentarios serios, jajaja).
...Recuperando la compostura.
Igual ud. sabe que la leo seriamente aún hoy, y con igual disfrute por estos temas.
:) saludos
If. a mi me da nostalgia también por tus comentarios serios ;). pero bueno, si ud lo dice. Claro que hay un post sobre el don y el contra don. es que es un tema "candente" dentro de la antropologia (?).
Lo se, sino, no la querría como la quiero.
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