Ayer por la tarde mi madre se fue de Retiro rumbo a su casa.
Había venido a visitarme y estuvo viendo conmigo una semana.
En diez años ella nunca había vuelto a Buenos Aires desde aquella primera vez que me acompañó a instalarme en casa de Susana.
Más allá de todas las complicaciones que una madre trae en quién vive sola desde hace mucho tiempo, su presencia fue un regalo.
Ella vino de España en el año 52 con once años y era la mayor de tres hermanos, los otros dos varones. Ella no quería dejar su España ni a sus titos y titas. Pero la era franquista no era muy buena para un ex combatiente republicano, por lo que mis abuelos habían decidido venir a probar suerte en ese país al que ya habían acudido algunos parientes y vecinos.
Ella con once años tuve que empezar de nuevo segundo grado porque como no sabía nada de historia argentina no podía estar en el grado que le correspondía por edad. Mi mamá iba a una escuela rural que quedaba justo enfrente a su casa, la escuela nº 88. La escuela sigue en pie y parte de la casa que habitó mi madre y su familia también. Siempre le da nostalgia -mi madre es una persona de gran nostalgia, pero esa nostalgia no significa tristeza o lágrimas- pasar por frente a su primer hogar argentino.
Ella recuerda su infancia con mucha alegría y como un instante muy feliz de su vida. Ella recuerda a su padre con una cariño tan sincero, tan hondo. Ella quiso y cuidó a su madre y es capaz de recordarla con una sonrisa cuando la acuso de estar como Sorroche (el apellido de soltera de mi abuela) al ver alguna de las manías de la abuela en ella.
Ella se fue de la casa paterna, junto a mi tío, a los 19 años (la misma edad con la que me fui yo) para instalar una carnicería y minimercado. Mis abuelos para ese entonces se habían mudado a Roca para que mi tío menor continuara sus estudios secuendarios. Vivió con mi tío y se las arregló trabajando como carnicera y esperándolo al volver de los repartos con un asadito hecho en el patio. Patio en el que había un higuera que luego se transformaría en el cementerio de todos los perros que pasaron por ese negocio y en el cuál yo juegué casi toda mi infancia.
Mi madre salía los sábados a la "confitería" y el domingo cuando llegaba mi abuelo le olía la ropa y le decía: "Alicia ¿has fumado?" mi madre le daba la explicación de que era el humo ambiente. A veces mi abuelo se le acercaba a dar un beso y le olía el aliento haber si había tomado. Mi madre siguió haciendo lo mismo con mi hermano y conmigo.
Mi madre conoció a mi padre y se casaron, tardaron 10 años en tener hijos. Mi madre conoció primero al amor de su vida, mi padre, antes de decidir tener hijos. Ellos forman esas parejas muy raras de gente que se "encontró". Ambos forman un muy buen equipo.
Ella es un mujer muy fuerte a la que admiro con todo mi ser. Ella es mi ejemplo de fortaleza y dulzura. Ella es una mujer que aunque no pudo hacer la escuela secundaria siempre se esforzó por seguir aprendiendo.
Mi madre es una mujer de coraje inaudito, de aquellas que rompen la tempestad, que estan más alto que las circunstancias. Mi madre ha cometido muchos errores y muchos los ha sabido reconocer. Ha sido generosa y noble.
Te debía esta parte de mi linaje femenino, mamá.
(lo mismo que el implacable tono de voz)
Había venido a visitarme y estuvo viendo conmigo una semana.
En diez años ella nunca había vuelto a Buenos Aires desde aquella primera vez que me acompañó a instalarme en casa de Susana.
Más allá de todas las complicaciones que una madre trae en quién vive sola desde hace mucho tiempo, su presencia fue un regalo.
Ella vino de España en el año 52 con once años y era la mayor de tres hermanos, los otros dos varones. Ella no quería dejar su España ni a sus titos y titas. Pero la era franquista no era muy buena para un ex combatiente republicano, por lo que mis abuelos habían decidido venir a probar suerte en ese país al que ya habían acudido algunos parientes y vecinos.
Ella con once años tuve que empezar de nuevo segundo grado porque como no sabía nada de historia argentina no podía estar en el grado que le correspondía por edad. Mi mamá iba a una escuela rural que quedaba justo enfrente a su casa, la escuela nº 88. La escuela sigue en pie y parte de la casa que habitó mi madre y su familia también. Siempre le da nostalgia -mi madre es una persona de gran nostalgia, pero esa nostalgia no significa tristeza o lágrimas- pasar por frente a su primer hogar argentino.
Ella recuerda su infancia con mucha alegría y como un instante muy feliz de su vida. Ella recuerda a su padre con una cariño tan sincero, tan hondo. Ella quiso y cuidó a su madre y es capaz de recordarla con una sonrisa cuando la acuso de estar como Sorroche (el apellido de soltera de mi abuela) al ver alguna de las manías de la abuela en ella.
Ella se fue de la casa paterna, junto a mi tío, a los 19 años (la misma edad con la que me fui yo) para instalar una carnicería y minimercado. Mis abuelos para ese entonces se habían mudado a Roca para que mi tío menor continuara sus estudios secuendarios. Vivió con mi tío y se las arregló trabajando como carnicera y esperándolo al volver de los repartos con un asadito hecho en el patio. Patio en el que había un higuera que luego se transformaría en el cementerio de todos los perros que pasaron por ese negocio y en el cuál yo juegué casi toda mi infancia.
Mi madre salía los sábados a la "confitería" y el domingo cuando llegaba mi abuelo le olía la ropa y le decía: "Alicia ¿has fumado?" mi madre le daba la explicación de que era el humo ambiente. A veces mi abuelo se le acercaba a dar un beso y le olía el aliento haber si había tomado. Mi madre siguió haciendo lo mismo con mi hermano y conmigo.
Mi madre conoció a mi padre y se casaron, tardaron 10 años en tener hijos. Mi madre conoció primero al amor de su vida, mi padre, antes de decidir tener hijos. Ellos forman esas parejas muy raras de gente que se "encontró". Ambos forman un muy buen equipo.
Ella es un mujer muy fuerte a la que admiro con todo mi ser. Ella es mi ejemplo de fortaleza y dulzura. Ella es una mujer que aunque no pudo hacer la escuela secundaria siempre se esforzó por seguir aprendiendo.
Mi madre es una mujer de coraje inaudito, de aquellas que rompen la tempestad, que estan más alto que las circunstancias. Mi madre ha cometido muchos errores y muchos los ha sabido reconocer. Ha sido generosa y noble.
Te debía esta parte de mi linaje femenino, mamá.
(lo mismo que el implacable tono de voz)
11 comentarios:
Bienvenida Madre de Talita! Me gusto mucho Talita, el reconocimiento a su Madre. Nuestros Padres encuentran algo de ellos en Nos, sólo queda disfrutar de nuestros Padres, en cuanto se pueda...
Saúdos muller forte.
Mis deseos mas fuertes de la infancia fueron encontrar algun esqueleto de los tantos perros que habia enterrados en aquel patio (para asustarte a vos y a tu hermano of course :) ); y tambien tener una moto que se convirtiera en robot como la de Robotech. Lamentablemente ninguno de los dos deseos se cumplio.
Frustraciones de la niñez, que le dicen.
Me encanto.
Besos.
Artus: si mi mamá se annimó a venir. ella es mucho más fuerte de lo que cree. y eso lo heredé de ella.
Xavi: ud sabe que yo tambien quería encontrar esos esqueletos!! las tardes y mañanas que jugamos en ese patio!!! es más creo que tu viejo tiene una foto tuya y mia (yo con una simpática gorrita) en la dodge.
besos
¿Le has enseñado a tu madre lo que has escrito? Me ha encantado leerte y durante un ratito recuperar mi rol de hija y algunas ganas antiguas.Como madre tengo la suerte de saber lo que mi hija piensa mi.
Cuidaros mucho las dos.
andadímelo: no, aun no se lo mostré. lo haré seguro que sí. pero mi madre sabe lo que siento yo por ella.
salutes y gracias por seguir pasando
Aló, soy Cam!
Ya en casa... contagiada de radiohead para opacar las melancolías hogareñas. Bello, bellísimo blog!
Abrazos y espero que hasta pronto, gracias por ayudarme a remontar el día.
Cam
cam! pues bueno, bienvenida por aqui. muchas gracias y ya sabe, el cuarteto siempre está listo!
salutes y abrazo!
Que bueno reconocerse en su madre y estar orgullosa de eso.
Que bueno tb que la haya disfrutado unos días.
Saludos
Caro: claro que me reconozco en ella, aunque soy mucho más parecida a mi padre. pero debo reconocer que mucho de mi caracter se lo debo a mi linaje materno.
salutes
Me encantan los relatos de linaje, creo que ahora toca contar tu vida, no? ;)
Beso
Erica: ¿y esta no es mi vida? ;) andabas desaparecida!
salutes
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