jueves, 25 de junio de 2009

mahshink shoön me ya*


El silencio de las sirenas

Franz Kafka



Una demostración de que también recursos insuficientes y hasta pueriles pueden servir como medios de salvación:
Para preservarse de las sirenas, Ulises se tapó los oídos con cera y se hizo aherrojar al mástil. Algo parecido hubieran podido hacer desde antiguo, claro está, todos los viajeros, salvo aquellos a quienes las sirenas seducían ya de lejos; pero se sabía en todo el mundo que era imposible que esto fuese remedio. El canto de las sirenas lo penetraba todo, y la pasión de los seducidos hubiera roto trabas más fuertes que cadenas y mástiles. Ulises, aunque acaso enterado, no pensó en eso. Confió plenamente en su puñado de cera, en su manojo de cadenas, y con inocente alegría, contentísimo con sus pequeñas astucias, navegó al encuentro de las sirenas.
Pero sucede que las sirenas disponen de un arma más terrible aún que su canto. Es su silencio. Acaso era imaginable –aunque, por cierto, eso tampoco había ocurrido– que alguien se salvara de su canto; pero sin duda alguna nadie podía salvarse de su silencio. No hay nada terrenal que pudiera resistir a la sensación de haberlas vencido con fuerzas propias, a la infatuación consiguiente que se sobrepone a todo.
En efecto, al llegar Ulises, las formidables cantoras no cantaron, sea porque creyeron que semejante adversario ya sólo podía afrontarse con el silencio, sea porque esa visión de bienaventuranza en el rostro de Ulises, que no pensaba más que en cera y cadenas, les hizo olvidar cualquier canto.
Pero Ulises, por así decirlo, no oyó su silencio; creía que cantaban, sólo que él se veía librado de oírlas. Vio primero, fugazmente, las torsiones de sus cuellos, la honda respiración, los ojos arrasados en lágrimas, la boca entreabierta, y creyó que todo esto formaba parte de las arias que, sin ser escuchadas, resonaban y se perdían a su alrededor. Pero pronto todas las cosas rebotaban en su mirada abstraída; era como si las sirenas desaparecieran ante su resolución, y justamente cuando más cerca estuvo de ellas, ya nada sabía de su presencia.
Y ellas –más hermosas que nunca– se estiraban y se retorcían, tendían sus garras abiertas sobre la roca y sus hórridas cabelleras ondeaban al viento, libremente. Ya no pretendían seducir: tan sólo deseaban atrapar, mientras fuera posible, el reflejo de los dos grandes ojos de Ulises. Si las sirenas tuvieran conciencia, habrían sido destruidas en aquella oportunidad. Pero así perduraron, y únicamente se les escapó Ulises.
Por lo demás, la tradición refiere también un epílogo, al respecto. Ulises, así cuentan, fue tan zorro, tan rico en astucias, que ni aun la diosa del destino logró penetrar en su fuero más íntimo. Quizás –aunque esto ya no pueda concebirlo la razón humana– advirtió realmente que las sirenas callaban, y sólo, por decirlo así a manera de escudo, les opuso a ellas y a los dioses el referido simulacro.


*en shelk'nm: sueño no tener yo

6 comentarios:

Pili (Como Cher...) dijo...

Itaca en otro posteo, y Ulises, quien todo lo puede en este. Todos tenemos nuestra Itaca, y todos tenemos dentro a aquel Ulises que esta convencido de que sus tapones de cera y sus cadenas y su destino (Itaca y su hermosa Penélope) le permitirán pasar por aquel lugar en que otras personas sucumbieron.
Brindo por nuestras Itacas y por alguna vez llegar a ser Ulises...
Salud.

talita dijo...

Pili: si, por las Itacas y por ulises, por el silencio, por Penélope y su manera de tejer y destejer. porque también es importante saber hacer el puntoi cruz en el crochet.
salutes pequeña ulises

Ale× dijo...

en esta playa de sirenas varadas, no dejo de escuchar a Odiseo y su coro del silencio: no creas en lo que oyes, no creas en lo que ves

Veronica dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=n_Z3WM8qY1w

Take my hand, take my hand yeah take my hand
Follow me, follow me yeah let's go
To the sand, to the sand, the purest sand
Into the sea, into the sea yeah let's go

Out beyond the water's edge
Far out past the coral bench
Underneath the diamond dancing lights
Chase the world from far below
Silence sleeping in the glow
Drifting down into the endless night

Take my hand, take my hand yeah take my hand
Follow me, follow me yeah let's go
To the sand, to the sand, the purest sand
Into the sea, into the sea yeah let's go

Leaving reason far behind
Nothing here is cruel or kind
Only your desire to set me free
Let us lie here all alone
Worn away like river stone
Let us be the sirens of the sea

I ... can not ... resist ... your cal

talita dijo...

Verónica: que linda ud siempre en el detalle. poniéndole soundtrack justo al post. gracias y salutes

talita dijo...

Alex: no creo en lo que oigo, ni en lo que veo. El imperio de los sentidos no sirve cuando se enfrenta una sirenas de tan alto poder.
salutes