miércoles, 7 de octubre de 2009

41

siempre me pregunté por qué no cruzar el tablón.
por qué no acercarle el paquete de yerba y los clavos a horacio.
por qué me detuve en el momento en que debía pasar del tablón de pino al tablón de cedro.
no sé.
anoche me volví a dormir soñando con ese pasaje
era obvio.
jamás podré cruzar un puente que está tendido de un solo lado.
y eso, hasta el necio de Oliveira debería haberlo entendido.

Dedicado a mi amiga If.

Talita se dio vuelta y lo miró, dudando de qué hablara en serio. Traveler la estaba mirando de una manera que conocía muy bien, y Talita sintió como una caricia que le corría por la espalda. Apretó con fuerza el paquete, calculó la distancia. Oliveira había bajado los brazos y parecía indiferente a lo que Talita hiciera o no hiciera. Por encima de Talita miraba fijamente a Traveler, que lo miraba fijamente. "Estos dos han tenido otro puente entre ellos", pensó Talita. "Si me cayera a la calle ni se darían cuenta." Miró los adoquines, vio a la chica de los mandados que la contemplaba con la boca abierta; dos cuadras más allá venía caminando una mujer que debía ser Gekrepten. Talita esperó, con el paquete apoyado en el puente.


-Ahí está -dijo Oliveira-. Tenía que suceder, a vos no te cambia nadie. Llegás al borde de las cosas y uno piensa que por fin vas a entender, pero es inútil, che, empezás a darles la vuelta, a leerles las etiquetas. Te quedás en el prospecto, pibe.
-¿Y qué?-dijo Traveler-. ¿Por qué te tengo que hacer el juego, hermano?
-Los juegos se hacen solos, sos vos el que mete un palito para frenar la rueda.
-La rueda que vos fabricaste, si vamos a eso.
-No creo -dijo Oliveira-. Yo no hice más que suscitar las circunstancias, como dicen los entendidos. El juego había que jugarlo limpio.
-Frase de perdedor, viejito.
-Es fácil perder si el otro te carga la taba.
-Sos grande -dijo Traveler-. Puro sentimiento gaucho.


Talita había cerrado los ojos y se dejaba sostener, arrancar del tablón, meter a empujones por la ventana. Sintió la boca de Traveler pegada en su nuca, la respiración caliente y rápida.
-Volviste -murmuró Traveler-. Volviste, volviste.
-Sí -dijo Talita, acercándose a la cama-. ¿Cómo no iba a volver? Le tiré el maldito paquete y volví, le tiré el paquete y volví, le...

6 comentarios:

If... dijo...

Uy, no te dí las gracias! Que desastre, perdoname.

talita dijo...

If: me rompiste el corazón, sabelo.
besos nena!

métropolitaine dijo...

¿a cuántos nos habrá marcado de por vida este libro? :)

talita dijo...

metropolitaine: a mi din duda. a muchisimos más. lo suelo leer a manera de oraculo y me divierto con sus predicciones!
salutes

Erica dijo...

Muy bien la dedicatoria, che! ;P



Beso

talita dijo...

Erica: pensé que me ibas a c* a trompadas ;). si si vos y yo sabemos que se lo merece!!!!
salutes