En enero de 2001 cumpli uno de los rituales de iniciación más importantes de cualquier estudiante de antropología: me fui de mochilera al norte, a Bolivia y a Perú.
cumplí el ritual de iniciación propio de cualquier estudiante de arqueología: visite cada sitio arqueológico que pude.
Pero cometí un error. Mi viaje tenía como meta ir a Machu Pichu. Y corri, corri tratando de llagar a la ciudad. por eso mismo, por esa misma razón, disfruté de una manera muy extraña todo el viaje hasta la llegada al cuzco. No me di cuenta de eso, hasta que llegué a Machu Pichu.
Een el medio, me fasciné con Potosí. Me apuné en la Paz. Encontré un difráz de diablo en Purmamarca (ni lo toque).
Sitios que visité:
Tiawanaku. Ruinas de la ciudad- templo ubicada en la planices cercanas a La Paz. Tiene una pirámide central (Akapana) y un patio semi subterráneo (Kalasasaya) adornado de mampostería con clavas en forma de cabezas humanas. Tiene un monolito en el centro (monolito de Bennet) esculpido en bajo relieves con escenas del sacrificador. Tiene la puerta del sol y la de la luna, ambas en piedra.
La isla del Sol y la Luna, en donde se encuentra el origen mítico de los incas. Ubicadas en el lago Titicaca se accede por el lado boliviano desde el hermoso pueblo de Copacabana. Tiene ruinas de antiguos templos y una pared de roca que se encuentra formateada con la boca de un jaguar (en el juego de adivine en donde esta el jaguar, yo no gané). La excusión dura todo un día, en el que se recorre a pie toda la isla. Hay un guía que te cuenta más o menos de que va cada cosa. Pero lo que recuerdo, casi como un sueño, es estar en la cima de un monte desde donde se veía toda la isla. Sol y lluvia.
Trayecto en colectivo hasta Cuzco. Hermoso. Un ciudad que es sencillamente hermosa. Llena de iglesias empotradas en ruinas de la capital del antiguo imperio. La ciudad tiene forma de jaguar (visto desde arriba) y sus cuatro vías de entrada principal remiten a los cuatro caminos que iban desde Cuzco a los cuatro suyos en los que se dividía el imperio.
Sacsawaman. Fortaleza inca situada al oeste de Cuzco. Sus murallas estan hechas de gigantescas piedras trabajadas en sus bordes para que encajen de manera perfecta (la piedra de los doce ángulos). Es sobrecogedora.
Finalmente Machu Pichu. Ciudad inca situada a orillas del Urubamba en medio de la ceja de selva. Fue hallada en 1911 por Hiram Binham, de pura casualidad.
Es hermosa. Llegué haciendo el bendito camino del inca. Cuatro días y tres noches caminando en medio de la selva.
Y a esto voy. Machu Pichu es muy linda. Vista desde la nubes, la cuidad entera parece emerger de la nada. Templos, casas, la gente.
El tema es que lo importante de llegar a machu pichu, fue lo que hice para llegar. No me di cuenta en el momento. Fue un tiempo después, durante los cuatro días de vuelta a Capital Federal (por este medio le hago llegar mis disculpas a mi ocasional compañero de viaje) en que me di cuenta que haber visto la ciudad no era lo que me había cambiado.
Fue hacer el camino. Fueron los cuatro días de caminata, cansancio, lugares metidos en medio de la selva, senderos entre la nada y el precipicio. agua de manantial. los porteadores corriendo a tu alrededor y vos sin poder respirar. Eso fue lo que hizo a Machu Pichu tan bonita. Pero hubo aun algo más. La noche, cuando bajamos al pueblo de Aguas Calientes, la negra y yo decidimos que dormiríamos en el camping (todos se estaban yendo a un hotel en el pueblo). El camping en cuestión era un pedazo de cesped verde justo a lado del Urubamba, con una casa donde estaban haciendo unos baños. Si te ibas hasta Aguas, no veías el cerro de Machu Pichu. Si, en cambio, te quedabas en el camping, te dormias a la sombra de la ciudad. De los treinta dias que duró el viaje, nunca dormí como esa noche. Nunca vi una luna menguante tan bonita poniéndose entre los muros de la ciudad.
Tal vez fue en es momento en que empezó mi lenta comprensión de que llegar a la meta no es quizás lo más importante que uno puede hacer. Que lo más importante es saber hacer el camino. Es disfrutar, saborear, sufrirlo, detenerse las veces que sea necesario. Conocer gente mientras se camina. Hacerse de un buen bastón.
De ahí en más, empecé a caminar de una manera distinta. Fue un cambio gradual, paulatino, en donde mientras caminaba, miraba a los costados, conocía a mis compañeros de ruta, compartía el viaje.
Por ahí no estoy tan errada. Por ahí, me encontré en el lugar justo para detenerme, sacarme la mochila, prenderme un Galoise y sentarme a disfrutar el paisaje. Mientras miro hacia atrás y veo a mis compañeros de viaje, los que siguen conmigo, los que han tomado otras rutas.
Machu pichu es una utopía. Nunca se llega a Machu Pichu, siempre va a ver otro viaje que emprender, otra cuidad que conocer (me queda chan chan!!!). Pero mucho más que el destino, lo que se debe saber bien es quién es una cuando empieza el viaje y quienes la acompañarán o si es necesario empezarlo sola. No sabemos como vamos a terminarlo, pero en la elección de los compañeros de viaje, se encuentra la mitad del viaje.
salutes
10 comentarios:
Debe haber sido algo espectacular la experiencia que viviste.
Me gustó la forma en que la contaste, aunque no me esperaba el final.
Es realmente excelente el paralelismo que trazaste entre el viaje a Machu pichu y el viaje por la vida. Realmente muy bueno.
Besos
erica: fue el viaje en el que disfruté como nunca.
Bolivia es pais con todos los porblemas que te puedas imaginar y sin embargo...
salutes
tengo ganas
de jujuy no he pasado
ya juntaré dinero y tiempo
junte dinero que el tiempo se hace solo.
alta recomendación.
es un viaje de ida...
Hice ese recorrido (desde La Paz hasta Lima) hace un par de años. Creo que fue una de las mejores experiencias por los paisajes y los amigos que hice.
¿Fotos?
Miss Fiamma: en ese momento era la era de la imagen analógica. igualemnte ahora las estoy escaneando, prometo colgar alguna que otra foto.
salutes
Estuve dos veces por algunos de esos lugares. La primera vez no corrí, fuimos subiendo tranquilas desde jujuy sin programar los días... y no llegué ni a machu pichu ni a cuzco. Fue una experiencia maravillosa. La segunda, aterricé en la paz y sí fuí a Machu Pichu y a Cuzco... pero contratando en varios casos guías para las ruinas o por el transporte: fuí de turista!
if: ser turista es una experiencia sublime.
pero si me dan a elegir, me quedo con mochila, siempre..
siempre y cuendo pueda ir de vez en cuando a un hotel a bañarme
(me pegó la vejez, que decir)
salutes
Ja, ja! Ciertamente a mí también me pegó la vejez... Pero con lo de "turista" me refiero a la forma de relacionarme con el lugar y la gente. En ese caso me sentí menos conectada. No se, como que lo estaba mirando, no viviendo (igual me parece que exagero un poco)
Besos
If: ahhh es cierto eso
ser turista es como un ir sin participar.
a mi me gusta mas la mochila precisamente por eso. pero tambien hace mucho que no viajo de turista.
mucho tiempo.
salutes
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