unoalseis me dejaba el guante en un comentario pensando en que en algún momento lo podía yo
tomar.
Es difícil a mi criterio posicionarte sobre estos temas de una manera en que no se transforme todo en un sindios.
hay, a mi entender, dos posiciones extremas dentro de un continum de posibilidades:
A) pensar que si se está dentro de las pautas culturales, se lo debe respetar.
b) pensar que es la cultura dominante, en este caso la occidental, la que debe hacer respetar las normas más "básicas" de los seres humanos.
para quien no vaya a la nota, esta habla sobre la detención de un jóven wichi acusado de acostarse con su hija de trece años y de dejarla embarazada. la denuncia la hicieron las maestras de la niña que se dieron cuenta del embarazo y le preguntaron que le había pasado. Al parecer, ella lo contó como algo natural, y las maestras hicieron la denuncia. La policía se lo llevó detenido y ahi está, sin saber cómo, ni porqué está en la carcel. La comunidad pide que la oigan, que entienda la gente blanca, que al parecer es norma entre ellos (como sucede en tailandia, también) que las mujeres se inicien sexualmente a partir de su primera menstruación y al parecer (a diferencia de Tailandia) el incesto no es un problema.
hasta aquí, los hechos. La pregunta a la que creo que apuntaba unoalseis es ¿cómo ha de posicionarse un antropólogo frente a este problema?
Bueno, primero diciendo que no tengo todo el conocimiento que me permita hacer un juicio sobre las normas y costumbres de los wichi. No es mi campo y sé que Morita Carrasco es una experta los Wichi, así que nadie mejor que ella para explicar las normas y las razones por las que en la comunidad no se entendería el delito ni su causal.
Lo segundo que tengo para decir es que no soy relativista cultural, es decir, no creo que las culturas deben ser sólo juzgadas por sus contenidos internos y no puedan ser comparadas con ninguna otra. Creo que las culturas son diferentes y tienen diferentes concepciones de lo que es la moral, las normas sociales y las reglas que rigen el vínculo entre las personas. Sin embargo, antes de preguntarme si para los wichi eso es norma, le preguntaría a la niña si lo vive de esa forma. Es decir, si una ñiña es obligada a casarse o a mantener relaciones sexuales con un hombre y ese hombre es justo su padre, bueno, creo que ella, aun cuando eso esté en su cultura, puede rehusarse a hacerlo y la justicia debe castigar el delito.
Pero también la justicia debe escuchar a los pueblos originarios porque no hay justicia sin escucha. Y debemos saber, también que los pueblos originarios también tienen normas que son patriarcales y opresivas -en algunos casos. contra las mujeres.
Entonces, la idea de los derechos humanos universales y los derechos del niño universales entran en contradicción cuando en una cultura se acepta que una mujer que haya pasado la menarca ya es capaz de decidir por si misma con qué hombre acostarse.
En el siglo XIX en Buenos Aires y la región, era de los más común casarse con niñas de 13, 14 y 15 años (si llegabas virgen a los 16, es que ibas pa vestir santos) porque se las consideraba mercancía, un mero medio de cambio entre familias (con o sin dinero). Belgrano, San Martín, Rawson y muchos más, estuvieron con mujeres adolescentes. Nuestra fiesta común de los 15 años, no es ni más ni menos que la manera socialmente aceptada (y olvidada) de decirle al mundo que nuestra hija está casadera.
Las mujeres pobres de nuestra propia sociedad están consideradas como carne fácil que se entrega al sexo de joven porque de, alguna perversa manera, se las asimila a los animales.
Nuestra cultura es la misma en donde se protege a las niñas del abuso en el caso wichi (y en muchos otros casos) y es la misma en donde todo un pueblo sale a protestar contra la detención de tres hombres que tuvieron sexo con una menor de edad, la filmaron y subieron el video (General Villegas, pcia de Buenos Aires). Es decir, es esquizofrénica, por que te condena o te exculpa y al mismo tiempo, la reglas del patriarcado eximen a aquellos que comenten los delitos.
Yo creo que la fina línea del abuso en diferentes contextos culturales no debe ser establecida por la cultura wichi ni por la cultura occidental representada por al justicia, sino que se le debe reconocer a la niña de 13 años, su deseo, su capacidad de pensar y reflexionar sobre el hecho. Si ella no lo considera como un abuso, no lo siente como un abuso es que no hubo abuso. Si luego de esto, a ella, desde los operadores de salud "blancos" se la estigmatiza, se le inculca esa culpa, es otra cosa.
No soy naif, pero creo que las culturas suelen ser más normativas de lo que pensamos y de eso no escapan los pueblos originarios. Todos han establecido relaciones diferentes entre hombres y mujeres, niños y adultos, ancianos y jóvenes. La mayor parte de los grupos que he estudiado tienen sistemas patriarcales, pero con diferentes tipos de dominación. En algunos es efectiva, en otros es tácita, y en otros las relaciones son más igualitarias, aunque nunca iguales.
En el caso de los wichi parecería que la acción sexual por definición normativa la inicia la mujer y es por eso que es considerada femenina. Ningún hombre empieza la acción porque eso sería "ser una mujer". En ese contexto podríamos decir que debe haber sido ella la que empezó todo y sanjamos la cuestión.
Pero el punto es que aquí, en la justicia o en la comunidad wichi, se le presta atención a lo que la niña tiene para decir.
La autodeterminación de los pueblos originarios es un hecho y está amparada por la Constitución Nacional. Ahora si por esa autoderminación una mujer puede ser abusada por su padre y quedar ese delito impune, no, no lo creo. Siempre y cuando, la mujer decida si es delito o no, si es un abuso o no.
No me gusta el relativismo cultural extremo. El respeto del otro y del ser diferente es algo loable de lograr como sociedad. Sin embargo, es distinto, cuando en nombre del peso de la cultura se hacen y cometen los peores crímenes.