jueves, 23 de febrero de 2012

de juegos no inocentes

la foto que ilustra este post la encontré en un sitio muy conocido con la leyenda que decía "wow!! mi primera cocina!!". la guardé porque ilustra a la perfección algo sobre lo que hace tiempo quería escribir y que se dejó traslucir en algunos de los post anteriores sobre los cazadores recolectores. 
hace rato que desde el colectivo, cuando medito camino a casa, vengo pensando sobre cómo influye la educación en lo que luego terminamos siendo, pero sobre todo en construir la brecha entre lo que somos y lo que debemos ser. 

en mi forma rizomática de pensamiento lo primero que me vino a la cabeza fue producto de observar como se subían a un auto un grupo de sudorosos cuarentones, luego de jugar al fútbol. a partir de ahí empecé a notar la cantidad de veces que un hombre decía: me voy a jugar al fútbol con los chicos, o que una mujer mencionaba que su pareja había ido a jugar a fútbol. notable, no? el afán deportivo de los hombres que para mantenerse en forma, siguen jugando al fútbol ya de grandes. 

después pensé en que circunstancias yo escuchaba eso mismo de las mujeres: una reunión de mujeres que comenzara con un "me voy a jugar". porque es cierto, las mujeres se juntan y hacen diversas actividades sociales pero son las menos las que salen a "jugar". por caso, podemos decir aquellas que han realizado un deporte desde pequeñas y que continúan esa actividad de grandes (volley, por ejemplo). pero pensemos
cuantas veces escuchamos que una mujer diga: "me voy a jugar al [inserte deporte] con las chicas". son pocas, casi nulas en comparación a la cantidad de hombres que se reúnen a jugar al fútbol, como mínimo. 
los hombres [gayito, por ejemplo] me dirán que las mujeres tienen más tiempo libre porque están en la casa y hacen otro tipo de actividades distractivas o que van al gimnasio. contestaré que si, pero al punto al que quiero referirme pasa por este lado: ¿han notado cómo la mayoría de los deportes o actividades recreativas femeninas no son en grupo? son individuales: ir al gimnasio, aparatos, spa, tenis. No implican la coordinación ni la cooperación entre mujeres para lograr una meta. no son actividades grupales que sean lúdicas en sí mismas. 

y eso se construye desde la más tierna infancia con los juguetes:
los nenes reciben autitos, pistas, mecanos, pelotas de fútbol, juegos de mente y de desarrollo de habilidades motoras y coordinación. 
las nenas reciben: cocinas, juegos de té, bebes, vestidos y pinturitas. 

es decir, los juegos para los nenes son puramente lúdicos o creativos, implican el desarrollo de habilidades y de la coordinación con otros. los juegos de las nenas resultan ser: los trabajos que "debería realizar" de mujer adulta. una nena, recibe desde pequeña el entrenamiento para ser una buena mamá, una buena cocinara, una buena mujer. ¿se imaginan una mujer diciéndole a una amiga: "vamos a jugar a la casita y a tomar el te?" no! claro, si eso no es juego, es la vida real, es el trabajo diario de cualquier mujer, sea ama de casa o no. no hay en el repertorio de juegos de nenes ninguna cosa similar, salvo los juguetes de "oficina" que son escasos o los de medico, que nos son exclusivos de ellos. 

los nenes son entrenados desde pequeños a "jugar". nunca pierden esa parte lúdica porque desde pequeños juegan en juegos con reglas simples que pueden mantener de grandes. y juegos que implican la coordinación y cooperación entre varios individuos. mientras que los juegos de las niñas son mucho más solitarios e implican las tareas domésticas y trabajos que "son propios de la mujer". 

cuando comentamos esto en un seminario que cursé, el profesor mencionó que debajo de su departamento había una escuela. un día él había mirado al patio y se había dado cuenta que los varones ocupaban la mayor parte del patio con sus juegos y que las chicas, estaban confinadas a un espacio reducido, sin que las maestras hicieran algo. de chica tuve que soportar que me dijeran varias cosas por querer jugar al futbol con mis compañeros. y pese a que había alguna reticencia de parte (algunos) de los chicos, los que más me aceptaron eran mis compañeros. los comentarios más negativos partían de ¡mis maestras!. 

el punto es que desde pequeños somos entrenados para que podamos realizar ciertas labores de adultos y eso no está mal. sin embargo, hay diferencias en la forma en que es encarada la parte lúdica entre hombres y mujeres. los hombres siguen jugando de grandes, porque entre los juegos que aprenden de pequeños hay juegos que son verdaderamente juegos. las mujeres muy pocas veces siguen jugando juegos grupales porque desde chica son muy pocos juegos grupales los que son enseñados. y no es un problema de dimorfismo sexual. es un problema de educación. las mujeres son muy aptas para el jugar el futbol. no es un deporte violento (de hecho, en EEUU, es uno de los deportes "femeninos" por considerarselo menos agresivo que el Football americano). 

yo creo que desde pequeñas se nos enseña a no cooperar entre mujeres, al aislamiento, a la individualidad. de ahí en más, tenemos ciertas características estereotípicas femeninas. pero por sobre todo, se nos despoja de nuestra capacidad de jugar por jugar. de tener un juego que no implique responsabilidades, o que esas responsabilidades se limiten a ganar, jugar bien o mejorar. que ensalcen habilidades como la cooperación y la coordinación para lograr una meta. que no sea producto de habilidades individuales o procesos propios, sino colectivos. pero sobre todo, que sea un juego. solo un juego que puedas seguir jugando de grande, con tus amigas, con alguien que recién conoces en la playa o cuando una chica se acerque y diga: nos falta una para un picadito, quien se prende?

pd: la que suscribe se ha prendido varias veces en ir a jugar al futbol y al handball entre mujeres.
pd2: la mayoría de las chicas que jugaban al fútbol NO eran tortas. por las dudas, aclaro, porque siempre hay unx desubicadx que dice que sólo a las lesbianas les gustan jugar al fútbol. 

lunes, 13 de febrero de 2012

las cosas buenas

un café con leche a la mañana y una ducha. 
un alfajor terrabusi clásico negro.
aceptar las cosas buenas que tiene la vida. 
cruzar el charco de un salto tempranero y con los ojos cerrados sumergirse por un rato en otro mundo. un mundo de batallas, filibusteros, esclavos y aljibes. 
jugar en el agua. 
aceptarlas y disfrutarlas, como se disfruta un alfajor terrabusi negro o una cocacola luego de la resaca.
como se disfruta una siesta con el sol de las ocho de la noche entrando por las ventanas en esquina, tornasolando la luz.


aceptar las cosas buenas que tiene la vida también es de buena gente.



pd:  pongo etiqueta placeres y le sumo: aceptar las cosas buenas de la vida como hacer pis en la ducha. listo. lo dije. 

miércoles, 8 de febrero de 2012

apariencias

no hay manera de comer una banana que no sea considerada una metáfora sexual.

sábado, 4 de febrero de 2012

analisis de consecuencias

se había quedado reflexionado. después de todo, no quería esa clase de gente en su vida.
se había dado cuenta que, por mucho que intentara justificarse, durante ese lapso de tiempo se había relacionado con gente que no le hacía bien.
mucho tiempo es mucho tiempo. no es que fueran malas personas, no. como le había dicho su buena amiga, seríamos incapaces de relacionarnos con malas personas, simplemente, eran limitadas. tenían sus limitaciones, como ella tenía las suyas, pero, pensaba, esas limitaciones no se entendían.
la razón, esgrimía, de que esas personas podían permanecer juntas, a pesar de que realmente eran en muchos aspectos desagradables, residía en que eran como un montón de puercoespines juntos. las espinas de cada una aislaban de las del resto.
sus propias espinas eran de un caracter diferente. no se consideraba una persona buena. había caido más de una vez y muy profundo. sabía que sus instintos le jugaban en contra la mayor parte de las veces. pero sus espinas eran de un caracter diferente al de ellas. ella mantenía una especie de lealtad con quienes pensaba que habían sido leales con ella. una moral discutible, pero al menos una moral.
cuando alguien no jugaba de acuerdo a esa moral -por desconocimiento, omisión o a propósito- simplemente entraba en la lista de personas a las que le importaba un pito.  no sentía responsabilidad ni culpa. pero el punto al que había llegado esa noche era que se trataban de dos tipos diferentes de espinas. y lo cierto era que eran diferentes a las de ella.
y la reflexión final giró sobre algo que había estado evitando durante meses. el tiro del final, la gracia. sabía que tenía que hacerlo porque sino todo sería un espiral que lo único que lograría sería irritarla.
a lo largo de su vida sabía que se encontraría con personas y situaciones desagradables. pero sería una necia si no se alejaba de aquellas personas que ya sabía que podían tener, en ocasiones, comportamientos sumamente molestos.
meditó largo y tendido sobre cómo sería la forma más apropiada. sopesó un par de posibilidades y supuso que en un punto, era algo que sucedería solo sí se presentaban ciertas condiciones.
luego, recordó el detalle, no menor, de que ella había hecho lo mismo. intentó darle vueltas al asunto y la verdad es que no lo encontró. era igual de responsable. con una pequeña y ligera diferencia. no había sido sistemático. eso no la exculpaba. en ciertos lugares, parecía, las espinas no eran tan diferentes.
aun así, eso no anulaba su anterior conclusión. no quería tener nada que ver con esa clase de gente. había llegado a su punto de saturación. estaba cómoda con su nivel de maldad, pero jamás se le hubiera pasado por la cabeza hacerle daño a la persona que quería. era mala, si. todos lo somos. pero su maldad tenía un límite. una sola vez lo había sobrepasado equivocada y no lo volvería a hacer.
las espinas que la diferenciaban de todas ellas era esa: ella jamás le había hecho daño a una persona que a la que amase. siempre había primado el respeto. por la otra persona y por sí misma.

era el final. lo sabía. pero aun le quedaba ese resto de lealtad, de respeto. esperaría. y cuando llegara la hora, tendría que hacer lo que había evitado por meses. cerró los ojos, los volvió a abrir y miró por el balcón  una vez más antes de cerrar la persiana. solo quedaba una vez más.


lunes, 30 de enero de 2012

trabajo de campo

puede que en ciertas ocasiones lo mejor sea tener a mano a una arqueóloga.

pero no se me malinterprete. una arqueóloga a mano y no la mano de una arqueóloga.

porque no hay nadie como una arqueóloga para comprender lo que significa volver de un viaje de trabajo. cuando sólo querés una ducha, un baño de espuma, un vino y una cena. 

no seremos las mejores candidatas para esposas, pero tenemos nuestras ventajas... para quien sepa disfrutarlas.



viernes, 27 de enero de 2012

de porqué nadie se casará conmigo


Razones para no casarse con un/a antropólogo/a
1.¿Por qué no? : No siempre están disponibles y se divierten a horas inusuales con personas extrañas en lugares raros; y le invitan a su casa a horas difíciles. 
no son amigos querida, son objetos de estudio!
Recomendaciones: Si eso le molesta, usted no es candidato a ser amigo de un antropólogo (a), o trátelo simplemente como un conocido a quien usted aparenta respetar o simplemente tolera.
Ventaja: pasan muy ocupados porque si tienen empleo, el trabajo de campo con el método etnográfico quita mucho tiempo. Si no tienen empleo, están ocupados buscando trabajo o tienen varios al mismo tiempo. Además, con o sin empleo, casi todos se inclinan por tener actividades no remuneradas con las que creen que van a salvar al planeta y a la humanidad. Así que usted puede despreocuparse de tener que darles atención (pero se atiene a las consecuencias de eso porque sin atención, se olvidan de usted). 
So true
2.¿Por qué no?: son aventureros y viajeros, por lo que corren muchos riesgos y de pronto pueden avisar que están accidentados en una zona remota y hay que irlos a rescatar, o hacer muchos trámites para eso, o se puede recibir la noticia de que han muerto. Por esto los antropólogos (as), tienen que portar la cédula en el pantalón, para ser identificados río abajo o donde sea que aparezca el cadáver. 
Cierto, yo me tatué el DNI (???)
Recomendaciones: decirles que no le llamen a usted para esos menesteres. No viaje con ellos si no le gusta correr riesgos, comer mal y dormir mal. 
(ir a la ventaja del punto 3)
Ventaja: pueden desaparecer de su vida simplemente por las vicisitudes de la naturaleza o del oficio y usted no se sentirá culpable. 
esta es una interesante ventaja. sepanlo.(ver ventaja punto 3)

3.¿Por qué no? : Generalmente están fatigados de tanto trabajo y andarla pellejeando, y regresan extenuados y enfermos de hacer trabajo de campo. 
vos porque no estuviste un mes y medio en una carpa y excavando, no?. yo agregaría además: peluda. 
Recomendaciones: Déjelos dormir, que se curen las heridas y salpullidos, y recomiéndeles que se desparasiten. 
yo agregaría: depilarse
Ventaja: Al recuperarse, estará listo (a) para cualquier cosa y lo más probable es que tenga muchas ganas de tener sexo. Los antropólogos (as) tienen fama de ser buenos (as) en la cama. Pruebe. 
Esto es muy cierto, digo, lo de las ganas. lo de la fama, no sé, habría que probar, nunca me acosté con una antropóloga (!!!). 
4.¿Por qué no?: Son los más sociales de los profesionales de las ciencias sociales, por lo que tienen muchas amistades y es fácil que se enteren de su vida aunque usted no les cuente nada. Como tienen muchas amistades puede ser que no profundicen en ninguna o lo dejen plantado sin avisar o que se olviden de usted rápidamente. 
recordar ventaja numero 3
Recomendaciones: Decidir si le cae bien o mal y salir huyendo si le cae mal.
recordar ventaja numero 3
Ventaja: Si le cae mal, esa característica es conveniente porque es fácil que deje de joderlo porque el antropólogo (a), se ocupará de sus otras amistades. Si a usted le cae bien ese antropólogo (a) y el sentimiento es mutuo, usted será amigo de sus amigos y así de su red social, intereses y hobbies se ampliará. Se adaptan a todo tipo de ambiente. Cuentan anécdotas interesantes y vacilonas de sus viajes. Aprenden recetas de todas partes, conocen cantinas baratas en todos lados, saben detalles de muchas religiones y participan en cualquier tipo de ritual como el más devoto de todos, hasta en los que haga su familia política en las efemérides acostumbradas en su familia. Son tan sociables que toleran las conversaciones tontas de sus parientes, y si no las toleran, saben cómo escaparse de ellas sin ofender. Todo lo anterior es cierto en el caso de los antropólogos (as) practicantes de la etnografía y el trabajo de campo.
recordar ventaja numero 3
5. ¿Por qué no? : Suelen ser desordenados y la mayoría viste mal o no les importa su apariencia física ni la ropa que anden puesta. Parecen hippies o chancletudos o indigentes. 
mentira. yo me visto muy bien, aunque algunxs de mis amigos no tanto... igual recordar ventaja numero 3
Recomendaciones: Dejarles un espacio en la casa sólo para ellos y nunca entrar en ese cuarto. Instarlos a que se bañen y cuiden al menos la higiene personal. 
mentira. me baño todos los días. no soy desordenada, soy entrópica. pero...recordar ventaja numero 3
Ventaja: Se ven más jóvenes de lo que son. Parecen no convencionales o locos interesantes. 
esto es cierto, a mi nunca me dan la edad. siempre tres o cuatro años menos... la razón: recordar ventaja numero 3
6. ¿Por qué no?: Saben de todo un poco y se creen eruditos sobre todas las culturas del mundo y de casi cualquier tema, lo cual puede hacerlos pedantes y esnobistas, lo cual se ve ridículo en alguien mal vestido que huele mal. 
ponele que te sirva pa chamuyar. pero siempre bañada. recordar ventaja numero 3
Recomendaciones: Hágales creer que a usted le interesa aprender de ellos (as) y decida si escucha o sale corriendo. 
me pasó, digo, eso que se fueran corriendo. NO recordar ventaja numero 3.
Ventaja: Aprenderá de todo un poco aunque sólo le sirva para socializar y contar chistes interesantes en fiestas con otros profesionales. 
si, me han robado las historias. las anécdotas y las reflexiones. después las veo por ahí. NOrecordar ventaja numero 3
7. ¿Por qué no?: Dicen que no se quieren casar y puede que no sea cierto. 
esto es una atroz blasfemia.. ningún antropólogx que se precie dejaría de pasar la oportunidad de celebrar algún ritual, mucho menos un rito de pasaje como el matrimonio. unx antropólogx se casa por definición, aunque más no sea pa' molestar. recordar ventaja numero 3.
Recomendaciones: Conózcalos (as) por un tiempo medianamente largo para corroborar que lo que dicen es cierto o no.
recordar ventaja numero 3
Ventaja: Si usted es hombre, se sentirá atraído por una mujer que diga que no se quiere casar (pero no le crea de inmediato) y la pasará muy bien si eso es cierto. Si usted es mujer y se quiere casar, un antropólogo no es recomendable para usted, a menos que sea usted también antropóloga o de una profesión afín o de temperamento similar y que sea muy pero muy tolerante de las excentricidades de los antropólogos.
siempre recordar ventaja numero 3
De porqué no somos material de matrimonio. Pero cómo le hacemos la vida divertida a quienes se atreven. recordar ventaja numero 3
Visto aca
Feliz viernes!

viernes, 20 de enero de 2012

pa las pibas y pibes que leen


la mencionaron y yo no puedo menos que acordarme de la entrañable versión de Kevin. 

Feliz viernes!

martes, 17 de enero de 2012

La filosofía del que nada tiene II

segunda parte, viene de este post

Si los cazadores recolectores no deseaban más de lo que podían cargar, entonces estábamos frente a las sociedades opulentas. Eso fue lo que dijo el buen amigo Sahlins en los 60.

En cierta forma no le pifeo. Lo que se ha llamado el modo de producción predador tiene ciertos determinantes que son inherentes a esa forma de subsistencia. Las limitantes son económicas por la base y suelen tener una justificación ideológica que las certifique.

Un cazador recolector pedestre y altamente nómade como lo eran los shelk'nam NO PUEDE generar muchos bienes muebles por la sencilla razón que no puede cargarlos todos. Ese es un limitante del sistema. No es que no quieran desarrollar tecnología más compleja o que carezcan de la capacidad para hacerlo, es que no se puede. Un ejemplo en ese sentido son las piedras de moler o los metates. Estas piedras de moler son, como dice su nombre, grandes piedras planas o semiahuecadas que se usan para moler semillas. Nadie en su sano juicio va a cargar una piedra de semejante tamaño de una lado al otro. Lo que hacen es dejarlas escondidas o en los lugares en donde suelen aparecer las plantas de donde sacan esas semillas y así las tienen disponibles para la próxima vez.
No pueden tampoco tener muchos hijos, al mismo tiempo. No se puede tener dos niños que aun no puedan caminar. Esto es lógico para todos los cazadores recolectores porque es la madre quien los lleva, ya que el hombre va suelto para poder cazar al encuentro. Se han reconocido numerosas prácticas culturales que regulan la tasa de nacimientos entre los cazadores recolectores, incluido el infanticido. Sin embargo, también hay factores biológicos y metabólicos que regulan la fertilidad de las mujeres que viven bajo condiciones de alto ejercicio aeróbico (como sería una persona nómade).

Pero volvamos al no deseo. No desear mucho, no implica necesariamente que no hay gula o vanidad. Los Shelk'nam , por caso, eran muy vanidosos, les gustaba tener cierto reconocimiento, pero también sabían que ese reconocimiento traía ciertas cargas más altas que las otras. Por ejemplo, un hombre podría tener dos esposas, siempre y cuando fuera un buen cazador y las mantuviera alimentadas correctamente. Ser buen cazador estaba muy bien visto, pero quien más cazaba más repartía entre las familias, por lo tanto, más trabajaba. El prestigio y la alta estima social también eran deseados, pero como todo, también tenían sus costos asociados.

Sin embargo, y volviendo a la economía Zen, el fallo principal en esta idea (y en muchas que aun se siguen usando) es que no pudieron ver el panoráma completo. Sahlins había medido sólo el trabajo de los hombres. Los hombres salían a cazar y pasaban cazando unas cuatro horas por día, se media el tiempo de búsqueda del animal, de captura y de trozamiento. Los hombres retornaban al campamento con el animal y ¿que hacían? pues se lo daban a las mujeres.

ahi las mujeres, que ya habían estado todo el día trabajando en el cuidado de los niños, la manufactura de cueros, cestas, ropas y demás tareas domésticas tenían que terminar el destazado del animal, preparar el cuero para ser curtido y preparar el alimento. Además de todo, las mujeres eran las encargadas de recolectar el alimento vegetal, por lo que en general, las que bancaban la olla diaria, eran ellas. Quedaba claro, si que veíamos sólo el tiempo de trabajo masculino, los cazadores recolectores tenían una vida más que relajada, pero si sumabamos el trabajo femenino, lo que teníamos era que había una desigualdad en la distribución de las cargas laborales.

Años después, un antropólogo muy conocido (mi amigo personal, Bob) Kelly, midió los costos laborales de hombres y mujeres en cazadores recolectores de tiempos prehistóricos en una zona de EEUU. El encontró que el aporte sustancial de los hombres a la dieta eran las proteínas de la carne, pero en tiempo de trabajo y en cantidad de calorías, las mujeres los superaban. Es decir, las mujeres trabajaban más y aportaban más calorías al grupo que los hombres, pero aun así, los hombres eran conceptualizados como los más eficientes, porque aportaban más proteínas por menor tiempo de trabajo.

Como podemos ver, la idea de una economía Zen de caza y recolección librada a los pocos deseos satisfechos por la madre naturaleza, quedaba invalidada cuando se veían las desigualdades al interior de los grupos de cazadores recolectores. Siempre vistos como el epítome de la igualdad entre los hombres (ningún hombre vale más que otro) la antropología falló en ver las desigualdades al interior al no atender que si bien ningún hombre vale más que otro, un hombre vale más que una mujer.

El no deseo de los grupos cazadores recolectores se complejizó y pasó a ser una parte importante de los análisis de la incipiente antropología feminista.

de esto y de otras yerbas hablaremos en el próximo post.


miércoles, 11 de enero de 2012

tríptico

tres cosas que se pueden decir pero sería mejor no decirlas en la cama.

una mueve la cabeza. se ha quedado dormida sobre el hombro de otra y la baba comienza a caer.
otra (evidentemente dormida): que? ya te aburriste?
una (sorprendida): no, me corro* porque te estoy babeando todo el hombro y no da (aburrirme de qué me pregunto)
otra (sigue dormida): ahh, a vos te dejo que me babees todo lo que quieras...
una (risas en voz baja): ok, pero no me da babearte el hombro, dejame que me acomode

misma secuencia anterior, pero esta vez, una quiere apagar la luz
otra (dormida): que vas a hacer?
una: voy a apagar la luz
otra: por? no apagues la luz
una: si, la apago así dormimos, ¿por qué no querés que la apague?
otra: porque así te vigilo (???)
una (risas): ¿y qué me vigilas?
otra (con los ojos cerrados, está dormida): la cara, veo si me estás mirando
una (ya divertidísima): ¿y por qué querés saber si te estoy mirando?
otra: porque te miro la boca, siempre te miro la boca
una: ok, apago la luz.
otra: ...

otro día, en otro canal...

una: -y entonces le dije que yo solo tenía paciencia con las personas con las que me acostaba. a ellas si les tenía mucha paciencia, demasiada. y ella se rió y me dijo: "vos les tenés paciencia porque te dan algo que nosotros -tus amigos- no te vamos a dar nunca, pero bueno, es cierto, el sexo es sexo y amerita tenerle mucha paciencia a alguien"- una dice esta frase y ni sabe en el brete en el que se está metiendo hasta justo terminar de decir la última sílaba
otra: -entonces a mi me vas a tener muuucha paciencia, ¿no?- réplica rápida pa los mandados.
una (agarrandose la cabeza): -creo que te he dado una información valiosa que no debería haberte dado, pero si, si vamos al caso vos te mereces toooooda la paciencia del mundo (y más).

*pienso si esto lo lee unx españolx y me río sola como tonta



lunes, 9 de enero de 2012

review

este año se terminó, el 2011, con ciertos sobresaltos.
tengo comentarios que me invitan a seguir escribiendo y claro, dentro de la medida de lo posible, pienso seguir haciéndolo. así que esta revisión (breve) por el 2011 la comienzo agradeciendo a todas las personas que han pasado por acá, las nuevas y las viejas, las comentadoras y las calladas. al grupete de refutadores que les gusta buscar el pelo al huevo, que está muy bien que así sea.

este 2011 se portó como todo año impar. eso, impar.
tuve muy buenos momentos, realmente felices y he tenido momentos tristes sobre todo en lo laboral, aunque este año demostró que muchas veces puedo ser más fuerte de lo que pienso que soy.
emocionalmente tuve algún que otro tropezón, aunque lo transité con la certeza más absoluta de que las cosas suceden por razones que no se entienden bien al principio pero que luego, conectando los puntos, pueden tener cierta coherencia. el aprendizaje de que hay veces que es mejor un cambio, por doloroso que sea, a mantener cierto status quo que no nos favorece en lo más mínimo. que tal vez es mejor adoptar otra estrategia o aggiornar alguna vieja, para enfrentar lo que nos sucede.

me encontré en este año más acompañada que nunca, rodeada de amigos y de gente que me quiere. viajé mucho y acumulé kilómetros. manejé en la ruta (años sin hacerlo).

seguí apelando a la parrillita de casa como atractor en el paisaje y asé carnes para amigos y compañeros de trabajo. mi casa se volvió un poco más amena con cuadros y fotos.

lo tuve de inquilino a Legui en dos ocasiones y sentí que él sintió que estaba en su casa. me alegro que así sea.

fue un año de volver a mirarme al espejo y reevaluar ciertas creencias sobre mi. aprenderme de nuevo para poder disfrutarme a pleno. y en esa consigna se inscriben los dos últimos meses del año. en un descubrimiento de mi. en una reconciliación con ciertos aspectos que habían desaparecido.

y si bien se que la vida tira con munición gruesa, que siempre va a aparecer algo que destrone esa pequeña alegría temporal que nos permite reir y disfrutar, que ya tenemos la certeza que todo -incluso la tristeza y la felicidad- son finitos, me propuse disfrutar de cada una de las cosas que vivo. sean de las buenas, las muy buenas y sean de las malas y muy malas. las pasaré y las viviré tanto las unas como las otras. no hay cara sin seca.

el chiste, me parece, es hacerle un corte de manga a la vida y comenzar a reirnos de sus pequeñas muertes y sus grandes resurrecciones.
y esa es precisamente la clave de este año que se fue: pequeñas muertes y grandes resurrecciones.

Brindo por Talita, que me ha sabido hacer reir siempre, que me ha dado la posibilidad de reirme una vez más de mi misma. Brindo por ella, la que me mira desde dentro del espejo y me devuelve esa sonrisa de costado cuando lloro.

Brindo por Talita, porque tiene el decoro de salir de la habitación cada vez que me desnudo en ella y me deja a solas. Al fin y al cabo, Talita hace la mitad del esfuerzo y siempre se queda sin recompensa. Se merece una alzada de copas y un brindis alegre.

A vos querida, gracias.

A mis amigas, todas ellas, gracias. A las que me han escuchado, a las nuevas y a las viejas.  A efe. A este año que se fue. Por todo, gracias.


gracias por haber venido

miércoles, 4 de enero de 2012

cambio de calzado

es nostalgia del jugador, cuando cambia el botín que usó para debutar en primera y que lo acompañó en esos primeros titubeos en el área pero que le ayudó a darle con el empeine para cantar aquel primer gol gritado desde adentro para propios y ajenos. 
es de nostalgia, digo, porque se me ocurre que aquel primer botín de cuero será recordado como el iniciador de una temporada en primera división. de gambetas y centros pasados. de tiros certeros. 
quizás sus cordones apretaran un poco, remendado hasta más no poder, porque se le tenía cariño por haberle acompañado en tremenda situación.
nostalgia del jugador que lo persigue hasta que se coloca el nuevo botín. cuero negro y limpio, mejores cordones y una performance más ligera, que le permite correr y desplazarse por todo el campo. 
y ahí se termina la nostalgia, el viejo par de botines quedará arrumbado en una caja en el ropero, con suerte, a no ser que este jugador sea poco conservador y lo tire a la basura. 

calzado con el nuevo botín el jugador ya no extraña al viejo. aunque luego, cuando el partido finalice y se cuenten los scores, piense una sola vez más en aquel primer par que le ayudó a cruzar los umbrales de una división no transitada. 

loas a un año nuevo, que empieza así. botines nuevos, para un viejo conocido. 

Feliz año, este que empieza. Más adelante, lo prometido. 


martes, 13 de diciembre de 2011

La filosofía del que nada tiene.

el año pasado decidí tatuarme cuatro palabras shelk'nam: 
Haupt'in (la belleza perfecta)
Sho'on (el cielo)
Auhp'am (aquel que solo desea aquello que puede llevar consigo, que no practica la gula)
Tusaicilien (aquel de buen corazón)

las dos últimas palabras se encuentra en la base de mi espalda. elegí esa ubicación porque son los pilares de la ideología cazadora recolectora, pero también constituyen virtudes humanas.

Auhp'am es una cualidad sorprendente en estos tiempos de ambición desmedida. muchas veces, cuando tengo que explicar su campo semántico me cuesta referirme a ella porque mucha gente la relaciona con el conformismo, ya que la traducción literal sería: aquel que no desea más que lo que tiene. no hay ambición, no hay progreso, no se puede aspirar a más porque una cualidad de los cazadores recolectores nómades es que sólo pueden llevar lo que son capaces de cargar. la acumulación infinita de cosas como la practican los sedentarios es imposible. por eso, un cazador recolector debe elegir bien cuáles son las cosas imprescindibles para llevar y cuáles son prescindibles. 

este tipo de reflexión llevó en el década del sesenta al antropólogo Marshall Sahlins a considerar a los cazadores recolectores como la sociedad opulenta primitiva. si bien pretendo explayarme en esto varios post, porque creo que hay bastante tela para cortar, empecemos por algo que no es menor.
Sahlins habla de sociedad opulenta primitiva en un contexto propio político y social muy particular: lo sesenta estaban estallando en EEUU, la decadencia por la guerra de Vietnam era inminente y se veía con decepción que el llamado sueño americano había conducido a la muerte a muchos jóvenes de la generación. Marshal, como cualquier cientísta social, miraba su contexto y este le influía en sus interpretaciones de otras realidades. 

de repente los cazadores recolectores dejaron de ser esos marginales del mundo, aquellos que no habían alcanzado el progreso que llevaba a la domesticación de plantas y animales, a la sedentarización y a todas las buenas virtudes de la vida civilizada. ahora cobraban otra dimensión, como los monos de Brecht que no hablaban para que no les hiceran trabajar, los cazadores recolectores del mundo moderno habían logrado evitar las presiones del capitalismo y vivían en una sociedad en donde lo poco era abundante para vivir: la economía ZEN. si deseo poco, obtengo todo lo que deseo y por ende, soy opulento. 

lejos de horarios, los cazadores recolectores comenzaron a ser vistos como el epítome de la sociedad armoniosa en donde una vez obtenido lo necesario para subsistir, los hombres se dedicaban al ocio y a cultivar las relaciones sociales mediante visitas. sacaron cuentas: trabajan 4 hs por día y el resto lo dedican a otras cosas. los agricultores incipientes dejaron esa paz y se transformaron en esclavos de la tierra y luego en esclavos de otros hombres. 

sin embargo, el planteo de Marshall, aunque novedoso y fresco en una antropología  que se anquilosaba, padecía de lo mismo que criticaba. estaba tan atada al contexto que era incapaz de ver sus propios límities. 
de eso, bueno, de eso hablaremos el próximo post. 

miércoles, 7 de diciembre de 2011

sonrisas

hay veces que la vida te devuelve una sonrisa. nomás no sea para seguir trabajando más. pero hay veces que te la devuelve y vos son feliz. por ese instante sos feliz y no pedis otra cosa que ser verte sonreir en ese espejo.
son pocas las veces.
pero son las veces en las que decís: hoy soy feliz. por este rato nomás. lo soy y nadie me puede quitar eso.
saludos. hoy que soy feliz. por algo tan lindo como es seguir.
gracias juan carlos, por darme el si.

pd: ludovica si lees esto, por casualidad, le pegaste en mucho este año. gracias también a vos!

martes, 6 de diciembre de 2011

enfrentamiento

acabo de terminar de leer el libro que recomendara Juan Forn en una contratapa que ha sido, a todas luces, la más catártica e iluminadora que he leído en años. de ella se desprendió un recital de la Chicana, una especie de epifanía mientras disfrutaba del mismo y un libro. De vidas ajenas es un libro bello. escrito de manera simple y sin demasiadas pretensiones. es un relato no ficcional de la vida de personas que ha conocido el escritor. es un libro sobre el amor. sobre ciertas cosas que pensamos que son la vida y el amor.

hay en el libro ciertos hilos que se entretejen, como las tramas de las colchas que se salen para los costados sin que veas hacia donde van y que marcan el final de la colcha y el principio de todo lo otro.

es un libro que no ensalza el amor, ni la lucha, ni el valor en las personas. sólo lo describe. y quién lo hace, lo hace desde un punto de vista desgraciado, de no verse envuelto por esa dicha de saber que es esa persona.

ayer en el colectivo me detuve a pensar, mientras el libro se apoyaba en mi falda, que yo comprendía ese punto de vista, más no lo vivía así. tal vez sea cierto algo que se me cruzó la cabeza en ese momento: que hubo personas que vieron "a través de mi" y que sufro de ciertas incapacidades emocionales (prefiero decir que en lo emocional soy una chica con capacidades diferentes). deseché ese pensamiento de manera rápida. no creo que esa apreciación sea la correcta.

creo más bien en que mi concepto de felicidad tiene un tope muy bajo. que he aprendido a ser feliz y a reconocerlo. y que no es necesario contar con muchas cosas para serlo. el punto es que para el amor, como para la vida, el quid de la cuestión no es encontrar la felicidad, sino saber reconocerla.

son los pequeños actos de arrojo, de fe y de ceguera los que nos hacen felices, independientemente de su éxito o fracaso. son actos egoístas que implican el propio y profundo placer. el saber que el terror que nos da vivir la vida no nos paraliza.
al fin y al cabo, como le dije a mi buena amiga:

"Si supiéramos a qué nos exponemos, nunca nos atreveríamos a ser felices"