martes, 6 de diciembre de 2011

enfrentamiento

acabo de terminar de leer el libro que recomendara Juan Forn en una contratapa que ha sido, a todas luces, la más catártica e iluminadora que he leído en años. de ella se desprendió un recital de la Chicana, una especie de epifanía mientras disfrutaba del mismo y un libro. De vidas ajenas es un libro bello. escrito de manera simple y sin demasiadas pretensiones. es un relato no ficcional de la vida de personas que ha conocido el escritor. es un libro sobre el amor. sobre ciertas cosas que pensamos que son la vida y el amor.

hay en el libro ciertos hilos que se entretejen, como las tramas de las colchas que se salen para los costados sin que veas hacia donde van y que marcan el final de la colcha y el principio de todo lo otro.

es un libro que no ensalza el amor, ni la lucha, ni el valor en las personas. sólo lo describe. y quién lo hace, lo hace desde un punto de vista desgraciado, de no verse envuelto por esa dicha de saber que es esa persona.

ayer en el colectivo me detuve a pensar, mientras el libro se apoyaba en mi falda, que yo comprendía ese punto de vista, más no lo vivía así. tal vez sea cierto algo que se me cruzó la cabeza en ese momento: que hubo personas que vieron "a través de mi" y que sufro de ciertas incapacidades emocionales (prefiero decir que en lo emocional soy una chica con capacidades diferentes). deseché ese pensamiento de manera rápida. no creo que esa apreciación sea la correcta.

creo más bien en que mi concepto de felicidad tiene un tope muy bajo. que he aprendido a ser feliz y a reconocerlo. y que no es necesario contar con muchas cosas para serlo. el punto es que para el amor, como para la vida, el quid de la cuestión no es encontrar la felicidad, sino saber reconocerla.

son los pequeños actos de arrojo, de fe y de ceguera los que nos hacen felices, independientemente de su éxito o fracaso. son actos egoístas que implican el propio y profundo placer. el saber que el terror que nos da vivir la vida no nos paraliza.
al fin y al cabo, como le dije a mi buena amiga:

"Si supiéramos a qué nos exponemos, nunca nos atreveríamos a ser felices"

7 comentarios:

Fla. ~ ~ dijo...

Hola, es la primera vez que comento pero te tengo en mi reader hace tiempo. La verdad, me llegaron tus palabras, porque en estas épocas estoy viviendo algo de lo que describiste... Así que muy lindo post!! Saludos!

Veronica dijo...

Esta buena amiga dice: Primero bellota y despues arbol. No perdamos de vista el bosque...
Te quiero.

talita dijo...

fla: me alegra que lea y me alegra que le haya gustado el texto. bienvenida pues, espero que tenga ganas de seguir comentando!
saludos!
Verónica: exacto. ambos son lo mismo, en diferentes estados. no lo perdamos y obvio, también la quiero.
besos!

Anónimo dijo...

1-Casi que la palabra felicidad está desterrada de mi vocabulario. Siento que tiene una dimensión demasiado grande. Me quedo con la alegría, me la imagino más barrial y cotidiana, en la escala de lo humano.
2-Me parece que es muy difícil reconocer la felicidad mientras nos está atravesando. Si la felicidad es la supresión del pensamiento, el momento de felicidad impide el análisis. Algo así como un reconocimiento post mortem?
3-Volví a la contratapa de Forn. Volví a estremecerme con ese texto. Volví a pensar en las cosas que nos hermanan con los otros. Me gusta imaginar lazos más amables que la desgracia. Que trama, que código, que guiño nos hermana incluso con los desconocidos?
4-Dan ganas de correr a comprar el libro.
5-Parezco Fresán contratapendo en Pagina(?)
Saludos.
PD: Se abrió la temporada de refutación. Mirá, mirá, tengo todos los papeles en regla.

talita dijo...

unoalseis: puf no estoy de acuerdo con el punto uno. le digo porque. creo que se ha elevado la felicidad a un punto tan inasible que la mayor parte de las personas se pasan la vida buscando algo que no existe. la felicidad es algo de lo humano y por lo tanto, tiene que tener proporciones humanas. un hijo, las risas en la cama después del sexo, una caricia, un paseo en bicicleta, los amigos y un asado, reirse hasta descostillarse. eso es la felicidad en mi tope más bajo. si ud quiere llamarla alegría, pues está bien, pero creo que hay que bajar de ese pedestal ciertas cosas. como con el amor.
coincido con ud en que es muy difícil reconocer la felicidad mientras nos está pasando, pero creo que es posible. creo que hay un momento en el que se puede decir: mi vida es feliz y soy feliz independientemente de lo que suceda después.
son muy buenas esas contratapas. me generan muchas sonrisas. siempre.
corra y comprese el libro. es una buena inversión!
refute, refute, que es temporada!!! ya vendrán otros que refuten su refutación!
saludos!

x dijo...

qué tema... al fin y al cabo creo que para cada uno la felicidad es algo muy personal, diferente para cada uno. Y si no, pregúntele a mis perras que prefieren un buen hueso a todo mi amor...

Lindo post
saludos

talita dijo...

x: sabes que? yo creo que tus perras son felices con su hueso. ahora, también son felices con tu amor. acaso no las has visto tristes cuando vos lo has estado? en mi caso, mi gato, que es lo más angurria que hay en el mundo, sabe bien cuando estoy triste y me pide comida, pero acto seguido se viene a dormir conmigo cual novio peludo, abrazándome.
si, es cierto, es un tema muy personal. la tara de la felicidad es diferente para cada unx. sin embargo, leia en ese libro que la definición de freud de sanidad mental es la capacidad de amar y trabajar. me gusta, porque para mi ser feliz implica ambas cosas.
saludos!
(pd: amar puede ser amar a tus amigos, a tu familia, es la capacidad de amar)