
entre valles y montañas, entre caminos trazados por antiguos.
entre viñedos de limpias vides y cabañas con suaves vinos.
entre hojas de parra y nubes blancas sobre cielos azules.
entre caminatas por pequeños valles subiendo por colinas dibujadas por sembradíos
por vinos jóvenes que se deslizan por gargantas nuevas, ávidas de probar el fruto fermentado.
entre montañas de nieves eternas cabeceando el sol obstinado de la tarde.
entre tragos de agua helada y acequias que invitan una y otra vez a un chapuzón insolente.
entre la intolerancia de la mirada esquiva que siembra la tierra recién arada.
entre fotografías de bodegas, trapiches y copas.
entre la humedad de la espalda transpirada por el esfuerzo desmedido y el franco descanso a los pies de una construcción de adobe.
entre risas y confesiones a dos partes.
la espesa sutileza de un vino de colección y el placer nuevo de descubrir aquello que parecía solo reservado a entendidos.
un malbec, un museo.
un viaje de ida.