sábado, 4 de febrero de 2012

analisis de consecuencias

se había quedado reflexionado. después de todo, no quería esa clase de gente en su vida.
se había dado cuenta que, por mucho que intentara justificarse, durante ese lapso de tiempo se había relacionado con gente que no le hacía bien.
mucho tiempo es mucho tiempo. no es que fueran malas personas, no. como le había dicho su buena amiga, seríamos incapaces de relacionarnos con malas personas, simplemente, eran limitadas. tenían sus limitaciones, como ella tenía las suyas, pero, pensaba, esas limitaciones no se entendían.
la razón, esgrimía, de que esas personas podían permanecer juntas, a pesar de que realmente eran en muchos aspectos desagradables, residía en que eran como un montón de puercoespines juntos. las espinas de cada una aislaban de las del resto.
sus propias espinas eran de un caracter diferente. no se consideraba una persona buena. había caido más de una vez y muy profundo. sabía que sus instintos le jugaban en contra la mayor parte de las veces. pero sus espinas eran de un caracter diferente al de ellas. ella mantenía una especie de lealtad con quienes pensaba que habían sido leales con ella. una moral discutible, pero al menos una moral.
cuando alguien no jugaba de acuerdo a esa moral -por desconocimiento, omisión o a propósito- simplemente entraba en la lista de personas a las que le importaba un pito.  no sentía responsabilidad ni culpa. pero el punto al que había llegado esa noche era que se trataban de dos tipos diferentes de espinas. y lo cierto era que eran diferentes a las de ella.
y la reflexión final giró sobre algo que había estado evitando durante meses. el tiro del final, la gracia. sabía que tenía que hacerlo porque sino todo sería un espiral que lo único que lograría sería irritarla.
a lo largo de su vida sabía que se encontraría con personas y situaciones desagradables. pero sería una necia si no se alejaba de aquellas personas que ya sabía que podían tener, en ocasiones, comportamientos sumamente molestos.
meditó largo y tendido sobre cómo sería la forma más apropiada. sopesó un par de posibilidades y supuso que en un punto, era algo que sucedería solo sí se presentaban ciertas condiciones.
luego, recordó el detalle, no menor, de que ella había hecho lo mismo. intentó darle vueltas al asunto y la verdad es que no lo encontró. era igual de responsable. con una pequeña y ligera diferencia. no había sido sistemático. eso no la exculpaba. en ciertos lugares, parecía, las espinas no eran tan diferentes.
aun así, eso no anulaba su anterior conclusión. no quería tener nada que ver con esa clase de gente. había llegado a su punto de saturación. estaba cómoda con su nivel de maldad, pero jamás se le hubiera pasado por la cabeza hacerle daño a la persona que quería. era mala, si. todos lo somos. pero su maldad tenía un límite. una sola vez lo había sobrepasado equivocada y no lo volvería a hacer.
las espinas que la diferenciaban de todas ellas era esa: ella jamás le había hecho daño a una persona que a la que amase. siempre había primado el respeto. por la otra persona y por sí misma.

era el final. lo sabía. pero aun le quedaba ese resto de lealtad, de respeto. esperaría. y cuando llegara la hora, tendría que hacer lo que había evitado por meses. cerró los ojos, los volvió a abrir y miró por el balcón  una vez más antes de cerrar la persiana. solo quedaba una vez más.


7 comentarios:

Tami dijo...

Uff!!

Anónimo dijo...

Ser "buena persona"* es condición necesaria, pero no suficiente. Es así, es así.
Saludos.

*vaya una a saber cuales son los límites de esta categoría.

talita dijo...

Tami: beso!
unoalseis: exacto. y soy de las que piensan que el dicho: el camino al infierno está lleno de buenas intenciones.
saludos
pd: no sé. algunos de mis límites los conozco. pero no sé todos.

Anónimo dijo...

ufa, el comentario se hizo humo.
Te decía (?), que de repente me acordé de "Las leyes fundamentales de la estupidez humana" de Cipolla, lo leíste?
Tal vez no tenga nada que ver con tu texto...pero, tb te decía, en estos días siempre se le puede echar la culpa al calor.
Saludos.

Anónimo dijo...

Las personas con las que elijo compartir mi vida son como los gatos; sacan las garras para defenderme en las dificultades y luego las esconden y son refugio y caricias. Claro, yo también para ellas, soy asi...Los demás los he puesto a suficiente distancia (con bastante esfuerzo) como para que sus espinas no me lastimen.
Lo que sobra hay que sacarlo de la valija, vos lo dijiste hace un tiempo.
Abrazo, Silvia

talita dijo...

unoalseis: no, no lo he leído. me quedo con eso de que ser bueno es condición necesaria pero no suficiente. je.
saludos! /y si, la calor, vio?
Silvia: es eso. supongo. tengo al suficiente conciencia que hace que sepa que muchas veces he herido a gente que quiero. pero precisamente por eso, cuido de no hacerlo más. porque sé que puedo hacerlo.
empecé el año con un limpieza profunda de placard. es más, creo que empecé el año con una limpieza profunda!
saludos

Anónimo dijo...

(ufa, otra vez escribiendo doble)
Si te interesa se pirat...emmm, se baj...emm, o sea que se consigue fácilmente, bah.
Saludos.

kw: kalewchefm.org + allegro ma non tropo + cipolla en san google (el link es kilométrico y no daba pegarlo). Librito interesante y divertido.