miércoles, 14 de septiembre de 2011

small dots*

la linea está compuesta de pequeñas secuencias de puntos. cuando una mira hacia adelante no ve ni siquiera los puntos que la forman. tal vez porque no están. los puntos, los hitos dentro del camino suelen aparecer cuando nos detenemos a ver donde estamos y desde donde venimos. en ese corto momento en el que tomamos aire para seguir y nos interesa ver cómo ha sido el camino transitado. así es como la línea se puede ir dividiendo en pequeños puntos, que vemos, no sin asombro, como cobran inteligibilidad, aquella que no tenían a medida que ibamos viviendo. 
de esos pequeños puntos está hecho nuestro pasado pero también nuestro presente. ellos, los puntos, son los que ahora hacemos comprensibles mediante la puesta en línea de cosas que en su momento parecían incongruentes y son los que nos llevaron a donde estamos ahora mismo. 
mirar para atrás nos permite dar congruencia a nuestro relato, pero sólo debe ser un momento y luego de tomar aire debemos mirar el próximo punto y empezar a buscar los pequeños hitos que nos ayuden llegar.
  
cuando era adolescente escuchaba el programa de Dolina a la noche. me gustaba tanto que me quedaba hasta las dos de la mañana aun los días de escuela. por esa razón leí El Angel Gris. ahi aparecían los Hombres sensibles de Flores, aquellos personajes que vivían enamorados de mujeres imposibles, con amores imposibles, con una memoria tozuda y reticente al olvido. me gustaba la melancolía de los hombres sensibles de flores, la vida solitaria, la resignación al amor perdido y la pérdida de cualquier amor que pudieran llegar a tener. ahora más grande no creo tanto en esas cosas, debe ser que a una le pega por el racionalismo, pero sobre todo por el optimismo de haber vivido lo suficiente. sin embargo, aun comparto con los hombres sensibles de flores esa nostalgia por el amor perdido, esa que se esconde detrás de la sonrisa por tener 33 de mano en el truco.
pero la vida es capaz de darle sentido a los detalles más nimios. años más tarde, me encuentro viviendo en el barrio de Flores. ese barrio que quise conocer cuando viajaba por las páginas de un libro leído en la adolescencia. tal vez sea que soy muy dada a ver regularidades y patrones o simplemente, cuando miro hacia atrás termino dándole significado a algo que puede no tenerlo. hay veces que una lapicera es tan solo una lapicera. pero me niego a creer que una mina como yo podría vivir en otro lugar que no sea el barrio de Flores. me gusta pensar en eso. en que desde que me mudé, Flores tiene ahora a una mujer sensible que se toma el vermú en el balcón con una sonrisa que pretende disimular los 33 que tiene de mano. 


 


gracias.

el título esta inspirado en esto

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Puntos de fuga desde donde comentar:
1-A veces está bueno poder ver las líneas desde afuera, como si no fuesen propias. Como quien se aleja para poder ver las formas en un cuadro.
2-En el barrio de Flores correspondería jugar con flor, no?; en ese caso, ojo con los 33 de mano…
3- Cómo se le pudo pasar a Girondo???!!!, tenía flor de verso servido en bandeja…*
4- No conocía la versión de Adriana Varela. Esa canción supo hacerme moquear en mis años mozos.
Listo.
Saludos.
*La chicas de Flores, toman vermú en el balcón (hasta pega con el resto del poema, pordió, Oliverio, que descuido)

talita dijo...

unoalseis: eso hago, extrañarme de mi misma. es lindo ver.
por la flor no me preocupo, siempre tengo una en el ojal. hay veces que la flor y los 33 vienen de la mano y hay veces que los 33 no sirven de nada. ese es el chiste no?
yo lo ayudo a oliverio. pongo mi granito de arena.
linda versión. muy linda.
saludos!

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Me gusta mucho eso de cómo todo en la vida aparece dos veces, pero me deja intrigada eso de buscar los hitos que nos ayuden a llegar. Como que siempre estamos llegando al mismo punto.

Eso sí, de las chicas de 33, mejor no digo nada. Yo fuí una. Mejor dejarlas que se despierten, una noche cualquiera, y sean una de 44. Sólo entonces, se les puede cantar quiero.

(Bah, bah, no me discuta, quiere!)

talita dijo...

Naifa: ni la pienso discutir. tal vez sea el mismo punto for ever and ever.
creo que me va a gustar ser una chica de 44.
saludos!

Pao Gonzalez dijo...

Para mi no son los años, sino la conciencia de vida q vamos tomando en ellos. Aun cuando se recuerda la infancia se disfruta igual y cuando se tiene momentos de plenitud es como si ya los hubiecemos vivido o planificado con anterioridad. En fin de acuerdo y lo he dicho los acotecimientos se repiten pero se captan de diferente forma y todo lo q ha sucedido, sucede y sucedera cuando se mira como pasado forma parte de un engranaje perfecto o linea q forman los puntos. Como diria ud, no se si hablamos de lo mismo, pero asi interpreto lo q ud escribe en mi vivencia. Saludos!!

talita dijo...

Pao: la verdad que son miradas diferentes sobre lo mismo. comparta su punto de vista pues.
saludos!

BO dijo...

los 33 no hay de disimularlos... hay que lucirlos, destaparlos, pasearlos, espetarlos al resto del mundo en la cara...

BO dijo...

ah¡¡ y a mi tampoco me discutas que casi te doblo esos 33 de mano. Besos

talita dijo...

Bo: hay un juego en argentina que se llama truco, se juega con cartas y tiene puntaje, en un momento se suman los puntos de las cartas y 33 es el puntaje máximo. se trata de disimular para que el otro caiga y te diga que quiere ver esas cartas. pero igual hay un doble juego, no pensado, con mi edad. así que hay acuerdo con ud. los 33 se disfrutan.
y no le pienso discutir!
saludos!

Pao Gonzalez dijo...

Gracias.....

BO dijo...

ah¡¡ pués entonces sí que lo había entendido yo bien ¡¡ jaja.. Algunas veces, aunque parezca mentira, este idioma que compartimos no me lo pone fácil... Gracias¡

talita dijo...

Bo: ja! si, ud como no conoce el truco le salió mejor que a mi!
ja!
saludos!