corría el año 2007 y yo me había separado (eufemismo para decir que me habían dejado) y andaba por las calles de mercedes con una tristeza a cuestas. trabajaba en ese momento en el campo, en un criadero de cerdos. laburos sucios si los hay, pero necesarios cuando lo único que se necesita es que la cabeza no piense.
en ese momento, el campo era cuidado por un matrimonio de caseros misioneros que habían traído a trabajar a todos sus hijos. la mujer tenía un hijo de una relación previa, el hernán. el hernán tenía mi edad, tocaba la guitarra y era quizás el más lúcido de todos lo hijos de esa mujer. era esa extraña mezcla surgida de un padre de origen "gringo" (alemán) y luisa su madre, con ascendencia aborigen, lo cual hacía que hernán tuviera un color de piel aceitunado y ojos verdes. por lo demás no era bonito, pero dentro de los límites del campo, era lo mejorcito.
con él estábamos a cargo de todo lo referido a vacunación y destete de los lechones, por lo cual teníamos trabajos en conjunto. hablábamos algo, cosas de la vida. era una de las personas con las que mejor me llevaba de todo el criadero. un día de calor me preguntó su el por qué de mi tristeza a lo que respondí que me había separado de mi pareja. "tu pareja era la chica esa que vino con vos para tu cumpleaños?" sonreí y le dije que si. empezamos a hablar de sus cuitas y las mías.
hay veces en que una no se da cuenta de las cosas, de cómo son o cómo funciona el cerebro en términos de satisfacción o de mero placer. pero había una parte mía que se daba cuenta que el hernán me hacía ojitos y una parte mía lo disfrutaba. porque cuando te dejan, cuando se van, hay una sensación de rechazo, de desprecio que es muy fuerte y de alguna manera, sentirme buscada por alguien (aunque fuera un chico) generaba un poco de bienestar en mi.
entonces, un día de noviembre o principios de diciembre, lo invité el viernes a tomar fernét en casa y a charlar. él tenía que hacer unas compras en el pueblo y muchas veces yo hacía de taxi llevándolos a él o los hermanos hasta la ciudad cuando terminaba mi jornada laboral. el sábado siguiente yo no trabajaba, por lo que le dije de juntarnos a charlar en mi casa mientras tomábamos un fernet. una parte de mi sabía que eso implicaba un nivel de histeria de mi parte. lo sabía, pero no lo podía evitar. la tarde pasó, nos tomamos varios fernet mientras charlábamos y comíamos una picada en el porch de casa (mercedes debe haber sido una de mis mejores casas).
a la una de la mañana le dije que si quería podía quedarse a dormir en la habitación de huéspedes (así de linda era mi casa, con habitación de huéspedes) a lo que el hernán respondió:
"si me quedo te como la boca" (sutil!)
lo miré, me sonreí, y le dije que entonces era mejor que se fuera. se tomó un taxi y se fue.
la mañana siguiente debe haber sido la única mañana en mi vida en la que me desperté deseando que del otro lado de la cama NO hubiera alguien. tantee y no, no había nadie. la borrachera había sido tal que mi cerebro no recordaba el momento en el que el muchacho se había ido. lo recordó, claro, entre el dolor de cabeza y el vaso de cocacola que me tomé de desayuno.
salí al patio mientras preparaba un mate. el parral ya estaba con hojas y el césped me pedía de nuevo que lo corte. legui me miraba acostado entre las flores. no me sentía bien. nunca me he sentido bien al rechazar a alguien, pero había algún lugar dentro de mi que se gratificaba con la histeria, con el deseo no consumado del otro. al decir que no, me había dicho que sí. que sí a mi.
me dí cuenta que ese momento había sido definitorio. si en el instante de mayor tristeza, de mayor desconsuelo y de ego más bajo que una puede tener y no cae en la tentación tan terrible de decir que si, de dejarse llevar por un cuerpo un rato, es porque mi tortez es obligatoria. en mi cabeza, claro.
la historia del peón y la dama.
Feliz viernes!
8 comentarios:
Gran historia, querida. Me arrancó una sornisa.
ceteris: tanto tiempo! me alegro que le haya gustado. hace rato que tenía que escribirla!
saludos!
"es porque mi tortez es obligatoria"
Muy apropiado final. Me encanto (:
Buen finde!
Lesbian heart: gracias! que tenga ud también un lindo finde!
saludos!
Me acuerdo de esta historia y cuando me la contaste, cerraste con esa misma frase.
Beso
Erica: si, siempre pensé lo mismo. ja! soy coherente!
besos!
Si definitivo tortez mas para mi una de las estructuras q me definen!!
Pao: seguro que si!
saludos!
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