me levanto temprano y me tomo el café con leche. no hay luz, por lo que la rutina de la lectura de diarios queda suspendida.
tomo los guantes y continuo la ardua tarea de lijar la pintura.
hay catarsis, hay labores que requieren la fuerza muscular que son relajantes. permiten la reflexión y el pensamiento.
me gustan las tareas manuales, sobre todo las de restauración. en otra vida me imagino carpintera fina. realizando sillas, mesas, puertas. todas con bajo relieves, el trabajo con el formón. la ardua dedicación necesaria para transformar la madera.
me imagino restauradora. pienso en eso y sigo.
la radio a pilas es mi compañía.
la tarde se termina.
me baño y me dispongo a salir, con ropa cómoda. es parte del trato.
llego. ella me recibe con los brazos abiertos como cada jueves desde hace 5 semanas. me pregunta como estoy. llegamos a la sala. me saco las zapatillas, sólo puedo entrar descalza.
me quedo en calzas y me recuesto boca arriba. ella se rie y me tapa con una manta calentita. se sienta a mis pies y comienza con mis pies. me obliga a relajarme. hablo de mi gato un rato y luego me olvido y cierro los ojos para poder respirar.
ella toma mis manos, siempre con ese olor a menta y refrescante. toma mis brazos, uno a la vez. llega a las muñecas. me dice que se nota el trabajo. lo sé, le respondo. toma mis manos. las relaja.
se dirige a mis hombros y omóplatos. trabaja con todo su cuerpo, respirando y haciéndome respirar.
sus manos en mi pecho haciendo bajar mi torax mientras respiro. estira cada uno de mis músculos.
me giro. me saco la remera y ella, que es tan buena -y a veces la encarnación misma del demonio- me pone una manta calentita sobre la espalda. comienza el arduo trabajo de destrabar la espalda y sus nudos. un buen percusionista se haría las delicias en tocar el raspador en mis espalda. ella trabaja, con paciencia, siento su respiracion acompasada, regulada.
se rie, me hace reir.
la odio cuando llega a mis pies, específicamente a mis dedos. ella lo sabe y se redime luego con la mantita calentita.
la música, la misma música de siempre, me deja en un estado zen absoluto. me saluda y me despide hasta el jueves que viene.
bien podría decirse que pago por placer, aún cuando el placer tenga forma de símbolo japonés y se pronuncie:
shiatsu.
tomo los guantes y continuo la ardua tarea de lijar la pintura.
hay catarsis, hay labores que requieren la fuerza muscular que son relajantes. permiten la reflexión y el pensamiento.
me gustan las tareas manuales, sobre todo las de restauración. en otra vida me imagino carpintera fina. realizando sillas, mesas, puertas. todas con bajo relieves, el trabajo con el formón. la ardua dedicación necesaria para transformar la madera.
me imagino restauradora. pienso en eso y sigo.
la radio a pilas es mi compañía.
la tarde se termina.
me baño y me dispongo a salir, con ropa cómoda. es parte del trato.
llego. ella me recibe con los brazos abiertos como cada jueves desde hace 5 semanas. me pregunta como estoy. llegamos a la sala. me saco las zapatillas, sólo puedo entrar descalza.
me quedo en calzas y me recuesto boca arriba. ella se rie y me tapa con una manta calentita. se sienta a mis pies y comienza con mis pies. me obliga a relajarme. hablo de mi gato un rato y luego me olvido y cierro los ojos para poder respirar.
ella toma mis manos, siempre con ese olor a menta y refrescante. toma mis brazos, uno a la vez. llega a las muñecas. me dice que se nota el trabajo. lo sé, le respondo. toma mis manos. las relaja.
se dirige a mis hombros y omóplatos. trabaja con todo su cuerpo, respirando y haciéndome respirar.
sus manos en mi pecho haciendo bajar mi torax mientras respiro. estira cada uno de mis músculos.
me giro. me saco la remera y ella, que es tan buena -y a veces la encarnación misma del demonio- me pone una manta calentita sobre la espalda. comienza el arduo trabajo de destrabar la espalda y sus nudos. un buen percusionista se haría las delicias en tocar el raspador en mis espalda. ella trabaja, con paciencia, siento su respiracion acompasada, regulada.
se rie, me hace reir.
la odio cuando llega a mis pies, específicamente a mis dedos. ella lo sabe y se redime luego con la mantita calentita.
la música, la misma música de siempre, me deja en un estado zen absoluto. me saluda y me despide hasta el jueves que viene.
bien podría decirse que pago por placer, aún cuando el placer tenga forma de símbolo japonés y se pronuncie:
shiatsu.
4 comentarios:
Me relajé de sólo leerlo...
(y el día recién empieza)
Yo quiero ser la carpintero eu.
Me remil encanta este tema de Gabo (L)!!
Descripcion perfecta la suya y
Ese momento.... cuando llega a los dedos de mis pies me mata. Indiscutiblemente no me bancaria la reflexologia.
Disfrute del sol y este hermoso dia otoñal.
La abrazo
Sicilinana: si la conociera a ella, se relajaría aun más! lo vale!
saludos
Babs: vengase pa casa y la hago lijar y vas a ver lo poco que queres ser carpintera! lindooo gabo!
Mia: ella lo sabe y se mata de risa. me duele mucho siempre le digo que la obvie.
salutes
Publicar un comentario