sube y baja. sube con una mejilla y baja con la otra.
por la espalda. se deleita en un recorrido entre los lomillos perfectamente delineados a un lado y al otro de la columna vertebral.
por primera vez se da cuenta que se ha tomado todo el tiempo del mundo para sentir esa otra piel. no hay arrebato ni apuro, esta vez se detiene en cada uno de los poros. la piel se siente a gusto en esa otra, recostada sobre sí misma.
la noción de que es la primera vez que se siente disfrutando de esa sensación la perturba un poco. ¿en qué había estado pensando antes que no se había detenido a dejar que su mejilla vagara por los contornos de una espalda y una piel? le preocupó, someramente, ese hecho, pero de ahí en más le otorgó poco espacio a los pensamientos más "racionales". el tiempo era finito, pero en esa extensión de piel, se tornaba algo elástico. sabría que, eventualmente, el deleite iba a terminar, pero su rostro se negaba a dejar de sentir la piel levemente tornasolada de la mujer en la cama.
la piel del rostro se apegaba y recorría apendicularmente todos los tramos disponibles de la "otra" piel. las axilas, el comienzo de una teta, tapada por el boca abajo de la dama en cuestión, la piel suave de las piernas, el muslo, los brazos, la mano.
el rostro se detiene en la nuca, siente los pequeños cosquilleos del vello y el cabello, se desliza a la otra mejilla para encontrar a su igual, su imagen especular.
se resiste a dejar de jugar e intenta dar vuelta a la piel y a la mujer a la que envuelve. algo de eso consigue, pero no por mucho tiempo. sabiéndose presa de la contradicción entre el goce del momento y el goce del futuro, se apresta a tomarse un detenido y merecido descanso en la panza de esa piel. su mejilla atraviesa toda esa extensión y se detiene en el ombligo, juguetea en la piel de los pezones, negándose, de hecho, a que la piel interior de su boca los saboree, por el momento.
la extensión, la planicie de una panza la llama al último juego, del que no saldrá vencedora más tampoco vencida.
se detiene y esboza una sonrisa para sí.
a propósito de un perfume en el cuello (o tal vez una míriada de ellos)
11 comentarios:
Otro post en encantador... sugestivo! uy!
Un abrazo!
Merly: chas gracias!!
otro abrazo!
Me gusto!!! buen logro... con mis sensaciones.
saludos cordiales
Mia: me alegro, lo que pueden los recuerdos!
salutes
Sip, tiene razón los recuerdos, a veces es de lo más maravilloso de nuestra existencia...
Se cuida
Pao: si son lindos, pero no creo que sean lo más maravilloso, lo mejor es el presente, siempre.
salutes
sin embargo teniendo lindos recuerdos tienes muchos más motivos y positivismos para seguir adelante creando un presente mejor y maravillosos momentos por venir, pues mí presente son las desiciones de mi pasado y mi futuro, lo bueno que haga en el presente.
Hacía mucho tiempo que no escuchaba ese tema, tu entrada me hizo recordar lo mucho que me gusta.
...Don´t you know, you fool, you never can win?...
y a propósito de solo un perfume que inunda mi piel por la mañana
besos
marielet: feliz de que sea así. ese tema es precioso y no, los tontos no ganamos nunca. o como dijo julio cortazar, de tonto, solo tengo la suerte...
salutes
Me alegro que no tengas ni un pelo de tonta. Y por cierto justo ahora está pasando una con bordes grises y forma de manzana. (¡te juro que la pc está escribiendo sola!)
¿De principiante también tenes la suerte?
...Use your mentality, wake up to reality...
¡aaaa me gusta!
Marielet: si si, la suerte del principiante no falla nunca.
But each time that I do, just the thought of you makes me stop before I begin
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