"He tratado de dar una impresión de lo que sucedió durante la vida de los shelk'nam que conocí, de cómo ellos lograron vivir entre dos mundos: una, regido por la necesidad de trabajar en las estancias, como Federico y casi todos los hombres shelk'nam desde principios del siglo XX, de acudir a la misión salesiana, como Àngela, o de soportar, como Lola, la muerte de sus doce hijos, víctimas de las epidemias traídas por los blancos. Como vivir en este mundo y a la vez no abandonar el mundo que ya estaban perdiendo.
La ceremonia del Hain era sin duda una experiencia extraordinaria y alucinante. Me contaron que la última vez que se representó fue por el año 1932, cuando ya quedaban muy pocos hombres capaces de organizarla y de representar los papeles de espíritus. Pero treinta, cuarenta y ciencuenta años después mis informantes todavía hablaban del Hain como si hubiera sucedido ayer, como si realmente no pudieran creer que ya no existía más. Lola quería grabar los cantos del Hain aun cuando yo no se lo pedía. Insistía en repetir los cantos para "la máquina" (el grabador), y luego me pedía que se los pasara una y otra vez, por el placer de escuhar su voz y recordar todo aquello. Cuando estábamos a solas, Federico imitaba los pasos del kashpix y me hablaba de ellos con reverencia, incluso de los espíritus cómicos. Ángela se había desprendido de la tradición más que Lola y Federico; quizás por eso fue ella quien me revelo "el secreto"."
Anne Chapman "Los Selk'nam" EMECE. 1986
Esto significa perder una cultura. Todo en lo que una cree se desbarata y los cantos quedan grabados en una máquina para ser repetidos y escuchados por gente que nunca será ellos, incapaces de entender una palabra de lo que se dice. Pero incapaces de enteder un sólo gesto. Perder una cultura significa perder el un punto de vista sobre el mundo. Una manera particular de ver la realidad.
La ceremonia del Hain era sin duda una experiencia extraordinaria y alucinante. Me contaron que la última vez que se representó fue por el año 1932, cuando ya quedaban muy pocos hombres capaces de organizarla y de representar los papeles de espíritus. Pero treinta, cuarenta y ciencuenta años después mis informantes todavía hablaban del Hain como si hubiera sucedido ayer, como si realmente no pudieran creer que ya no existía más. Lola quería grabar los cantos del Hain aun cuando yo no se lo pedía. Insistía en repetir los cantos para "la máquina" (el grabador), y luego me pedía que se los pasara una y otra vez, por el placer de escuhar su voz y recordar todo aquello. Cuando estábamos a solas, Federico imitaba los pasos del kashpix y me hablaba de ellos con reverencia, incluso de los espíritus cómicos. Ángela se había desprendido de la tradición más que Lola y Federico; quizás por eso fue ella quien me revelo "el secreto"."
Anne Chapman "Los Selk'nam" EMECE. 1986
Esto significa perder una cultura. Todo en lo que una cree se desbarata y los cantos quedan grabados en una máquina para ser repetidos y escuchados por gente que nunca será ellos, incapaces de entender una palabra de lo que se dice. Pero incapaces de enteder un sólo gesto. Perder una cultura significa perder el un punto de vista sobre el mundo. Una manera particular de ver la realidad.
4 comentarios:
Muy bueno este post. Me quedé un rato dialogando conmigo...
Por qué en nuestras charlas el tema siempre está determinado por tu otra pasión?
Mis saludos.
if: no lo se´. srá porque vos siempre me preguntas por "mis chicas"? jajaja
salutes y un placer nmarchar junto a ud y señora
Me llamo la atenciòn esa parte donde dice "una manera particular de ver la realidad" me gusta su forma de ver las cosas, un abrazo!
Merly: en cierta manera una cultura es eso, una manera de mirar la vida!
salutes
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