los yámanas eran cazadores recolectores marítimos que vivían en la parte sur centro-este del archipiélago fueguino, sobre todo en la región del Canal de Beagle. los yámanas construían sus canoas de corteza de lenga, a diferencia de los alacalufes, sus vecinos del oeste con que se trababan muchas relaciones e intercambio. todos los grupos étnicos del archipiélago se conocían entre sí, siendo los selk’nam (los cazadores recolectores pedestres) los más temidos por todos. el término ona aplicado a los selknam por lo europeos, deriva de aona yámana, que significa “gente del norte”.
tanto los yámanas como los alacaluf iban generalmente desnudos. la razón práctica de esta costumbre es básicamente la siguiente: si uno está en un clima hiper-lluvioso como es la zona del canal de Beagle y usa ropa que no sea impermeable, lo más probable es que muera de pulmonía en muy poco tiempo. lo mejor es ir desnudo, cubriéndose la piel con grasa para tapar los poros y comer una dieta rica en calorías que le permita generar un auto calor (juro que yo no iba desnuda ni me embadurné el cuerpo en grasa de lobo, durante la campaña, aunque si ingerí una porción importante de calorías).
entre los mitos yámanas que han podido ser escritos por cronistas se encuentran algunos que pienso agregar a mi ya concurrido panteón.
ellos creían que en los mares se encontraban los lakuma monstruos que adoptaban la forma de una ballena, una raya o un calamar y que esperaban el momento para dar vuelta una canoa.
los anush o hanush (que en armenio (?) significa dulce) son unos demonios que viven en los bosques, estaban llenos de pelos y medían como tres metros de alto. los anush se escondían entre los troncos y raptaban a la gente, por lo general a las mujeres y los niños que iban solos al bosque por la noche (y por esta razón me aguantaba las ganas de hacer pis a la noche).
pero sin dudas los demonios que más nos interesan (?) aquí son dos:
Hauchellas: demonios de naturaleza femenina que se presentaban ante los hombres (los únicos que podían verlas) tomando la forma de una mujer sumamente hermosa que los enamoraba de una manera que se olvidaban de todo, incluso de comer, y se morían.
tenían la versión masculina los hauchellakipas que eran hombres hermosos que hacían lo mismo con las mujeres.
el estudio de las Hauchellas me ha llevado muchos años, y al igual que muchos yámanas, casi muero en el intento. ¿quién no ha tenido en su vida una hauchella que la enamora hasta dejarla sin ganas de comer?
por suerte para nosotros, oh simples mortales, una puede acudir siempre a los yékamush, aquellos shamanes que, comunicándose con las fuerzas de lo sobrenatural vuelven sobre nosotros la razón y nos libran del influjo de tales demonios. ellos poseen para librarnos de ese mal la ayuda de unos pequeños espíritus, de tamaño de un dedo meñique, que son sus guardas personales, llamado yéfachel. a ellos concurrimos, algo exhaustas, cuando aún podemos caminar (o a veces lo hace algún pariente, preocupado por nosotros) para que nos libere del embrujo de la hauchella.
esos demonios que nos llenan de placer hasta enamorarnos, sin dejarnos nada, ni las ganas de comer...
no me has dejado ni el pucho en la oreja... reza un viejo tango, dedicado (a no dudarlo) a una de esas hauchellas que embaucan y nos dejan terriblemente endemoniadas.
a los yéfachel, que nos libran de las hauchellas. aunque hay veces que sería mejor quedarnos prendadas de ellas...
salutes
7 comentarios:
Bueno, no sólo me estoy poniendo al día con la lectura. También lo estoy disfrutando muchísimo.
Me encantan estos.
Beso
Si yo tuviera el corazón,
el mismo que perdí;
si olvidara a la que ayer
lo destrozó y pudiera amarte...
Me abrazaría a tu ilusión
para llorar tu amor...
Abrazos.
Simplemente Pili.
If: me alegro por ud. me alegro tanto...
pili. siempre hay un tango... si habremos cantado ese...
salutes y suerte mañana
Simplemente herrrmoso!!!
Beso!
Erica: es de esos que le gustan tanto a ud.
salutes
deberian haber hecho un programa de intercambio con los eskimales... asi aprendian a taparse las partes pudendas con pieles.. juas.
jajaja xavi, le contesto como arqueologa o le sigo la corriente? mejor lo segundo, creo que un par vinieron, y un par se fueron para alla. nunca más se supo de ellos...
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