jueves, 26 de febrero de 2009

La tercera es la vencida

Después de dos intentos fallidos mi tercera fue la vencida.
Las dos nos conocíamos del trabajo. En un momento, no me acuerdo como, le conté de mi amor por Cati. De ahí en más nuestra relación amistosa comenzó a hacerse más intensa. Nos juntábamos después del trabajo y nos íbamos a caminar por Plaza Las Heras.
Ella era (es?) heterosexual por lo que para mi no había ninguna posibilidad de nada. Sin embargo, nuestra proximidad cotidiana era cada vez mayor.
Una tarde me junté con una amiga (la hermana fallida) y le comenté al respecto. Ella me miró y me dijo:
-Acercale el mentón a tu cara, si no lo saca, dale un beso. Así es como sabés.
Así fue que lo hice. Un día, mientras estábamos en mi cama me coloqué de costado, tomé su mentón con mi mano y lo deslicé suave hacia arriba. Debo confesar que hubo algo de resistencia. Pero al fin, la besé. Y ella kiss me back.
Cuando finalmente nos acostamos (confieso que esperé un tiempo puesto que ella no era "torta" y no quería hacerla sentir incómoda) fue porque ella insistió. Y en ese momento, cuando las dos caderas se encontraron, la cuadratura del circulo y la perfección pitagórica tuvieron sentido. Era tan cierto, dos cuerpos femeninos juntos representaban el placer en toda su perfección. No me había equivocado en la elección. Me gustaban las mujeres y eso era tan cierto como que jamás me había sentido tan cómoda en un cama con alguien.
En ese momento me movía más toda la adrenalina y el deseo que el amor.
Confieso que me enamoré de una manera maravillosa de ella aunque jamás la amé.
Nunca entendí porqué. Tal vez se deba a que desde un principio supe como terminaría la relación o porque ella jamás me dejó conocerla un poco más que suficiente.
Como fuera que fuera, mantuvimos una relación de dos años y medio.
Tuvimos nuestros momentos de absoluto amor y felicidad, pero al final la relación se había viciado. Ella no podía estar out y yo no podía estar con alguien que no lo estuviera. Ella reclamaba su heterosexualidad mientras yo la miraba con cara de ¿qué?. De hecho, ella aun marca su identidad heterosexual y continua diciendo que fui la única mujer de su vida (algo que no le creo).
La relación terminó por que le di el fin. Por eso mismo me sentí responsable, pese a haber hecho todo lo posible para salvarla. El sexo post ruptura fue, as usual, mejor que el de toda la relación.
Nos seguimos viendo una que otra vez, aunque sólo como amigas. Ella me sigue echando en cara ciertas cosas que hice y yo la entiendo un poco más, ahora que crecí un poco.
La sigo queriendo mucho, aunque sospecho que no como a ella le hubiese gustado.
Sin embargo, ella fue mi primer mujer posible.
Pd: he cumplido el trabajo misionero que toda lesbiana debe hacer. He "convertido" a al menos una mujer. Con esto me siento dispensada de intentarlo con otras.

6 comentarios:

Erica dijo...

Ahá, debo suponer que entonces tenés una tostadora o era una licuadora? :P


Besos!

talita dijo...

¿licuadora? ¿tostadora? bueh parece que ya le di mucha información acerca de lo que la logia de las lesbianas nos otorga cada vez que convertimos a una novicia!!!
lindo exprimidor tengo para hacerme los destornilladores a la mañana
salutes

La Oveja dijo...

o sea que dejen de insistirte con la tana??? =P

talita dijo...

La oveja: querida, si yo hubiera viso las m{inimas posibilidades lo hubiera intentado, se lo juro. O sea, si. no ha que insitir ;) salutes

Veronica dijo...

No sé qué decirle... pero entiendo perfectamente de lo que está hablando. Un abrazo mi querida antropóloga, ojalá que sus expediciones le traigan a una mujer digna que sepa leer sus notas al pie.

talita dijo...

Verónica: gracias, debo aclarar que todas ellas han sido dignas pero simplemente como ud nota, no han sabido leer las notas al pie. nunca mejor dicho.
salutes