martes, 13 de enero de 2009

trasmutación

este es el fin de una historia que empecé a contar desde desgajos. quizás porque así fue como se hizo.
así termina la historia de una y ella.
ella se comunicó con una y, pese a la reticencia de una, siguiendo los consejos de los astros chinos (?), una accedió a un encuentro con ella.
una había madurado de tanto pensar en esa historia trunca, mal parida desde el principio y abortada en el final. había buscado tanto las respuestas que ya no las quería, o al menos pensaba que no.
pero las respuestas no llegan cuando una quiere que lleguen sino cuando una puede escucharlas y entenderlas. porque escuchar no es lo mismo que oír.
así, sin ya buscarlas y quererlas las respuestas llegaron todas juntas. pesadas, calientes pero certeras y sencillas.
las respuestas se fueron deslizando desde la boca de ella, en esa noche de verano, fresca y con un poco de viento. se fueron formando en su cabeza y fueron espetadas. creo que una sospecha que ella no fue del todo consciente de decirlas. pero una estaba preparada para escucharlas y entenderlas.
y tras unas idas y venidas, tras una cerveza en palermo y una caminata y un taxi a su casa. ella y una pudieron volver a escucharse.
una se quedó sorprendida de entender que las respuestas que ella estaba dando eran las mismas a las que una había llegado. dichas en otras palabras, mojadas en lágrimas. una la miraba, solo la miraba y la escuchaba. solo la dejó hablar y decir esa catarata que había esperado tanto por caer.
entonces una, sin lágrimas en sus ojos -porque no había más lágrimas que verter- le tomó la mano. las dos manos se encontraron y se abrazaron.
y de pronto la mano de una deslizó hacía si misma esa otra mano entrelazada y entonces fueron las bocas las que se quedaron juntas.
después no hubo más espacio entre una y ella que el espacio necesario que dos cuerpos se dan cuando vuelven a encontrarse después de tanto tiempo.
el espacio en el que lentamente, con suavidad, las cuatro manos fueron retirando las ropas que sobraban, que estaban de más. no había tiempo, solo espacio.
entonces, al haber solo espacio no había lentitud sino un territorio que se dibujaba de arriba a abajo, de espaldas y de frente.
la música fue muda y en un solo tempo. y las dos, una y ella, se dedicaron a regalarse lo único que podían darse en ese espacio. una noche, la última. un beso, el ultimo. un recorrido, el último.
tan distantes estaban y tan cerca. de los miles de puntos que las ponían en espacios diferentes, ella y una eligieron aquellos pocos que las colocaban en un mismo punto espacial. la piel. punto de contacto.
ella y una encastraron su piel en un mismo y único movimiento que se deslizó a través de un espacio libre de tiempo.
no hubo juegos. no había tiempo para jugar.
una y ella se encontraron en ese espacio sabiendo que nunca más volverían a encontrarse.
una y ella disfrutaron ese encuentro.
una y ella se despidieron.
una entendió finalmente como puede ser que dos personas se quieran tanto y que sin embargo no exista el fragüado. de la imposibilidad. de la certeza, la terrible, terrible certeza.
una, finalmente, no lloró.
hasta escribir estas palabras.

vertigo o contemplación de algo que termina
esta lila se deshoja desde si misma cae
y oculta su antigua
sombra
he de morir de cosas asi
(la pizarnik, quien otra)

9 comentarios:

La Oveja dijo...

me dejaste sin palabras

Erica dijo...

Es hermoso, tierno y en cierta medida, triste.


Besos, Talita!

PD: buen viaje!!!!

talita dijo...

yo también, oveja, yo también.
Erica: triste es una palabra rara. tal vez sea tristeza, no lo se
saludos a las dos

xavi dijo...

Tenes para pensar en el viaje...

Hoy dije basta dijo...

Que hermosas palabras. Que linda historia.

un beso.

talita dijo...

Xavi: no se si quiero pensar. no se.
salutes
Hoy dije basta: gracias por las palabras. no se si la historia es tan linda. (en su blog no se puede comentar? o soy yo la inutil).
salutes

Ceteris Paribus dijo...

Te abrazo con estas palabras, Talita, y te acompaño en el camino.
Kiss in forehead.

Anónimo dijo...

las despedidas son necesarias para poder vivir plenamente cosas nuevas.

me encantó tu relato.

(y la yapa de pizarnik)

talita dijo...

ceteris: gracias, sus palabras acompañaran este trato.
ribka: nunca mas de acuerdo que con lo que ud dice. la yapa de pizarnik se fue uno mas de los guiños de esa noche. gracias.