en 1966 hubo una conferencia en Chicago llamada Man the Hunter (antes la he mencionado). esta conferencia fue realizada por antropólogos y arqueólogos para ver qué era lo que se sabía acerca de esas sociedades llamadas de manera genérica cazadores recolectores.
había también, en respuesta a la crisis de la clase media norteamericana y la caída del sueño americano, un auge en la lectura de nuestro buen amigo carlos (karl marx, para las/los más exigentes).
una de las formas de encarar los estudios sobre cazadores recolectores fue impulsar la idea de que si había un modo de producción feudal, un modo de producción asíatico y un modo de producción capitalista, pues tenía que haber un modo de producción predador.
el modo de producción predador era el que emplearían los cazadores recolectores. la estructura estaría formada por la tecnología disponible más la base de recursos y estaría dominada por la superestructura, formada por las relaciones de parentesco, que en estas sociedades funcionan como las relaciones sociales de producción. la idea no es discutir la pertinencia de esto en este post. (debo releer mucho para poder explicar las diferentes posturas y reacciones que trajo la implementación de la categoría modo de producción predador).
como mucho de lo que se ha producido dentro de marcos marxistas, este concepto ha atravesado todas las barreras y se ha quedado como una más de las maneras de llamar al modo de vida cazador recolector.
pero, y siempre hay un pero, la idea base de esta denominación es muy interesante. cuando se habla de cazadores-recolectores se piensa en una subsistencia basada en la extracción. estas sociedades no "producen" lo que comen, simplemente lo extraen de la naturaleza, mediante el empleo de una tecnología más o menos compleja.
esta fue la idea que primó durante muchos años.
pero durante la década de los noventa, muchos arqueólogos empezaron a estudiar sociedades C-R para entender de qué manera se relacionaban con su ambiente (ya hablaré de estos estudios etnoarqueológicos). uno de ellos, argentino, planteó una idea muy interesante al estudiar a los Nukak de la selva colombiana. los Nukak viven en la selva amazónica y son cazadores recolectores moviles (los que antes llamé forager). cuando los recursos de la zona donde emplazan su campamento comienzan a agotarse, los Nukak cambian la ubicación, en un circuito anual que se repite. es decir, no es que van de un lado al otro, sino que saben a donde dirigirse.
lo que notó este arqueólogo (Politis, es su nombre) es que cuando los nukak se iban de un campamento dejaban atrás mucho más que las cosas no transportables. dejaban las semillas de las frutas que comían, dejaban restos de basura (una de las razones para irse eran las cuestiones sanitarias relacionadas al mal olor). para cuando volvieran a establecerse por ese lugar, esas semillas habrían germinado dando lugar a una mayor cantidad de plantas. es decir, ellos producían muchas más plantas de las que había antes de que ellos estuvieran ahi.
bien, múltipliquen esto por cientos de años y ni siquiera tanto, para no hacer una apología de la analogía directa (me quedó cacofónico) ¿qué tenemos? una gran huerta en medio de la selva. a esto se lo ha llamado horticultura no intencional, que sería una de las maneras en que los seres humanos (y muchos otros animales) generan el alimento que consumen. estas prácticas no se consideran agricultura, precisamente porque no son intencionales. pero no por eso dejan de ser productivas.
en el espejo que nos devuelve el capitalismo, siempre hemos tendido a ver a las actividades productivas como aquellas que modifican agresivamente la naturaleza: la agricultura, el regadío, la sedentarización en aldeas, la domesticación de animales.
la idea de que que haya gente, especialmente en el amazonas que es el símbolo de la untouch nature, que haya estado creando sus jardines por miles de años cambia la perspectiva de cómo el homo sapiens sapiens puede metamorfosear su medio ambiente, incluso para que lo natural sea "más" natural.
las acciones humanas, incluso las dirigidas a fines determinados, tienen consecuencias no intencionales que van más allá de lo que puede predecir la experiencia previa de cada individuo.
que seamos capaces de ver esas consecuencias no intencionales como algo que produce algún tipo de beneficio o que lo entendamos dentro de otras categorías de pensamiento -cómo el mágico- mucho no importa.