domingo, 25 de septiembre de 2011

a una mujer

a esa mujer a la que nunca le escribí. 
a esa mujer que me regaló su cuerpo una noche hace mucho tiempo ya, para taparme y curarme de un dolor tan grande. que me dejó posar mis manos sobre la piel pintada de su baja espalda. 
a esa mujer que no supo cuanto se llevaba de mi esa noche interminable, en sus labios junto a los mios, en su cuello, su cintura, en sus piernas enredadas en mi tronco, en su panza de madre.
a esa mujer a la que no le supe decir que aquello que se llevaba era lo poco que le podía dar de mi, pero era casi todo lo que tenía para dar. 
a esa mujer que nunca supo lo que me gustaba ni cuanto la había deseado y que solo el bad timming había provocado ese desencuentro que fue encuentro.
y nunca le escribí ni le pude decir que si hubiese sido al revés, mi cuerpo hubiera estado dispuesto a taparla y a curarla en una noche interminable. que si ella me hubiese permitido, le hubiera dicho que yo también quería hacer con ella lo que alguna vez ella había hecho conmigo. 
a esa mujer nunca le escribí. porque no pude, porque no hubo el tiempo dentro del tiempo para hacerlo y ahora que ha pasado tanto (tiempo y lugar) le escribo. quizás porque aquel dolor ya ha desaparecido, quizás porque nuestro bad timming perdurará por siempre, pero una debe apostar con el desencuentro del encuentro. 
y tal vez piense que mi escritura es intempestiva y se entromete en su universo. nada más alejado de mi deseo. no es eso lo que persigo. 
mi deseo es que sepa de una vez lo que tengo para decirle. que no es esto, sino algo más. que no escondo otra virtud que las que me conoce y que mis defectos son los que le han encendido la carne más de lo que pude haber pensado. 
que de lo poco que le pude dar no me lamento. si, me queda como tristeza el no haber sabido decirle antes las palabras que aun me callo.

viernes, 23 de septiembre de 2011

el talón de Aquiles


Aquiles era un semidios al que su madre había bañado en la laguna de la inmortalidad dejando despreotegida una sola parte de su cuerpo: su talón. 
en varios aspectos de mi personalidad soy super resiliente. de las críticas tomo lo mejor y sigo, sin resentirme. de las caídas aprendo de donde vengo y me levanto, sacándome la tierra de las rodillas para poder seguir. 
pero hay un lugar en donde no puedo, no quiero y me cuesta. mi ego. mi ego es mi tabla de salvación y el yunque que me hunde. 
es el ego tremendo el que me permite atravesar las tormentas, esa fe irreverente que tengo en mi fortaleza. sin embargo, cuando me hieren el ego, cuando me duelen, cuando me rompen el corazón, cuando la flecha entra por ese talón es muy difícil que yo vuelva para atrás. 
no hay lugar para el perdón, para el diálogo. cierro la puerta y la puerta es de piedra. un punto a favor es que es muy dificil que me duelan el ego. me pueden pegar y pegar que no se resiente. el punto es que cuando el tiro es certero, el golpe es mortal. 
no es una alabanza, no. es algo que me ha llevado por caminos bastante tortuosos. 

así mismo, esa imagen de resiliencia hace que las personas que me rodean no midan las palabras ni los momentos en que decirlas. entonces, ellos las dicen y a mi me duelen. tal vez, debería decir que debajo de esta coraza hay una persona sensible que necesita que tengan cierto cuidado con ella. que sean duros, pero que fijen el tempo de serlo

la cuestión es que, aunque pueda perdonar, hay algo que hace en mi que no pueda volver a esa persona de la misma manera. es como si perdiera la fe en la inocencia de esa persona. como si no pudiera olvidar que esa persona me ha hecho mal, muy mal. y perder esa fe es lo más triste que me pueda pasar. 

yo no creo que sea una gran cualidad. no creo ser una persona egocéntrica en el sentido clásico del término. sé que me protejo de modos no convencionales, sé que doy hasta límites que pueden no ser comprendidos, que puedo poner a otro por delante de mi, en determinadas circunstancias. pero una vez que ese otro atraviesa ese talón, no hay regreso. 

tal vez sea el momento de dejar de lado el ego, para dar lugar al yo. pero no puedo prometerme que devolveré a las personas a la inocencia primera. creo que es la única manera en que puedo manifestar mi enojo y mi dolor. enojarme cuesta, desenojarme es casi imposible. 


feliz viernes

sábado, 17 de septiembre de 2011

hilvanes

creo que te saqué la ficha. si, a vos te hablo. creo que tenés un sentido del humor absurdo, sarcástico, negro. creo que vas metiendo los pespuntes de manera en que no se vean, como si fuera que estás cosiendo un vestido de alta costura y tenés cuidado con los detalles, que los hilos permanezcan ocultos. cortás la tela y vas uniendo los pedazos de acuerdo al molde que nunca veo, pero que anda por ahí. un molde de papel madera como los que hace mi vieja cuando cose. primero vas pegándolo con alfileres y luego lo dibujás sobre la tela con un poco de jabón blanco. luego cortás. pero estamos en los hilvanes, en como vas poniendo las piezas una al lado de la otra para empezar a coser. 
y creo que te agarré la mano. 
una contratapa que sólo puede cobrar absoluta dimensión cuando a la noche voy a verlos. aun cuando la decisión estaba tomada de antemano, cuando ella habla y cuenta esa historia y a una se termina dando cuenta es que todo puede tener un sentido, aunque no sea el original, puede tenerlo. 
y permanecer en esa sala, con una sonrisa de oreja a oreja mientras con una mano vos vas cosiendo las solapas y los dobladillos. 
y digo que creo que te saqué la ficha porque me parece que entender un poco el sentido retorcido del humor que tenés es un poco aprender a reirme con vos y dejar de ser tan dramática. me podés decir que sos cínica y que la verdad que si miro el vaso con atención está a un poco menos de la mitad y peco de estúpida por concentrarme sólo en la parte que está llena. que en realidad soy una boba y que vos no te estás riendo conmigo, sino de mi. si, claro, me podés decir eso. tenés todo el derecho a decirlo y hasta te podría dar la razón. pero el punto es que si miro con un poco más de detalle lo que me estás mostrando, ese molde, esas telas sin sentido que están sobre la mesa, te puedo decir que al final te entiendo. que es algo que tenés que hacer. que hay un punto en donde asumo que hay ciertas cosas en las que no me vas a dar la razón nunca. y tampoco me las querés dar. pero no me importa, porque me das tantas otras. 
me das el derecho a reirme de los hilvanes, a disfrutarlos. me das esa mirada en donde la moneda no tiene sólo dos caras, sino tres dimensiones. depende de mí el elegir siempre seca y quedarme atontada cuando de 10 tiradas sólo sale una vez y el resto son caras, la casa gana. 
podrías decir que te me estás cagando de risa, vida mia. pero te voy a decir que yo estoy aprendiendo a reirme con vos.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Rhythm and Blues



todas las mañanas me acompaña esta canción. y todas las tardes, cuando vuelvo. mientras en el colectivo una sonrisa de oreja a oreja acompaña el movimiento de mis pies cuando suena esa armónica.
feliz viernes. 



miércoles, 14 de septiembre de 2011

small dots*

la linea está compuesta de pequeñas secuencias de puntos. cuando una mira hacia adelante no ve ni siquiera los puntos que la forman. tal vez porque no están. los puntos, los hitos dentro del camino suelen aparecer cuando nos detenemos a ver donde estamos y desde donde venimos. en ese corto momento en el que tomamos aire para seguir y nos interesa ver cómo ha sido el camino transitado. así es como la línea se puede ir dividiendo en pequeños puntos, que vemos, no sin asombro, como cobran inteligibilidad, aquella que no tenían a medida que ibamos viviendo. 
de esos pequeños puntos está hecho nuestro pasado pero también nuestro presente. ellos, los puntos, son los que ahora hacemos comprensibles mediante la puesta en línea de cosas que en su momento parecían incongruentes y son los que nos llevaron a donde estamos ahora mismo. 
mirar para atrás nos permite dar congruencia a nuestro relato, pero sólo debe ser un momento y luego de tomar aire debemos mirar el próximo punto y empezar a buscar los pequeños hitos que nos ayuden llegar.
  
cuando era adolescente escuchaba el programa de Dolina a la noche. me gustaba tanto que me quedaba hasta las dos de la mañana aun los días de escuela. por esa razón leí El Angel Gris. ahi aparecían los Hombres sensibles de Flores, aquellos personajes que vivían enamorados de mujeres imposibles, con amores imposibles, con una memoria tozuda y reticente al olvido. me gustaba la melancolía de los hombres sensibles de flores, la vida solitaria, la resignación al amor perdido y la pérdida de cualquier amor que pudieran llegar a tener. ahora más grande no creo tanto en esas cosas, debe ser que a una le pega por el racionalismo, pero sobre todo por el optimismo de haber vivido lo suficiente. sin embargo, aun comparto con los hombres sensibles de flores esa nostalgia por el amor perdido, esa que se esconde detrás de la sonrisa por tener 33 de mano en el truco.
pero la vida es capaz de darle sentido a los detalles más nimios. años más tarde, me encuentro viviendo en el barrio de Flores. ese barrio que quise conocer cuando viajaba por las páginas de un libro leído en la adolescencia. tal vez sea que soy muy dada a ver regularidades y patrones o simplemente, cuando miro hacia atrás termino dándole significado a algo que puede no tenerlo. hay veces que una lapicera es tan solo una lapicera. pero me niego a creer que una mina como yo podría vivir en otro lugar que no sea el barrio de Flores. me gusta pensar en eso. en que desde que me mudé, Flores tiene ahora a una mujer sensible que se toma el vermú en el balcón con una sonrisa que pretende disimular los 33 que tiene de mano. 


 


gracias.

el título esta inspirado en esto

lunes, 12 de septiembre de 2011

I like hugs (o de como todo en la vida aparece dos veces)

durante más de dos años en el consultorio de mi terapeuta estuvo colgado ese cuadro. es, de lo poco que conozco de pintura, el cuadro que más me gusta. es mi favorito. durante una hora cada 15 dias, mientras hablaba de mis cosas me dedicaba a examinar los ojos pintados, las formas, los colores. la ternura que irradiaba ese cuadro. la mano de la mujer apoyada, la manera en él la abraza, cuidándola. para mi ese cuadro representa la paz, la calma. Tami me dice que se llama Fulfillment, yo lo conocía como El abrazo. En una ocasión le pregunte a mi psico en donde lo había comprado. me desilusionó saber que su socia lo había traído desde parís. durante mucho tiempo lo busque para comprarlo, sin éxito.

en el post de éste sábado puse una imagen hermosa: I like hugs. realmente me gustan los abrazos. me confortan, me alientan. soy una abrazadora compulsiva. 
hoy, de camino al trabajo, veo a un señor que siempre vende reproducciones de afiches famosos (CocaCola, Geniol, Fernet) y miro de nuevo y ahí estaban: el abrazo (Fulfillment), el beso y el árbol de la vida, de Klimt. no puedo explicar la felicidad que me llenó. una felicidad asombrosa. desde que lo compré no he dejado de sonreír, mientras pienso en donde lo colgaré en casa y en la paz y felicidad que me va a generar el solo mirarlo. no soy una persona ducha en tema del arte. lo que sé lo he aprendido de oído. estoy rodeada de artistas, tengo dos amigas pintoras, una ilustradora y una super fanática del arte. 
 
sin embargo, de todas estas cosas, lo que más me sorprende esta cualidad que tengo para detectar las simetrías, las circularidades, el tan manido "todo aparece dos veces". por ejemplo, el sábado anterior estuve en la ópera. nunca en mi vida había escuchado esa pieza en particular y en un momento aparece la frase "el que a hierro mata a hierro muere". dicha frase había sido utilizada para darle título a un post escrito unas semanas atrás.  

no sé si será una desviación profesional o una convicción religiosa en donde Carlos vuelve a repetir una vez más: "la historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa".

domingo, 11 de septiembre de 2011

tipología de mujeres

no hay categorías clasificatorias exclusivas en este intento, por lo cual es de por si vano. pero veamos que hay en el mundo de mujeres que me han poblado, habitado o simplemente pasado por mi vida. 
mujeres hermosas, mujeres bonitas, mujeres que luchan, mujeres que hablan, mujeres de pocas palabras, mujeres exóticas, mujeres comunesycorrientes, mujeres voladoras y mujeres pedestres, mujeres de culos chatos, mujeres culonas, mujeres de pechos pequeños, mujeres de tetas grandes, mujeres de ojos increibles, mujeres de mirada profunda, mujeres con uñas lindas, mujeres de pelo corto, mujeres de pelo largo, mujeres que me hicieron reir a mandíbula batiente, mujeres que me abrazaron al dormir, mujeres que me abrazaron, mujeres que me acompañaron, mujeres que miraron a través de mi, mujeres que solo me miraron, mujeres a las que solté, mujeres que me insultaron, mujeres a las que insulté, mujeres que respetaron, mujeres que olvidé, mujeres enamoradas, mujeres amigas, mujeres brujas, mujeres grandes, mujeres pequeñas, mujeres que me quisieron más de lo que las quise a ellas, mujeres imposibles, mujeres lejos, mujeres cerca, mujeres sabias, mujeres tontas, mujeres dentro de mujeres como mamushkas, mujeres niñas, mujeres asustadas, mujeres valientes, mujeres viajeras, mujeres amantes, mujeres amadas, mujeres de paseo, mujeres de comidas, mujeres de películas, mujeres de teatro, mujeres de piel blanca, mujeres de piel suave, mujeres de ojos marrones, mujeres de ojos verdes, mujeres de una sola noche, mujeres de dos noches, mujeres perseguidoras, mujeres insistentes, mujeres atrevidas, mujeres peladoras, mujeres de sexo, mujeres de amor, mujeres azules, mujeres rojas, mujeres heterosexuales, mujeres tortas, mujeres artístas, mujeres intelectuales, mujeres. 
hay, sin embargo, un denominador común de las mujeres a las que amé, que no está listado aquí. algo de lo que me percaté hace poco. tal vez el atributo menos físico y más sentible a los caracteres organolépticos al mismo tiempo. 
y hay mujeres que no están aquí, pero lo estarán.

sábado, 10 de septiembre de 2011

viernes, 9 de septiembre de 2011

el peón y la dama (una historia de homosexualidad obligatoria)

corría el año 2007 y yo me había separado (eufemismo para decir que me habían dejado) y andaba por las calles de mercedes con una tristeza a cuestas. trabajaba en ese momento en el campo, en un criadero de cerdos. laburos sucios si los hay, pero necesarios cuando lo único que se necesita es que la cabeza no piense.
en ese momento, el campo era cuidado por un matrimonio de caseros misioneros que habían traído a trabajar a todos sus hijos. la mujer tenía un hijo de una relación previa, el hernán. el hernán tenía mi edad, tocaba la guitarra y era quizás el más lúcido de todos lo hijos de esa mujer. era esa extraña mezcla surgida de un padre de origen "gringo" (alemán) y luisa su madre, con ascendencia aborigen, lo cual hacía que hernán tuviera un color de piel aceitunado y ojos verdes. por lo demás no era bonito, pero dentro de los límites del campo, era lo mejorcito.
con él estábamos a cargo de todo lo referido a vacunación y destete de los lechones, por lo cual teníamos trabajos en conjunto. hablábamos algo, cosas de la vida. era una de las personas con las que mejor me llevaba de todo el criadero. un día de calor me preguntó su el por qué de mi tristeza a lo que respondí que me había separado de mi pareja. "tu pareja era la chica esa que vino con vos para tu cumpleaños?" sonreí y le dije que si. empezamos a hablar de sus cuitas y las mías.
hay veces en que una no se da cuenta de las cosas, de cómo son o cómo funciona el cerebro en términos de satisfacción o de mero placer. pero había una parte mía que se daba cuenta que el hernán me hacía ojitos y una parte mía lo disfrutaba. porque cuando te dejan, cuando se van, hay una sensación de rechazo, de desprecio que es muy fuerte y de alguna manera, sentirme buscada por alguien (aunque fuera un chico) generaba un poco de bienestar en mi.
entonces, un día de noviembre o principios de diciembre, lo invité el viernes a tomar fernét en casa y a charlar. él tenía que hacer unas compras en el pueblo y muchas veces yo hacía de taxi llevándolos a él o los hermanos hasta la ciudad cuando terminaba mi jornada laboral. el sábado siguiente yo no trabajaba, por lo que le dije de juntarnos a charlar en mi casa mientras tomábamos un fernet. una parte de mi sabía que eso implicaba un nivel de histeria de mi parte. lo sabía, pero no lo podía evitar. la tarde pasó, nos tomamos varios fernet mientras charlábamos y comíamos una picada en el porch de casa (mercedes debe haber sido una de mis mejores casas).
a la una de la mañana le dije que si quería podía quedarse a dormir en la habitación de huéspedes (así de linda era mi casa, con habitación de huéspedes) a lo que el hernán respondió:
"si me quedo te como la boca" (sutil!)
lo miré, me sonreí, y le dije que entonces era mejor que se fuera. se tomó un taxi y se fue.
la mañana siguiente debe haber sido la única mañana en mi vida en la que me desperté deseando que del otro lado de la cama NO hubiera alguien. tantee y no, no había nadie. la borrachera había sido tal que mi cerebro no recordaba el momento en el que el muchacho se había ido. lo recordó, claro, entre el dolor de cabeza y el vaso de cocacola que me tomé de desayuno.
salí al patio mientras preparaba un mate. el parral ya estaba con hojas y el césped me pedía de nuevo que lo corte. legui me miraba acostado entre las flores. no me sentía bien. nunca me he sentido bien al rechazar a alguien, pero había algún lugar dentro de mi que se gratificaba con la histeria, con el deseo no consumado del otro. al decir que no, me había dicho que sí. que sí a mi.
me dí cuenta que ese momento había sido definitorio. si en el instante de mayor tristeza, de mayor desconsuelo y de ego más bajo que una puede tener y no cae en la tentación tan terrible de decir que si, de dejarse llevar por un cuerpo un rato, es porque mi tortez es obligatoria. en mi cabeza, claro.
la historia del peón y la dama. 

Feliz viernes!

miércoles, 7 de septiembre de 2011

los pies en el barro

me dijo quien comparte los pies en el barro conmigo, que hay que saber que hay veces que se pisa el fango y que los pies están ahí, aunque el resto del cuerpo esté en otro lado. 
sé, con mucho pudor, que mis pies han estado en el fango. sé que llevo sobre mis hombros secretos que me hacen la persona que soy. 
mi cruel condena es saberme quien soy cuando las papas queman. es saber de mí cosas que otros no saben o cuando lo saben es porque me quieren. 
es saber que fui débil. que no siempre digo toda la verdad. porque hay veces que decir la verdad no solo me deshonra a mi, sino que deshonra a otros. sobre todo, saber que esa verdad quizás me hubiera hecho salva pero no al precio que tenía que pagar. 
saberme impía, hereje. 
traigo conmigo este bagaje. el de saber que en mis manos está la posibilidad de herir, de hacer mal. lo sé porque lo hice. hice tanto mal que tardé años en perdonarme. mucho tiempo. pero durante ese tiempo me di cuenta de algo. no es algo que todos puedan compartir. no creo que todos lo compartan. muchas personas me han dicho que no es así. 
mi argumento es que una no sabe quien es verdaderamente hasta que no comete algo de lo cual se arrepiente. algo que le causa un inmenso dolor a alguien que ama. no es necesario un mal permanente, puede ser un insulto, una mala manera, pero la cuestión es ese dolor, ese dolor que deja una cicatriz en el otro. algo de lo que se avergüence, algo que una se hubiera imaginado imposible de hacer. porque es hasta ese momento en que una se cree buena. después de ahí sabe que las mismas manos con la que es posible acariciar, son las mismas con las que es posible golpear, de esa boca de donde salen las cosas más lindas, pueden salir las cosas más dolorosas. y ahí, en ese momento, es cuando se toma conciencia de que una no es buena. que nadie lo es. y se puede entender al otro es sus errores. mejor que entender, comprender. hacer empatía.
el impío irrendento. así se debería llamar este post. es como una especie de justicia olímpica. yo creo que nadie se recibe hasta que no comete un crimen del cual se arrepienta, de corazón. hasta que no sabe que sus pies han estado en el fango y que ese fango no se limpia, sigue estando hediondo en nuestra piel. saber que una es eso, que no es pura, que es humana, que se ha equivocado y en esa equivocación es capaz de herir a quien más ama. que los caminos al infierno están hechos de buenas intenciones. 
entonces, pienso que tal vez la pregunta correcta sea: decime tu condena, contame tu fracaso. 


Digo que no soy un hombre puro. Nicolás Guillén
Yo no voy a decirte que soy un hombre puro.
Entre otras cosas
falta saber si es que lo puro existe.
O si es, pongamos, necesario.
O posible.
O si sabe bien.
¿Acaso has tú probado el agua químicamente pura,
el agua de laboratorio,
sin un grano de tierra o de estiércol,
sin el pequeño excremento de un pájaro,
el agua hecha no más de oxígeno e hidrógeno?
¡Puah!, qué porquería.
Yo no te digo pues que soy un hombre puro,
yo no te digo eso, sino todo lo contrario.
Que amo (a las mujeres, naturalmente,
pues mi amor puede decir su nombre),
y me gusta comer carne de puerco con papas,
y garbanzos y chorizos, y
huevos, pollos, carneros, pavos,
pescados y mariscos,
y bebo ron y cerveza y aguardiente y vino,
y fornico (incluso con el estómago lleno).
Soy impuro ¿qué quieres que te diga?
Completamente impuro.
Sin embargo,
creo que hay muchas cosas puras en el mundo
que no son más que pura mierda.
Por ejemplo, la pureza del virgo nonagenario.
La pureza de los novios que se masturban
en vez de acostarse juntos en una posada.
La pureza de los colegios de internado, donde
abre sus flores de semen provisional
la fauna pederasta.
La pureza de los clérigos.
La pureza de los académicos.
La pureza de los gramáticos.
La pureza de los que aseguran
que hay que ser puros, puros, puros.
La pureza de los que nunca tuvieron blenorragia.
La pureza de la mujer que nunca lamió un glande.
La pureza del que nunca succionó un clítoris.
La pureza de la que nunca parió.
La pureza del que no engendró nunca.
La pureza del que se da golpes en el pecho, y
dice santo, santo, santo,
cuando es un diablo, diablo, diablo.
En fin, la pureza
de quien no llegó a ser lo suficientemente impuro
para saber qué cosa es la pureza.
Punto, fecha y firma.
Así lo dejo escrito.

                     

martes, 6 de septiembre de 2011

una sucesión de eventos inesperados

el pulgar oponible, el bipedismo, la fabricación de herramientas en piedra, aumento del tamaño cerebral, dispersión fuera de áfrica, la colonización de ambientes difíciles, el fuego, la lanza, la agregación social, el pintura corporal y moviliar, la domesticación de plantas y animales, la colonización de américa, el arco y la flecha, las primeras aldeas, la escritura, los primeros estados, las guerras, los imperios, las exploraciones, la conquista de américa, la imprenta, la matemática, la astronomía, los feudos, los burgos, los señores feudales, los señores burgueses, la revolución francesa, la guillotina, las tortas, María Antonieta, el vapor, la revolución industrial, el telar, el carbón, la revolución industrial reload, el capitalismo, las grandes urbes, el hacinamiento, el proletariado, los gremios, los conflictos, la muerte de un príncipe, la guerra, las trincheras, el gas letal, la gran depresión, la psicología, los keinesianos, la segunda gran guerra, la bomba atómica, los campos de concentración, la cortina de hierro, los cochinos, rayuela, la llegada a la luna, la dictadura, las malvinas, la caída de un muro, la subida de otro, las fronteras, el euro, el menemato, el petroleo, las torres, el amor, Machu Pichu, las crisis, diciembre negro, mercedes, la beca, la 125, la inundación, la casa, el olvido, un artículo, el amor.
una sucesión de eventos inesperados.

domingo, 4 de septiembre de 2011

llorar

girondo, te faltó un lugar en donde se debe llorar. 
llorar en la opera. al lado de una vieja idiota. y llorando, ponerla en su lugar de maleducada. 
llorar en la opera. llorar a lagrima viva y llorar de pe a pa. 
salir con los ojos rojos y moqueando. sabiendose un poco más viva, un poco más feliz. 
llorar con la opera.
un item que no debería haberte faltado, Oliverio.



sábado, 3 de septiembre de 2011

de mi

esta noche hay ópera. esta noche se llena el espacio de mi, de música y de líricos. solo yo y ese teatro. la música y yo y ese lugar tan mío, tan egoísta, que me niego a compartir. esta noche la música será la palma de una mano acariciandome, el brazo de una mujer rondeando mi cintura para que me duerma. el dulce canto de un silencio que se resiste a sumar sonido alguno.
esta noche será la ópera la que arrulle mi sueño, arrope mis fantasías. esta noche no es noche de epifanías ni de visiones. es noche de mi. 
la música que elegí para que me acompañe hace dos años. este es mi regalo de cumpleaños.

viernes, 2 de septiembre de 2011

el riesgo y la incertidumbre

el riesgo y la incertidumbre son dos conceptos que suelen ser confundidos. el riesgo puede ser considerado como la posibilidad de variaciones no predecibles en el ambiente natural y social o la probabilidad de que un peligro o pérdida ocurra. la incertidumbre es definida como la falta de información sobre el estado del mundo que nos rodea.
el riesgo puede ser considerado como algo "objetivo" si consideramos que hay ambientes que pueden ser más riesgosos que otros, por ejemplo, el ártico es un ambiente riesgo, puesto que un error en la caza o una variación ambiental en la apertura de los hielos puede conducir a la muerte de un grupo. en general, los ambientes riesgosos son los ambientes extremos, en donde los grupos humanos dependen de muy pocos recursos para poder sobrevivir y la falta de ellos puede ocasionar la muerte. hay elementos que mitigan el riesgo: la predictivilidad y la variabilidad en el ambiente y las relaciones sociales entre grupos. la predictibilidad se relaciona directamente con un aspecto de la incertidumbre, la variabilidad de especies en un ambiente puede llevar a mitigar la falta de otra más importante y las relaciones sociales pueden contribuir a paliar la mala racha de un grupo que se muda al territorio del otro temporalmente (quien no le prestó el sofá a un amigo desahuciado).
la incertidumbre es un poco más subjetiva. la disminución de la incertidumbre en ambientes riesgosos se produce de una sola manera: con conocimiento, con saber. la certidumbre es la posibilidad de preever ciertos comportamientos, ciclos climáticos para poder planificar cuales son los movimientos a hacer. así, los esquimales del ártico, saben que en tal época del año pueden cazar sus focas, en tal época, aparece el caribú o en tal otra es posible que ciertos pasos de hielo estén abiertos. este conocimiento es compartido socialmente y de esta manera el riesgo es mitigado con la certidumbre. sin embargo, por mucho que se conozca sobre un ambiente, hay veces es que es simplemente imposible predecir una variación en un elemento. una sequía, un invierno crudo, son cosas que es difícil predecir. 
sin embargo, tanto el riesgo como la incertidumbre son parte de nuestra vida diaria, aunque no seamos cazadores recolectores. la posibilidad de que algo falle está siempre presente en nuestras vidas. hay ambientes más riesgosos que otros, profesiones más riesgosas que otras, pero la posibilidad de que algo falle es algo que siempre tratamos de mitigar. recurrimos a amuletos, cábalas, rezos y mantras. confiamos en nuestro conocimiento del mundo que nos rodea, en que sabemos como funcionan las cosas, como se mueve la rueda, que podemos dicernir a una mala persona de una buena persona, que nos vamos a enamorar de alguien que se enamore de nosotros. 
la vida es riesgosa y la certidumbre es poca. muchas veces fallamos en la información que tenemos, en cómo la procesamos y en querer forzar que un cubo entre en un agujero trapezoidal. no hay vida sin riesgo, y la ilusión de la certidumbre es nuestro bien más preciado. 
aunque pensándolo bien, creo que lo mejor de la vida, lo que hace que sea algo tan interesante de transitar, es que es tiene ese grado de incertidumbre que nos puede poner con los pies en la cabeza. la vida puede ser un poco menos riesgosa, pero nunca hay que sacarle ese grado de incertidumbre que es lo que la hace tan bonita. 

feliz viernes